Río Bravo: La edad de oro del western

John T. Chance, sheriff de Río Bravo, ha arrestado a Joe Burdette por asesinato. Nathan Burdette, potentado local, quiere salvar al inútil de su hermano y pone sitio a la cárcel y a la entera población local. El sheriff solo cuenta con dos asistentes: Dude, a quien todos llaman borrachón, por razones evidentes; y Stumpy, un viejo cojo. La resistencia es inútil, pero el sheriff se niega a entregar a Joe y espera la llegada de las autoridades mientras Nathan Burdette aumenta su presión sobre Río Bravo.

El argumento es simple y no es original. Río Bravo es mucho más. Se trata de uno de los mejores westerns de la historia, un clásico de Howards Hawks, uno de los más grandes directores de la edad de oro de Hollywood. Llevaba cuatro años sin rodar, tras pasar una larga temporada en Europa. Dijo que había pasado el tiempo viendo westerns y cantantes y que decidió rodar un western con cantantes (Dean Martin y Ricky Nelson). Cuenta con excelentes actores, música de Dimitri Tiomkin (4 Oscar y otras catorce candidaturas), fotografía de Russell Harlan, clásico del western donde los haya (6 candidaturas al Oscar), y está construido sobre personajes sólidos, fuertes y entrañables, a golpe de secuencias modélicas, perfectamente acabadas. Es una película de más de dos horas de duración que se ve en un vuelo.

El trío protagonista está formado por John Wayne, Dean Martin y Walter Brennan. El primero hace de sí mismo, un sheriff recto, competente, duro pero realmente preocupado por los demás. Dean Martin, cantante y actor de variedades, miembro del rat pack, llevaba una larga carrera en el cine sobre todo de comparsa de Jerry Lewis. En esta ocasión realiza uno de sus mejores trabajos, un borracho que se esfuerza por recuperarse y poder ayudar a sus amigos. Brennan es un gran secundario, ganador de tres Oscar, interpreta un papel que conoce de memoria. A este primer grupo se le superpone otro formado por Angie Dickinson, Ward Bond y Ricky Nelson, ella es la encarnación de la mujer de Hawks, fuerte y enigmática, la única que le ha plantado cara a John Wayne en su terreno; Ward Bond tiene un papel breve pero importante, el de amigo leal. Ricky Nelson era un cantante popular en la época y fue fichado para atraer a un público joven femenino (cosa que hizo a la perfección). Pero no fue un simple comparsa, el guionista y el director le dieron una personalidad y una actitud que fue modelo de Jake en el Silverado de Kasdan, pistolero rápido, joven inteligente y hombre leal. Para terminar están el antagonista, Nathan Burdette, interpretado por John Russell, quien llena de contenido su personaje en los pocos minutos que aparece; y Pedro González, en el papel de Carlos, propietario del hotel, arquetípico mejicano de buen corazón y pocas entendederas, pero que el actor convierte en un personaje entrañable.

La trama es sencilla, un conflicto mínimo, que sirve para revelar caracteres: el sheriff recto, noble y monolítico oculta un corazón y algunas debilidades; Dude, alcohólico por causa de una mujer, lucha por recuperarse; Plumas, la mujer, fuerte y frágil a la vez, resignada a su reputación de mala y tramposa, perseguida por la justicia, capaz de dejarlo todo y de arriesgarse por un hombre; Stumpy es un viejo gruñón, servicial y con un toque de ingenuidad. La trama es circular. La primera secuencia revela al borracho incorregible, al sheriff y muestra el asesinato y la difícil detención del asesino. A lo largo de la película veremos diversos intentos de liberación, con tensión creciente, diversos intentos de Dude por corregir su adicción a la bebida, detalles reveladores del carácter de Stumpy, y un romance naciente entre el sheriff y Plumas, espejo del que causó la perdición de Dude años atrás.

La fotografía de Harlan enfatiza los interiores: la sensación de encierro y de sitio es omnipresente y se transmite también a los pocos espacios exteriores que vemos. Efecto subrayado magistralmente por el tema musical «a degüello» que marca la película.

Río Bravo contiene momentos memorables, algunos copiados en diversas ocasiones. Cabe destacar el intercambio de prisioneros, las canciones en la cárcel, la entrada de la melodía «a degüello» al atardecer, la risa salvadora de Stumpy en plena batalla o las medias de Plumas. Las mejores imitaciones de Río Bravo las realizó el propio Howard Hawks, la primera se llama El Dorado (1966), la segunda Río Lobo (1969), su última película. Se dice que rodando Río Lobo John Wayne preguntó al director «¿no hemos rodado ya esta película?». En 1976 John Carperter rodó Asalto a la comisaría del distrito 13, que es esencialmente la misma historia en un contexto moderno. Esta ha sido copiada a su vez.

Con todos sus méritos, Río Bravo no recibió ninguna estatuilla.

Hay un gran anecdotario en torno a Río Bravo, nos limitaremos a recordar que se supone que esta película es un anti Solo ante el peligro, con un sheriff que no solo no pide ayuda sino que se niega a recibirla cuando se la ofrecen.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Russell Harlan
  • Montaje: Folmar Blangsted
  • Música: Dimitri Tiomkin
  • País: EE.UU. (Rio Bravo), 1959
  • Duración: 141 min.
  • Distribuidora en España: Warner
  • Público adecuado: +12 años
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.