Robin de los bosques

Simple, directa, a veces ingenuamente divertida, cubre el manual de la perfecta película de aventuras

Robin de los bosques (1938)
Robin de los bosques (1938)

Robin de los bosques: Perfección clásica

Cuando nos acercamos al centenario de esta película no vamos a hacer una crítica sino algunos comentarios. No es la primera película de Robin Hood, ni la segunda, ni la última: he visto al menos dos excelentes versiones de las aventuras de Robin de los tiempos del cine silente, una de 1912, de 1922 la otra; y un buen puñado del cine hablado posteriores a esta, algunas notables (1952, 1991), lamentable la última (2018); pero, si solo pudiera conservarse una, ésta es la que debería sobrevivir.

En primer lugar se trata de una película del gran Michael Curtiz, uno de tantos europeos que a finales de los años veinte emigró a América. Curtiz era húngaro y empezó a dirigir en 1912. Es uno de los grandes que hizo una perfecta transición al cine hablado, un director todoterreno uqe tiene en su haber películas tan variadas y notables como Los crímenes del museo (de cera), Casablanca, Noche y día, Sinuhé el egipcio, Los comancheros, No somos ángeles… hasta 178.

Esta película es una obra perfecta de la época dorada de Hollywood, cuando mandaba el estudio y la persona más importante era el productor designado, en este caso Hal B. Wallis, responsable de elegir a Michael Curtiz cuando el director primero -luego codirector- William Keighley no le pareció suficiente para las escenas de acción; responsable de cambiar al guionista, que había obviado a Lady Marian; responsable de elegir a Errol Flynn para sustituir al actor inicial, James Cagney, entonces estrella de la Warner. Conviene decir que Errol Flynn todavía no era la gran estrella, Curtiz lo convirtió en estrella. El realizador húngaro dirigió a Errol Flynn en doce ocasiones; Flynn y Olivia de Havilland compartieron pantalla ocho veces.

Es la primera vez que la Warner utilizó ese maravilloso color, muy superior a todo lo que se había hecho en Technicolor hasta la fecha y a mucho de lo que se hizo después. Idea también del productor Wallis. El sistema del estudio le permitió además disponer de un excelente equipo de secundarios, que dan un fenomenal empaque al conjunto, baste señalar que Sir Guy, el malvado antagonista de Robin, es Basil Rathbone; Juan sin Tierra es Claude Rains, y la lista sigue, y cada secundario tiene personalidad que contribuye a dar fuerza al conjunto. La película consiguió los Oscar al mejor montaje, mejor música y mejor diseño de producción.

Tiene Robin de los bosques una sencillez no apta para nuestros tiempos cínicos: el bien vence al mal, el héroe se casa con la heroína. Robin declara abiertamente: «odio la injusticia, no a los normandos».

El héroe es alegre y desenfadado, esa audaz alegría convirtió a Flynn en estrella y fue recuperada para el cine de aventuras, cuarenta años después, por Lucas y Spielberg. El indispensable romance es perfecto en su sencillez; a pesar de su «rapidez», Olivia de Havilland no se enamora de repente; el proceso es gradual y lo vemos desde la primera mirada, durante el banquete, a la secuencia del bosque, el torneo de arquería y la escena del balcón.

Las escenas de acción están bien rodadas, hay numerosos especialistas que se jugaron los huesos. Errol Flynn ejecutó personalmente alguna escena peligrosa, imitando a su modelo Douglas Fairbanks, al que copió algunos gags. Michael Curtiz contó con un maestro armero que consiguió que el gran duelo a espada entre Robin y Sir Guy tuviera un vigor inusitado, del que aprovecha hasta las sombras.

Simple, directa, a veces ingenuamente divertida, cubre el manual de la perfecta película de aventuras.


The Adventures of Robin Hood, 1938

País: EE.UU. Dirección: Michael Curtiz, William Keighley Guion: Norman Reilly Raine, Seton I. Miller Fotografía: Sol Polito, Tony Gaudio Montaje: Ralph Dawson Música: Erich Wolfgang Korngold Intérpretes: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Claude Rains, Patric Knowles, Eugene Pallette, Alan Hale, Melville Cooper, Ian Hunter, Una O’Connor, Herbert Mundin, Montagu Love Duración: 102 min. Distribuye en formato doméstico: Warner Público adecuado: Todos


Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.