Atom Egoyan concursa en San Sebastián con Devil’s Knot

La cinta se basa en un libro de Mara Leveritt

Colin Firth y Reese Witherspoon juntos en Condenados
Colin Firth y Reese Witherspoon juntos en Condenados

Atom Egoyan concursa en San Sebastián con Devil’s Knot

El canadiense Atom Egoyan acude a concursar en San Sebastián con su película Devil’s Knot.

El canadiense de origen armenio Atom Egoyan (El dulce porvenir, Ararat) estará presente en la Sección Oficial de San Sebastián con la película Devil’s Knot. La cinta se basa en un libro de Mara Leveritt que cuenta el juicio de los adolescentes Damien Echols, Jessie Misskelley Jr. y Jason Baldwin por el salvaje asesinato de tres niños de 8 años en la pequeña localidad de West Memphis, en Arkansas, en 1993. El caso, con una hipótesis sobre la vinculación de los crímenes con un rito satánico, fue uno de los procesos judiciales más controvertidos en la historia judicial de Estados Unidos.

Colin Firth (El discurso del rey) y Reese Witherspoon (En la cuerda floja) son los protagonistas. Firth (reciente ganador del Oscar) interpreta a Ron Lax, un investigador privado que defiende la inocencia de los chicos. Witherspoon (también recientemente vencedora de una estatuilla) da vida a Pam Hobbs, madre de uno de los niños asesinados.

Nos gusta recordar al Egoyan de Ararat, donde rescata de un olvido cruel el genocidio armenio a través de un laberinto de historias e imágenes intrincadas. Dividido en tres grandes núcleos argumentales, el filme narra las difíciles relaciones de una familia de ascendencia armenia que intenta recuperar sus raíces y exorcizar sus fantasmas; a la vez, reconstruye y teoriza sobre la vida del pintor armenio Gorky, fusionando ambas historias en un juego metacinematográfico protagonizado por un poderosísimo Charles Aznavour (París, 1924), que actúa como alter ego de Egoyan. Como dioses particulares de la historia, Edward Sa­royan (el reputado director que rueda un filme titulado Ararat sobre la vida del pintor Gorky) y un policía de aduanas en el día previo a su jubilación (un soberbio Chris­to­pher Plummer, canadiense de 75 años), serán los puntos de confluencias de las diferentes tramas y preguntas que plantea el metraje, en el que brilla la esposa del realizador, la libanesa Arsinée Khanjian.

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