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Entrevista a Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine de Sevilla

"Queremos que tanto el sevillano como el visitante haga suyo el festival"

Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla © Lolo Vasco

Entrevista a Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine de Sevilla

Este viernes 7 de noviembre se da el pistoletazo de salida a la 22ª edición del SEFF, que convertirá a la capital hispalense en un punto de encuentro cinematográfico hasta el próximo sábado 15. Para conocer todos los detalles, hablamos con Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine de Sevilla.

Esta edición de SEFF 2025 se anuncia con novedades, como la primera vez en la que se incluye una sección competitiva de cortometrajes. ¿Cuál ha sido la motivación para dar ese paso y qué esperan que aporte al festival?

No puede haber un gran festival si no tiene sección oficial de cortometrajes. Teníamos la espinita clavada y por fin nos la hemos sacado. Y sobre todo también tiene que ver con el compromiso del festival por el talento y por tener relación con dicho talento cuanto más pronto mejor. Por eso este año creamos la sección oficial de cortometrajes europeos, primero en imagen real y en animación, y el año que viene añadiremos documental.

Los cortometrajes no son solo la mejor escuela, sino esos primeros trabajos en los que se percibe dónde está el talento. Luego ese talento continúa o se queda en flor de un día. Da orgullo ver que en esta selección de cortos europeos a competición tenemos algunos andaluces por mérito propio. Nuestra idea sigue siendo apostar por el talento andaluz, que el talento andaluz sienta que juega en casa y por eso lo tenemos en todas las secciones.

Ha comentado en varias ocasiones que le gusta romper inercias para que el festival siga sumando al cine y a Sevilla. En relación a esta edición, ¿qué inercias concretas cree que se han decidido romper y cuáles siguen intactas porque siguen funcionando bien?

Yo creo que lo más importante es pasar de un festival que se hacía casi íntegramente en un centro comercial, fuera del mapa turístico de Sevilla, a hacer un festival que toma Sevilla. Y ahora contamos con el Cartuja Center, que es una de las mejores salas para proyectar cine de Europa, con 700 butacas, 180 m2 de pantalla y sonido Meyer. Se le suma el maravilloso cine Cervantes, los cines Avenida, los cines Odeón, el Teatro Alameda y obviamente seguimos contando con los cines Nervión Plaza porque son nuestros grandes aliados. Pero ya que somos un festival de toda la ciudad, teníamos que estar en toda la ciudad.

Otra inercia que ya rompimos el año pasado, y vamos a mantener, es separar la película de inauguración de la gala. A mí siempre me ha parecido muy violento cuando alguien va a una gala y luego ve cómo, cuando se proyecta la película, se levantan muchas personas y se van. Son públicos distintos, y como tal hay que abordarlo.

Por ejemplo, este año inauguramos con una película maravillosa, El último vikingo (Anders Thomas Jensen), protagonizada por Mads Mikkelsen, en el Cervantes a las 5 y media de la tarde, y una gala dirigida por los Compadres a las 9 de la noche. Son públicos distintos y al final puedes ir a las dos cosas si quieres, pero sobre todo no impides que alguien no pueda ir a una de las dos porque hay gente que o no quiere tragarse la gala o no quiere tragarse una película.

Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla
Manuel Cristóbal, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla

Ya que hablamos de las inercias y lo que funciona, una de las novedades de esta edición es que habrá más presencia de la industria y espacios de formación con creadores. ¿Qué estrategias están poniendo en marcha para que el festival no sea solo «mirar películas», sino también «hacer cine» o «pensar en el cine»?

El festival es un punto de encuentro del público con los cineastas, y de los cineastas con otros cineastas. Por eso este año apostamos en concentrar todo ese aspecto del festival en Plaza de Armas, queremos que de esos encuentros surjan proyectos y que esos proyectos, si Dios quiere, acaben siendo estrenados en Sevilla.

Es muy bonito ver el contacto de cineastas con público infantil o público joven, e igualmente es muy motivador para el sector local ver cómo otros han logrado ciertas cosas y darse cuenta de que ellos también pueden soñar con hacerlo.

En esa misma línea, y en el sentido de la internacionalización, entendemos que se encuentra igualmente la idea de recuperar la lectura de nominaciones a los Premios del Cine Europeo.

Evidentemente. El anuncio de las nominaciones de estos premios fue lo que puso al Festival de Cine de Sevilla en el mapa, y desgraciadamente dejó de hacerse. Ahora, cuatro años después, nos alegramos mucho de recuperarlo. Sin duda mandamos un mensaje de que se acabó el letargo y que tenemos ambición de festival y ambición de ciudad. Y no solo que vuelvan, sino además que se celebre el acto en un sitio tan maravilloso como el Real Alcázar, en el Patio de las Doncellas.

Ahora que nombra un enclave tan maravilloso de la ciudad, hemos visto que esta edición reivindica a Sevilla como «pantalla» y espacio de convergencia cultural. ¿Cómo cree que el festival contribuye a este posicionamiento internacional de Sevilla y qué retos quedan aún en esa índole?

Creo que Sevilla tiene una virtud, que es una ciudad conocida en todo el mundo, y a su vez una desventaja, que todo el mundo cree que conoce Sevilla. Sevilla es una ciudad inabarcable y queremos que vengan, en muchos casos, a ver esa Sevilla que todo el mundo conoce, pero también a otra Sevilla que es más desconocida, la Sevilla del diseño por ejemplo. Por eso apostamos por el mosaico multicolor que hizo Pedro Cabañas con los pósteres de José Luis Ágreda.

También hay que decir que en Sevilla hay lo que ya sabes, pero también hay mucho más. Es una potencia económica y eso también queremos ponerlo en valor desde el SEFF.

Festival de Cine de Sevilla 2025

Ya que hace referencia al cartel, en esta edición se recupera una cierta referencia histórica a los carteles de los años 30, mezclando tradición y modernidad. ¿Cómo piensa que la imagen gráfica del festival está comunicando esos valores y qué mensaje espera que el público reciba con ver esa imagen?

Me quedo con un dato: a José Luis Ágreda le pedimos un cartel que la gente quisiera hasta robar. Y a fe que lo ha conseguido, encima por partida triple. Y estos carteles, como dices, tienen un guiño claro a los carteles típicos de las fiestas de primavera, que artísticamente son extraordinarios y que se siguen vendiendo en tiendas de souvenirs. Luego, mantener el mosaico, que es nuestra marca y esa alegría por ver cine y por vivir.

Y no hay que olvidar esos guiños a momentos de grandes películas: Por un puñado de dólares, con Clint Eastwood y su jaca andaluza; Anita Edberg y Marcelo Mastroianni, a un paso de la Giralda; o Bruno Ganz desde las Setas de la Plaza de la Encarnación contemplando la ciudad, rememorando aquella histórica cinta de Wim Wenders, El cielo sobre Berlín.

Este año pasearán por el festival figuras como Costa Gavras, Jim Sheridan, Juliette Binoche y Alberto Rodríguez

Es una maravilla. Y, sobre todo, por Alberto Rodríguez, que está a la altura de cualquier otro cineasta mundial. Era una falta de respeto que no se le hubiera dado el Giraldillo de Honor por parte de este festival en sus 21 ediciones anteriores. Además se le entregará en la gala de inauguración, como debe ser. Lo que ha hecho Alberto Rodríguez como cineasta es algo absolutamente brutal y, muchas veces, cuando lo tienes tan cerca, no te das cuenta de su valor.

Alberto Rodríguez

Y hablamos de Jim Sheridan, Costa Gavras o Juliette Binoche, figuras que pueden servir como inspiración para jóvenes cineastas o gente que está empezando. Creo que muchas veces es muy bonito comprobar cómo todo el mundo ha estado donde tú te encuentras ahora.

El año pasado tuvimos a un productor como David Puttnam, este año tenemos tres directores, más una actriz que también es directora, en definitiva queremos proyectar que el cine es un esfuerzo común. Por eso hemos cerrado un acuerdo con el sindicato ALMA de guionistas y otro con EGEDA, la entidad de derechos de los productores. Las películas ni se escriben solas ni se producen solas y sobre todo no son sólo el esfuerzo de una persona.

Desde una perspectiva más andaluza o sevillana, ¿cómo cree que el festival ayuda para impulsar esa producción audiovisual en Andalucía?

Nosotros estamos muy centrados en traer gente que al final pueda ser útil al sector andaluz, es decir, gente que viene y que luego es atendida por el sector local. Yo siempre digo, «yo lo traigo y luego lo paseas y cierras los acuerdos». Debemos ser útiles a la ciudad y al sector. Al fin y al cabo, el roce hace el cariño y obviamente los festivales de cine tienen esa vertiente de ver películas, visitar la ciudad y conocer talento.

Mirando hacia el futuro, ¿qué objetivo de crecimiento o transformación tiene el festival en los próximos años?

Crecimiento, como tal, tampoco creo que tengamos un objetivo claro, no creo que haya que crecer mucho más. Prefiero crecer sano, intentar llegar a todos los cines de Sevilla, eso sí es algo que queremos hacer. Y luego que todos los sevillanos y visitantes encuentren una película del festival que le guste, cuando menos una.

Por eso tenemos una sección de cine y geopolítica que estrenamos este año. O un pase gamberro con Julio Muñoz, El Rancio. Hay que quitarse un poco los complejos y sobre todo hacer que la gente venga a las salas de cine a disfrutar.

No hay que olvidar que el año pasado incorporamos la iniciativa del Premio Puerta América, que va destinado a las películas europeas que representan a su país en los Oscar. Además, como es un premio, podemos tener una película de estreno en la sección oficial, pero también podemos tener una que se estrenó en San Sebastián y que la acogemos en la sección de la Academia de Cine Europeo.

Aunque sé que es una pregunta difícil, ¿qué tres películas o actividades recomendaría especialmente de esta edición?

Tres es muy complicado, pero una película que va a sorprender es Serás Farruquito. Una producción el arte del flamenco y cómo pasó de Farruco a Farruquito y de Farruquito a su hijo. Algo que se ve maravillosamente y que tiene un nivel espectacular, y da la casualidad de que es un personaje sevillano.

Por otro lado, una cinta suiza sorprendente: Late Shift (Turno de guardia). La firma Petra Volpe y trata sobre una enfermera que tiene que atender las urgencias en un hospital, trepidante y maravillosamente rodada. Es candidata a los Oscar por Suiza por el Oscar.

Y como sorpresa, la cinta de animación Balentes, de Giovanni Columbu. Está hecha con rotoscopia y es muy hipnótica. De estas joyas que te encuentras de reprente y dices, Dios mío, ¿qué va a ser esto? Y luego verlo en sala de cine es maravilloso. Tiene una mezcla absolutamente fantástica.

Aunque aún no habéis empezado, entendemos que ya tendréis la fiesta de clausura preparada.

Sí, y como huimos de las inercias, este año organizamos un concierto con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) sobre bandas sonoras del cine y la televisión española. Se celebrará, al igual que la gala de inauguración, en el Cartuja Center. Es un cierre más lúdico, más de celebración que en otras tantas galas. Y en este caso nos hace mucha ilusión la alianza con la ROSS. Era algo que yo me planteaba para 2026, pero ya hemos podido incorporarlo en 2025.

Algo más que añadir, Manuel…

Sobre todo que quede claro que el Festival de Cine de Sevilla está para servir a Sevilla. O sea, que esperamos de los sevillanos que pidan y que opinen. Que lo que queremos es eso, que todo el mundo haga suyo el festival.

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