Pasión de los fuertes

Pasión de los fuertes

· La cinta de John Ford cuenta con un mag­nífico guion con secuencias icónicas muy bien fotografiadas y encuadradas por Jo­seph MacDonald.

El enfrentamiento de los hermanos Earp y Doc Hollyday con el clan de los Clan­ton, y el asalto del O.K. Corral han que­dado inmortalizados en celuloide mu­chas veces pero nunca con la síntesis de épica y lírica de esta versión de John Ford. La más verídica y la más verdade­ra, pues Wyatt Earp le contó de primera ma­no los sucesos del duelo, que se siguieron al pie de la letra, y Ford interpretó la historia a su manera.

«Prefiero los viejos maestros, es decir John Ford, John Ford y John Ford«. La ci­ta de Orson Welles es célebre y harto co­nocida. Y también la autobiográfica del cineasta: «Me llamo John Ford y ha­go westerns«. ¿Qué hace que este género al­cance en sus manos la categoría de clá­sico imperecedero e imprescindible? La diligencia, Centauros del desierto, El hom­bre que mató a Liberty Valance, Pasión de los fuertes

Su elevación a cantar de gesta. Como la flor que germina en el desierto, en nin­gún medio resulta más radiante la dig­nidad humana que en el inhóspito y sal­vaje oeste donde alguna vez tiene que lle­gar el orden, la compasión y la jus­ti­cia. Este Tombstone, sin ir más le­jos, ciudad sin ley, donde Wyatt Earp, antiguo she­riff de Dodge City convertido en tratante de ganado junto con sus her­ma­nos, decide aceptar el puesto vacante de co­misario tras el asesinato del pe­queño, no para vengarse sino para ofre­cer a los jó­venes como él un futuro me­jor.

Eso hace grande el western, este western en particular. Eso y Henry Fonda. Si­guiendo con las citas, dijo una vez John Ford: «¿Usted ha visto caminar a Hen­ry Fonda? Pues eso es el cine». Caminar y balancearse como nadie en una si­lla en el porche de la barbería. No despeinarse para sacar del saloon al indio bo­rracho que dispara sin control, pero per­der pie como un jovenzano para sa­car a bailar a Clementine.

Pasión de los fuertes cuenta con un mag­nífico guion con secuencias icónicas muy bien fotografiadas y encuadradas por Jo­seph MacDonald, que quedan impresas pa­ra siem­pre en la retina. Las palabras de Wyatt junto a la tumba de su her­ma­no, el actor Thornidike que recita a Shakespeare y es seguido por el temible Doc Ho­­lli­day (extraordinario Victor Mature), que oculta un tortuoso pasa­do; la con­ver­sa­ción entre el comisario y Doc en la barra, el primer encuentro con Cle­men­ti­ne o el «aroma de la flor del de­sier­to», con que le vaporiza sin piedad el bar­be­ro.


Pasión de los fuertes

Pasión de los fuertesMy darling Clementine País/Año: EE.UU., 1946 Dirección: John Ford Guion: Samuel G. Engel, Winston Miller Fotografía: Joseph MacDonald Montaje: Dorothy Spencer Música: Cyril Mockridge Intérpretes: Henry Fonda, Linda Darnell, Victor Mature, Walter Brennan, Tim Holt, Ward Bond, Cathy Downs Distribuidora DVD: Fox Duración: 97 min. Público adecuado: Todos