Una hora contigo: El ingenio de Lubitsch

Ernst Lubitsch, el gran maestro de la comedia, fue uno de los pocos cineastas que ante la amenazante llegada del sonoro, supo adaptarse a él sin problema alguno. Como venía haciendo en sus películas mudas -en las que su media de carteles era de 50 o 60 cuando los demás ponían 100-, la imagen visual siguió siendo su principal base, evitando el peligro de sucumbir a un uso excesivo del diálogo.

Esto es lo que consigue en Una hora contigo, comedia ligera, al más puro estilo del director, que se combina con el género musical, y donde precisamente las canciones tienen una importante función narrativa.

André siempre se ha mantenido fiel a su esposa Colette pero esto se vuelve más difícil cuando la mejor amiga de su mujer, Mitzi, aparece en la vida de la pareja dispuesta a seducirle. A partir de ahí, se producirán sospechas y malentendidos que acabarán involucrando a terceros.

Destaca la modernidad de esta película que se manifiesta, por ejemplo, en que los actores, para involucrar al espectador, hablen directamente a cámara en varias ocasiones. Tampoco falta lo que algunos han denominado «toque Lubitsch«; el uso de la sugerencia y la alusión mediante la elipsis, representada sobre todo en este caso, en puertas de habitaciones que se abren y se cierran y personajes que entran o salen. Como decía Billy Wilder: «Lubitsch no decía dos más dos son cuatro, decía dos más dos… y el resto debía hacerlo el público».

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (One Hour with You, 1932)
  • Victor Milner
  • Richard Whitting, Oscar Strauss
  • Sherlock
  • 80 min.
  • Jóvenes
Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año
Reseña
s
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor