Hanna (Joe Wright, 2011)
Eric Bana y Saoirse Ronan en Hanna (Joe Wright, 2011)

Joe Wright, director de Hanna: «Puedes poner la cámara en un plano corto de Saoirse y lo que está pensando y eso te guía a lo largo de toda la escena»

El director londinense de 39 años Joe Wright dirige su cuarto largometraje, Hanna, un thriller de acción con tono de cuento de hadas que protagoniza Saoirse Ronan, con la que ya trabajó en Expiación.

 ¿Qué le impulsó a hacer Hanna?

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Joe Wright/ El guión estaba lleno de elementos muy particulares que me interesaban, con una atmósfera que me intrigaba. Pero había mucho espacio en él, y lo digo como cumplido; había un montón de espacio para poder aportar mis propios sentimientos y preocupaciones.

Lo primero y más importante que me interesó fue el personaje de Hanna; no vemos demasiadas películas con actrices adolescentes como protagonistas. De forma temática, siempre me han producido curiosidad los personajes que son tontos sagrados -como E.T., Chauncey Gardiner en Bienvenido Mr. Chance y Gaspar Hauser en el filme de Werner Herzog (El enigma de Gaspar Hauser, 1974)- y que no son realmente de este mundo. Especialmente los últimos dos, crecieron en un mundo donde no existe la presión social de la llamada Civilización. Entran en nuestro mundo con una conciencia adulta pero con la inocencia de un niño. Me parece fascinante cómo alguien así experimenta el mundo, porque nos ofrece una oportunidad subjetiva de ver las cosas con nuevos ojos.

Mi trabajo en general es un poco subjetivo, desde el punto de vista de los personajes; Expiación parece ser una narrativa a tres bandas, pero en realidad, todo se ve a través del prisma de la culpabilidad de Briony. Me gustan las realidades extremas; el esquizofrénico de  El solista sería otro ejemplo.

Tal vez no podría haber hecho Hanna sin antes haber hecho El solista

Joe Wright/ Quizás. Cuando se termina una película, realmente no se sabe lo que se aprendió hasta que se pone en práctica en la siguiente.

Por mi oficio, los elementos de acción del guión me atrajeron. Siempre he pensado que la acción es puro cine, porque no se puede lograr el mismo efecto a través de ningún otro medio; el diálogo puede ser interpretado sobre un escenario o por la radio y hermosas imágenes pueden ser fotografiadas o pintadas. Sin embargo la acción, aparte de en algunas retransmisiones deportivas, no se puede encontrar nada similar a lo que vemos en el cine.

Quería experimentar el impacto visceral, pero mostrándolo de una forma ligeramente diferente. Pensé en la Nouvelle Vague, y en Pickpocket, de Robert Bresson. En esas secuencias los carteristas se reflejan con unas bellísimas y extraordinarias secuencias de acción coreografiadas. Eso significa que no solo hay peleas, puñetazos y patadas; estás contando una historia a través de las acciones de un cuerpo, de un personaje.

Otra razón más personal que me atrajo era que Hanna fuese un personaje protagonista femenino. Una muy querida amiga fue violada en la misma época en que leí el guión, y yo estaba realmente enfadado; he estado pensando acerca del lugar en el que la mujer está colocada dentro de la sociedad y lo que significa ser una joven mujer en el clima cultural de hoy en día.

Miro alrededor, y me pregunto qué ha pasado con el feminismo; no debería haber sido una moda que pasa de largo, tenía que ser algo que cambiara el mundo para siempre. Me conmociona la sexualización de los adolescentes y de la ‘cultura’ de la revista Hello! Estas cosas me asustan. Tuve el impulso de crear, como respuesta a lo que le ocurrió a mi amiga, un personaje femenino fuerte que creció fuera de la política sexual de géneros, que jamás había conocido a otra mujer, que no había visto un anuncio en la vida y no tenía idea de lo que era un brillo de labios.

Me interesó la yuxtaposición de Hanna con la familia de vacaciones especialmente con Sophie y con Rachel, la madre. Como criatura del mundo actual, Sophie es el polo opuesto de Hanna. Quería explorar esas dos imágenes diferentes de la adolescencia femenina. Sophie está ridículamente encandilada con toda esa cultura adolescente y en Rachel vi un montón de mujeres que conozco, de mi generación y un poco mayores, que han perdido su camino en cuanto a sus ideales feministas sociopolíticos. Me preocupo por ellas, y también por sus hijos. Un poco duro, pero era eso sobre lo que estaba pensando…

La mayor parte de secuencias de Hanna con otro personaje femenino son con Sophie. Las dos actrices, Saoirse Ronan y Jessica Barden, son brillantes.

Joe Wright/ Dejé que Saoirse y Jessica llevaran la voz cantante; el beso entre ellas fue sugerido por Saoirse. Dijo que pensó que era eso lo que Hanna habría hecho. Saoirse y yo también hablamos de cómo Hanna no tiene prejuicios de lo que es hermoso o lo que es feo. Todo es de la forma que simplemente es; uno de los aspectos principales para nosotros, que Saoirse retrata de maravilla, es que Hanna no juzga a nadie. Ese principio fue básico para nosotros, porque nos han educado y enseñado a juzgar constantemente a los demás, los lugares y también a nosotros mismos, nuestras aspiraciones y nuestros miedos.

Durante la época de Expiación, usted dijo que Saoirse tenía una gran empatía para sentir y expresar las emociones de otro ser humano. ¿Pero cómo hicieron para prepararla para interpretar este papel?

Joe Wright/ Volviendo otra vez a aquello que me atrajo a hacer esta película, el verdadero punto innegociable fue Saoirse; si ella no hubiera estado en este proyecto, no creo que me hubiera sentido lo suficientemente seguro para seguir adelante con el filme. En cuanto supe que ella estaba a bordo y me quería como director, entonces pensé: «Podemos hacerlo». Porque mi tabla de salvación era ella, puedes poner la cámara en un plano corto de Saoirse y lo que está pensando y eso te guía a lo largo de toda la escena.

Pero Saoirse y yo hablamos muchísimo, incluyendo nuestras emociones. En Expiación, ambos comenzamos sencillamente por la forma en que Briony caminaría. El personaje creció a partir de los pasos cortos, precisos y controladores que ella daba.

En Hanna, trabajamos con Jeff Imada, coordinador de dobles y coreógrafo de lucha, para crear un ser centrado, alguien que se mantuviera en pie de forma firme y equilibrada con una postura relajada pero a la vez sana. Hanna no tiene los tics nerviosos o los hombros inclinados que vienen junto con los años de interacción social. [Risas]

Sus movimientos como Hanna son bastante aerodinámicos, aunque tuve que decirle todo el tiempo que mantuviera los codos cuando corría; tiene una tendencia natural a mover los brazos como aspas.

Hanna no se mueve a no ser que tenga que hacerlo. Sus ojos no “encuentran” algo; van directamente hacia su objetivo. Tampoco tiene expresiones faciales raras, solo cuando pelea que se convierte en algo más animal y gruñe.

La voz también era algo importante; una vez que Saoirse obtuvo la equilibrada postura física de Hanna, encontró una etérea voz para el personaje. Al mismo tiempo, tuvo que bajar su tono de voz una o dos octavas. Esto provocó que Saoirse se sintiera un poco más en la tierra; de esta manera, al mismo tiempo estaba capturando la tierra y el aire que caracterizan a Hanna. Con 16 años, Saoirse tenía un mayor dominio de su oficio que el que tenía con 12.

En Marissa, vemos a una Cate Blanchett muy diferente…

Joe Wright/ Marissa está un poco basada en una maestra que tuve en la primaria. Se llamaba Priscilla, y era sexy y se mantenía muy bien. Usaba mucho maquillaje y medias que hacían ruido cuando andaba. Las chicas se sentaban a su alrededor y tocaban las medias. Emitía una gran vibración, y cuando pensaba en Marissa me acordé de ella; como Hanna además es un cuento de hadas, concebí los personajes como arquetipos y luego les fui agregando capas con las especificidades de cada personaje.

Así que Marissa fue una combinación de Priscilla, el ex-presidente George W. Bush y una malvada bruja; en los espectáculos de marionetas de mis padres, las brujas tenían el cabello rojo y vestían de verde, así que le pedí a [diseñadora de vestuario] Lucie Bates que siempre tuviera a Marissa vestida de verde y creo que el cabello rojo le queda muy bien a Cate.

Cate no es en absoluto una actriz vanidosa, así que no le importó llevar mucho maquillaje; quería que se vieran los poros a través. El tema de los dientes…

El obsesivo cepillado y el hilo dental…

Joe Wright/ Eso viene de lo que veo como una obsesión americana con los dientes, de verdad. Desde el punto de vista de un inglés, es extraordinario lo parecidos que son todos los dientes de los estadounidenses.

Así que pensé que Marissa lo debía llevar al extremo de casi hacerse daño. Hablé de ello con Cate. Más tarde, en el medio de una toma, sorbe saliva de sus dientes y emite un extraño y ligero sonido. Lo vi y pensé: “Esto es fantástico, Marissa está saboreando su propia sangre en ese momento”. Y eso le produce placer.

¿Cómo se le ocurrió lo del cuento de hadas?

Joe Wright/ Porque funcionaría en muchos niveles. El tema del parque al final es una de las referencias de cuentos de hadas más literales, con la canción que Isaacs silba se crea uno de los momentos con más atmósfera.

Luego está la idea de que Hanna le da a un interruptor y cambia su destino, esto es como si ella bebiera de un cáliz. Hicimos la caja y el interruptor grande y rojo.

La historia tiene mucho en común con cuentos como La sirenita o Hansel y Gretel. Hay una familia -de alguna especie- que vive en una cabaña del bosque, y los ritos de madurez se desencadenan en la historia; la joven tiene que dejar la casa y adentrarse en el mundo, experimenta y conoce el mal al que tiene que superar. Los cuentos de hadas jamás han sido historias felices  y dulces; son cuentos morales sobre cómo superar el lado oscuro, el mal.

En términos de caracterización, Erik es el padre arquetípico de los cuentos. Es un leñador campechano -como el padre de Rapunzel– y viven en el bosque. Erik tiene en sí el espíritu de los árboles, y Eric Bana tuvo la capacidad de reflejarlo. Mi padre era ebanista y constructor de marionetas, y solía decir que la gente del bosque tenía ese espíritu.

David Lynch es uno de mis héroes; cuando era adolescente vi Cabeza borradora y Terciopelo azul, y fue alucinante. Así que sus retorcidos cuentos de hadas son una gran influencia. En Hanna, finalmente tuve la oportunidad de jugar un poco más; en mis otras películas no había lugar para el surrealismo a la hora de contar la historia.

¿Sintió que podía hacerlo cuando leyó el guión por primera vez o esos elementos ya estaban allí?

Joe Wright/ Tenía el espacio inicial, pero no fue hasta más tarde cuando leí una versión anterior de Seth Lochhead, que era mucho más lynchiniana que la primera que leí, que había sido adaptado a un thriller más convencional y más sobre la CIA. No hay nada que pueda interesarme menos que cómo se busca o se pierde y encuentra una pieza de información y todo eso.

Con esa estética de cuento de hadas para un thriller de acción, ¿fue necesario volcar todo a storyboard?

Joe Wright/ Solo la mayoría de las secuencias de acción; me hubiera gustado tener más gráficos, pero no tuvimos tiempo durante el atareadísimo período de producción. Estuve menos preparado para esta película que las que había hecho anteriormente.

Debido a las grandes distancias en las localizaciones, era difícil estar totalmente preparado. La diseñadora de producción Sarah Greenwood y yo tuvimos varias discusiones con fotografías de referencia, pero se tuvieron que improvisar algunas cosas.

Así que decidí utilizar eso a mi favor, tratar de tener una respuesta creativa relajada en lugar de sentir que estaba perdiendo el control. Tuve que pensar más sobre el terreno y sacar el máximo de mi subconsciente.

Siempre ha tenido una logística muy compleja de rodaje en sus películas: Skid Row en El solista, Dunkirk Beach en Expiación… ¿Qué fue lo más difícil de Hanna? ¿Fue el plano secuencia de la pelea con Erik que transcurre sobre y bajo tierra?

Joe Wright/ Ese fue bastante difícil, pero creo que la secuencia de acción del parque de atracciones es lo más difícil que jamás he  hecho. En parte, porque había muchísima gente involucrada en los elementos de acción, y no todos eran gente del equipo de especialistas. Me gusta proponerme este tipo de retos.

Pero a veces es una cuestión de necesidad, no es una elección estilística todos los planos que se hacen con steadycam; si hubiera tenido que hacer la pelea de las baldosas naranjas con planos de cobertura y cortes, nos habría llevado dos días de rodaje, y solo teníamos uno para todo, incluido los exteriores en la superficie. Lo que ocurre es que si se le dedica el tiempo suficiente a los ensayos, el rodaje en sí de la toma es mucho más rápido. Y también, con todos mis respetos por Paul Greengrass -creo que es un genio- quería evitar el estilo que desarrolló en las películas de Bourne, porque ha sido imitado innumerables veces desde entonces.

Paul Tothill ha montado todas sus películas. ¿Hanna significó algún tipo de nuevo reto para ambos en la post-producción?

Joe Wright/ Fue una alegría para Paul y para mí montar la acción con cada pequeño diálogo. Si, como mencioné antes, la acción es puro cine, entonces el cine es montaje y edición; la acción se crea en el montaje. También me encanta la edición de sonido.

¿Qué espera que se lleve el público de esta película?

Joe Wright/ Un montón de diversión de una pieza de puro entretenimiento. Y espero que también se asusten un poco.

Fuente: Sony Pictures

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