Fernando Trueba durante el rodaje de El olvido que seremos
Fernando Trueba durante el rodaje de El olvido que seremos

Entrevista a Fernando Trueba, director de El olvido que seremos

Fernando Trueba: «Ha sido un gran reto dirigir una película basada en uno de los libros más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XXI»

· Crítica de El olvido que seremos, de Fernando Trueba

¿Qué supone para usted el libro de Héctor Abad, El olvido que seremos?

Fernando Trueba (El olvido que seremos)/ Cuando lo leí por primera vez me conmocionó, algo que probablemente les ocurrió a los miles de lectores en todo el mundo que han convertido ya este libro en un clásico de su tiempo. A lo largo de los años he comprado el libro numerosas veces, en distintos países, en distintos idiomas (francés, portugués, inglés…) para dárselo a amigos muy queridos, no a simples conocidos.

¿Qué le pareció la propuesta de adaptar y dirigir la película?

Fernando Trueba (El olvido que seremos)/ ¿Cómo competir con algo tan verdadero, tan esencial, tan delicado, tan doloroso, tan real? Por ello mi primera reflexión, ante tan «feliz» ofrecimiento, fue de desconfianza, susto, ¿miedo? Me preocupaba también el tiempo. En el libro pasan más de veinte años. ¿Cómo solucionar cinematográficamente, es decir «artificiosamente», ese primer, inmediato y no menor problema? La adaptación del libro se enfrenta a este problema temporal, que no solo es narrativo sino también logístico, concentrando la acción en dos épocas: la infancia de Héctor hijo y la muerte de Héctor padre, y reorganiza el material alrededor de esos dos «momentos». Pero poco a poco, incluso la estética de la película comenzaba a despuntar en mi imaginación, con dos estilos, dos tratamientos, uno para cada una de las épocas, pero que deben complementarse, iluminarse y darse sentido mutuamente.

¿Qué supuso enfrentarse a un libro muy querido por usted y por miles de lectores?

Fernando Trueba (El olvido que seremos)/ Siempre que me enfrento a una adaptación me viene a la memoria el viejo chiste de Hollywood: dos cabras buscan comida entre la basura y una está comiéndose una bobina de película. «¿Qué tal?», le pregunta la otra. «Me gustó más el libro». Tratándose de El olvido que seremos, el chiste de la cabra es más real que nunca, pero también la cobardía más cobarde. Pues si se trata de un libro necesario, y este es el caso, y no solo para Colombia, ni siquiera para Latinoamérica, sino para todos los habitantes de este maltratado planeta, ¿la película no es necesaria también? Las posibilidades de llegar a más… -iba a decir «público»- personas con el cine son mucho mayores que con la literatura.

Entonces El olvido que seremos debía llevarse al cine, los valores que defiende esa historia que nos remueve por dentro, que a nadie deja indiferente porque a todos nos afecta, debía ser contada y recontada. Aunque solo sea con la esperanza de hacer un poco mejor este mundo o, más modestamente, de que más miles de personas lean el libro.

El olvido que seremos (2020)
El olvido que seremos (2020)

¿Qué nos dice de aquella frase que un día le dijo Billy Wilder: «Fernando, la virtud no es fotogénica»?

Fernando Trueba (El olvido que seremos)/ Creo que ha llegado la hora de enmendar la plana al maestro. Y la figura de Héctor Abad padre y el libro de Héctor Abad hijo son no solo un ejemplo, sino una inmejorable base para hacerlo.

El olvido que seremos cuenta, una vez más, pero con renovada poesía, con desarmante verdad, el choque de trenes entre el bien y el mal, entre la humanidad y la sinrazón, la bondad y la irracionalidad, la civilización y la barbarie.

El olvido que seremos es una historia de amor, la historia de amor de un hijo y un padre. Y es también el retrato de un hombre bueno en una época en la que serlo no solo no es fácil, sino que puede ser el mayor de los riesgos.

Una época en la que la fotogenia de la maldad y la fascinación por la violencia ocupan de modo continuo, insistente, nuestras pantallas cinematográficas y televisivas, nuestra literatura y, lo que es peor, nuestra vida cotidiana.

Finalmente, un día empecé a soñar con la película, literalmente, a soñar que estaba rodándola. Y por experiencia ya sé que cuando eso ocurre, entonces la película ya es inevitable. Ella te posee, te pide, te habla, te guía, te manda. Y no tienes más remedio que obedecer y hacerla.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en Colombia con un equipo colombiano?

Fernando Trueba (El olvido que seremos)/ Ni en mis mejores sueños podría haber imaginado la experiencia. Realmente el nivel humano y profesional de actores y técnicos es difícilmente superable. Ha sido una experiencia feliz. Tengo nostalgia del rodaje, de mi equipo. Los echo de menos… Espero repetir con algunos de ellos en próximos proyectos.

Fuente: BTeam Pictures

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