Entrevista a Antonio Banderas, director de Locos en Alabama

"El guerrero nº13 funcionado sólo regular en Estados Unidos. Pero yo estoy encantado, pues no he tenido que hacer ni una entrevista sobre ella, y la película está saliendo adelante"

Locos en Alabama (1999)
Locos en Alabama (1999)

Antonio Banderas, director de Locos en Alabama: «Me gusta mi trabajo, yo descanso trabajando»

Jerónimo José Martín, Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos y colaborador de FILA SIETE, estuvo en el reciente Festival de Cine de San Sebastián.
En él tuvo la oportunidad de entrevistar a uno de nuestros actores más internacionales: Antonio Banderas. A continuación ofrecemos un extracto de la conversación mantenida, pendiente del estreno de su película Locos en Alabama.

Ha elegido para su estreno como director una película poco convencional ¿Cómo la definiría usted? 

Es una historia contada desde un punto de vista diferente. La película es un cuento para niños, muy naïf, como colgada en el tiempo, con un cierto excentricismo… Y, desde luego, no conecta con casi nada de lo que se está haciendo ahora en Estados Unidos.  

Pero narra una historia estadounidense contada, por cierto, por un europeo… 

Como muchos directores norteamericanos han contado nuestras historias europeas. Además, después de haber vivido diez años en Estados Unidos, y teniendo en cuenta mis convicciones políticas, había en la novela un aspecto de la sociedad norteamericana que me interesaba retratar. Sin embargo, todo el equipo técnico que me ha ayudado en la película es hispano: la directora artística es peruana, el director de fotografía es argentino, el ayudante de dirección es colombiano, la diseñadora de vestuario es mexicana… Son gente con la que ya había trabajado en Desperado, en La máscara del Zorro, y que me habían gustado.  

«El guerrero nº13 ha funcionado sólo regular en Estados Unidos. Pero yo estoy encantado, pues no he tenido que hacer ni una entrevista sobre ella, y la película está saliendo adelante. Calculo que llegará a recaudar 40 millones de dólares en Estados Unidos, y otro tanto en el mercado exterior»

El presupuesto, 15 millones de dólares, no es mucho para una producción hecha en aquel lado del Atlántico. ¿Limitó esto sus planes para el rodaje?  

A mí me hubiera encantado tener 50 millones de dólares y haber rodado durante mucho más tiempo. Por ejemplo, todas las escenas del juicio las rodamos en cinco días. Y el juicio son 360 grados de acción que hay que recrear. Pero lo hice en cuarenta y cuatro días, que es bastante poco tiempo. Hubiera preferido contar con tres semanas. Fue un rodaje un tanto frenético, pero los actores entendieron muy bien que el trabajo que estábamos realizando exigía esa premura, y se volcaron. Además, ensayamos mucho, sobre todo con los actores principales.  

¿No le resultaba algo extraño trabajar con Melanie?  

Una vez me contaron que cuando Tim Robbins y Susan Sarandon trabajaron juntos en Pena de muerte, vivían en hoteles distintos. No querían verse fuera del rodaje. Pero para mí era mucho más fácil poder compartir con Melanie mi visión de la película.  

Hablemos del futuro. Da la impresión de que le falta tiempo para llevar a cabo todos los proyectos que querría hacer.  

En efecto. Pero si tengo que echarme un elogio diré que tengo mucha capacidad de trabajo: me gusta mucho mi trabajo, y yo descanso trabajando. Realmente, el tiempo que descanso más es cuando estoy en el set rodando, que está todo muy organizado, también mis horas de descanso. Para mí lo más duro es esto, la promoción de mis películas. Ahora llevo diez días seguidos así, dale que te pego. Sin embargo, mis dos últimos años no han sido tan intensos. En 1996 trabajé en Evita, después en La máscara del Zorro, y este año, en El guerrero nº 13 -que se rodó hace dos años y que se estrena ahora- y en Locos en Alabama.  

¿Qué nos puede decir de El guerrero nº13? 

La película ha funcionado sólo regular en Estados Unidos. Pero yo estoy encantado, pues no he tenido que hacer ni una entrevista sobre ella, y la película está saliendo adelante. Calculo que llegará a recaudar 40 millones de dólares en Estados Unidos, y otro tanto en el mercado exterior. Así que estupendo, porque cubrirá gastos. Yo he salvado el papel ahí, en lo que podía haber sido un desastre, literalmente, porque la película ha costado 80 millones de dólares y sufrió graves problemas por discrepancias entre el director y los productores. De todos modos, a mí me gusta. Y, aunque ha recibido críticas muy duras, también ha habido críticos que han hablado de Kurosawa y han destacado la estética visual del filme.

¿Y ese proyecto del que se ha hablado sobre la Guerra Civil?  

Me encanta leer sobre mi tierra. Hace tiempo, compré una novela que se titula ¡Málaga en llamas! Yo no conocía a la autora, Gamel Woosley, y resultó ser la esposa de Gerald Brenann, miembro del Grupo de Bloomsbury. Es una historia muy intensa y con un punto de vista original. En Málaga en llamas trataría la Guerra Civil española, uno de nuestros tabúes, desde el punto de vista de una mujer norteamericana. Si la puedo hacer completaría el círculo de los dos países donde he vivido: España y Estados Unidos.  

¿Responde ese proyecto a que se siente obligado a hacer cine sobre España, siendo como es una de las pocas miradas españolas en Hollywood?  

No lo siento como una obligación. Sí siento esa responsabilidad de la que hablas, pero en el caso de Málaga en llamas me ha enganchado sobre todo la historia. Quizá la única coincidencia es esa mirada femenina de la historia, pues la narradora es una mujer. Será una película mucho más intimista, más lenta, más de atmósferas, frente a Locos en Alabama, que es más frenética. 

¿La dirigirá usted?  

Sí, y Melanie será la protagonista. También me gustaría contar con David Morse, el que hace de hermano de Melanie en Locos en Alabama. Es un actor estupendo que da a sus personajes una gran dignidad; tiene esa expresión de nobleza de actores americanos clásicos como Gary Cooper o James Stewart. 

Jerónimo José Martín / San Sebastián