Pickpocket: El compendio más acabado del cine de Bresson

Michel vive solo, una angustia sorda le va devorando. Se hace carterista para ver si le late el corazón. La joven Jea­nne, que cuida de un padre alcohólico, es un alma ge­mela de Michel.

Pickpocket es el compendio más acabado del cine de Ro­bert Bresson (1901-1999), un asceta que protege el acce­so a la belleza del ser humano golpeado por la gracia con un muro que obliga a parar, descalzarse, y colocarse unos ojos nuevos para estrenar mirada. Lo que acabo de escribir puede asustar, pero advierto honradamente que me parece la manera cabal de acercarse a las grandes obras de un cristiano muy consciente del drama del humanismo ateo (ese que otro francés, Henri de Lubac, des­cribió en un libro inmenso publicado en plena ocupa­ción nazi, en 1944). El uso de los actores no profesionales y la renuncia al efectismo tienen en Pickpocket (y en El proceso de Juana de Arco) un resultado bellísimo, esen­cial y despojado y agotador.

En su inevitable libro Notas sobre el cinematógrafo, el di­rector francés dice algo que puede parece una boutade pe­ro que resulta ser el nervio de su filmografía: «estilo: to­do lo que no es técnica». Es Bresson un director in­cla­sificable que heredó de Abel Gance (es necesario que si usted no la conoce, se proponga cuanto antes ver Na­po­león, una de esas obras de arte que te mueven a de­cir des­pués de contemplarla: ahora sí que entiendo…) esa vi­sión del cine como cinematógrafo, es decir, como es­cri­tura con imágenes y movimiento.

«Bresson es probablemente la única persona que en el cine ha conseguido una correspondencia plena entre su práctica artística y la concepción formulada con anterioridad de modo teórico. No conozco a ningún otro ar­tista más consecuente en este sentido. Su principio bá­sico era la destrucción de la llamada ‘expresividad’, es decir, quería eliminar la frontera entre la imagen y la vi­da real. En otras palabras, quería que la vida real causa­ra su efecto expresivo, en imágenes. En su película no hay ninguna elaboración especial del material, no hay mo­dulación, no hay generalización alguna que salte a la vis­ta», dijo Tarkovski en su libro Esculpir en el tiempo.

Después de ver Pickpocket, la lectura de Bresson por Bre­sson. Entrevistas 1943-1983, el libro que editó en 2014 su viuda Mylène, es uno de los ejercicios más enriquecedores posibles para cualquiera que considere el ci­ne como un arte mayor, como un lugar de encuentro de almas.

Bresson dirigió trece largometrajes entre 1943 y 1983, que son expresión de un artista excepcional que su­po esperar hasta los 42 años para entregar al mundo una nueva manera de contar lo esencial. Como dijo Su­san Sontag, para Bresson «el arte consiste en descubrir lo necesario, en eso y nada más».

Ficha Técnica

  • País: Francia, 1959
  • Fotografía: Léonce-Henri Burel
  • Montaje: Raymond Lamy
  • Música: Jean-Baptiste Lully
  • Distribuidora DVD: Avalon
  • Duración: 75 min.
  • Público adecuado: +16 años
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor