Los intocables de Eliot Ness

Película con grandísimos aciertos y muchos fallos, donde destaca un Sean Connery que compone un personaje de tres dimensiones, que da cohesión al conjunto

Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987)
Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987)

Los intocables de Eliot Ness: Capone y la ley seca

Chicago, años 20, la estúpida ley seca no consigue acabar con la bebida pero logra que la criminalidad se dispare, que aparezcan bandas organizadas a escala nacional. Al Capone impone su ley en la ciudad y no parece que nadie pueda pararle los pies. Eliot Ness lo intenta, sin éxito, hasta que Malone, policía veterano, le convence de que hay que cambiar de táctica; crea una unidad especial, «Los intocables», y opera de una manera diferente.

Los intocables de Eliot Ness es una buena película, con muchas de las cualidades y bastantes de los defectos que se hicieron crónicos en Brian De Palma. La historia no tiene ningún misterio y los norteamericanos la han rodado en numerosas ocasiones, para la pantalla grande y la pequeña, poniendo cada vez el acento en un aspecto distinto. De Palma se interesó casi exclusivamente en la ambientación, y ahí da el do de pecho: la producción es fastuosa y la época, la ciudad, vehículos, vestuario, localizaciones y algunas grandes tomas en exteriores; es Chicago en los años veinte, en plena prohibición, pero solo eso. Este director, desde que dispuso de grandes medios -me encantan sus primeras películas con bajo presupuesto-, parece volcarse en un aspecto de la película y desinteresarse de todo lo demás.

Porque el guion es de David Mamet, pero no lo parece, no tiene nada que ver con lo que Mamet escribía por esa época, y no tiene fuelle, le falta la tensión que suelen dar a los thrillers escritores con mucho menos talento.

El reparto es bueno, pero Costner, muy adecuado para interpretar a Eliot Ness, tiene la mala fortuna de que se trata de un papel plano; De Niro compone a un Capone de chiste, lejos de los Scarface u otros genios malignos; unos gestos exagerados en un restaurante con un discurso -absolutamente artificioso e impostado- que ha pasado a los anales; solo Sean Connery -protagonista absoluto- compone un personaje de tres dimensiones, que da cohesión al conjunto. Andy García es un secundario con buena presencia y un as en la manga, estaba comenzando e hizo su carrera a partir de esta película (y de Black Rain).

Ni siquiera la dirección es ajustada: ¿recuerdan la escena del fotógrafo, o la preparación de la carga de la policía montada que se resuelve en tres torpes primeros planos? Eso sí, el homenaje a Einsenstein en las escaleras de Odessa, que le interesaba, es precioso.

Repetimos, Los intocables de Eliot Ness es una buena película, que tiene muchos defectos, y está lejos de ser una obra maestra. Tiene grandísimos aciertos, y muchos fallos, pero el conjunto es satisfactorio. Aunque cada vez que veo la carga de la policía montada me dan ganas de llorar.


Los intocables de Eliot Ness

The Untouchables (1987) País: EE.UU. Dirección: Brian De Palma Guión: David Mamet Fotografía: Stephen H. Burum Montaje: Gerald B. Greenberg, Bill Pankow Música: Ennio Morricone Intérpretes: Kevin Costner, Sean Connery, Charles Martin Smith, Andy García, Robert De Niro, Patricia Clarkson, Billy Drago, Richard Bradford, Jack Kehoe Distribuidora DVD: Paramount Duración: 119 min. Público adecuado: +12 años (V)

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.