Murieron con las botas puestas: Épica y romanticismo

· Crítica de Murieron con las botas puestas | Un relato épico y embellecido de toda la carrera del General Custer, donde Errol Flynn probablemente lograra su mejor interpretación en esta película, perfecto para dar la imagen de un héroe positivo y tremendamente humano.

The Times publicó en 1941 “la Warner ha sido muy generosa en su homenaje al General George Armstrong Custer. Se le pueden perdonar las inexactitudes que abundan por toda la película”.

Murieron con las botas puestas es un relato embellecido de toda la carrera del General Custer, que comienza con su llegada a West Point y termina con una épica y gloriosa muerte, pasando por su importante participación en la Guerra de Secesión, por su noviazgo y boda, y por una serie de intrigas y celos políticos y militares. No es nada despreciable condensar todo eso en algo más de dos horas, manteniendo el interés todo el tiempo. La película es excelente, y es un magnífico ejemplo del buen cine de la época dorada de Hollywood, y del arte de Raoul Walsh (Tambores lejanos, Objetivo Birmania), uno de los grandes que no hay que olvidar.

Walsh fue un hombre polifacético que, entre otros oficios, fue vaquero. Comenzó a dirigir cine en 1913, apadrinado por George W. Griffith. Fue uno de los fundadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Dirigió más de un centenar de películas y tuvo a sus órdenes a las más brillantes estrellas, desde Mary Pickford y Douglas Fairbanks, a John Wayne, Humphrey Bogart, James Cagney y Clark Gable. Quien más trabajó con él fue Errol Flynn, con quien rodó siete largometrajes.

Errol Flynn probablemente lograra su mejor interpretación en esta película, perfecto para dar la imagen de un héroe positivo y tremendamente humano: atlético y sonriente, arrogante y pretencioso a la vez que noble y valiente, y con mucho sentido del humor. Junto a la acción y la sana camaradería de las armas desde el principio aparece el romance. Elizabeth Bacon, la esposa de Custer, es interpretada por Olivia de Haviland, pareja de Errol Flynn en ocho ocasiones, especialmente recordada por Robin de los bosques. Pareja perfecta que se entendía a la perfección y hacen creíble un romance que vemos desarrollarse a lo largo de toda la película, desde West Point hasta la despedida y muerte del héroe pensando en su amada.

En cuanto a la batalla de Little Big Horn y las cargas finales, son Raoul Walsh en su mejor momento y sería difícil rodarlas mejor, el montaje es perfecto y va acompañado con el tema musical Garry Owen, que se acopla a la imaginación.

Murieron con las botas puestas ha sido denostada por las corrientes revisionistas que saben perfectamente que Custer fue un hombre bastante más siniestro de lo nos muestra esta película. Eso es cierto, Custer -y la batalla de Little Big Horn- parecen mucho más próximos a la realidad en Little Big Man (1970) que aquí. Walsh hace la apología no tanto de este general como de las virtudes que debe tener; cuenta lo que debe ser un héroe; denuncia la corrupción política y la plutocracia; se muestra amigo de los indios con quienes busca el entendimiento, y finalmente destaca su espíritu de sacrificio y su fidelidad. No es una biografía a tener en cuenta, pero sí es una buena película.

Ficha Técnica

  • Música: Max Steiner
  • Fotografía: Bert Glennon
  • País: Estados Unidos
  • They Died with Their Boots, 1941
  • Duración: 140 min.
  • Público adecuado: Jóvenes
  • Distribuye en formato doméstico: Warner
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.