Carlos Oteyza, director de El pueblo soy yo. Venezuela en populismo

“El cine es mi capacidad de pensar en voz alta”

Carlos Oteyza hace pausas, pocas pero las necesarias para responder con la seguridad y confianza del estudioso, de quien escudriña y hace de esa investigación planos y voces, testimonios y aportes convertidos en un documental: El pueblo soy yo. Venezuela en populismo.

Imágenes que son molestas, incómodas, pero que muestran la realidad del país suramericano y que lo respaldan catorce entrevistas de historiadores, periodistas, analistas, escritores, que buscan explicar el contexto político, económico y social de Venezuela.

Su estreno mundial fue en Madrid y aún continúa en la cartelera de la capital española, ¿el motivo?, el propio Oteyza lo explica, “tomamos la decisión de estrenarlo aquí por el tema del populismo en Europa. Y en España hay una discusión importante en materia política, está en plena transformación; es un país enclavado en Europa. Tiene la influencia de los medios de comunicación social y todo lo que se desprende de un país como éste. Queremos que observen nuestra experiencia”.

El pueblo soy yo. Venezuela en populismo es un filme que se origina con la idea del intelectual, escritor y ensayista mexicano Enrique Krauze, autor del libro El poder y el delirio (2009), una biografía de Hugo Chávez. “Él me hizo la invitación y yo acepté la idea y la propuesta. Nosotros estuvimos trabajando durante tres años en la película. Desde el año 2015 comenzamos con la recolección de material, datos y entrevistas”, dice Oteyza.

El pueblo soy yo. Venezuela en populismo“Hoy en día hay miles de cámaras, teléfonos inteligentes, y personas con la capacidad de grabar todas esas cosas que nos molestan: las colas, las protestas. También buscamos material en archivos de periódicos como El Nacional, El Universal, Últimas Noticias. Teníamos una cantidad de imágenes importante para montarlas, editarlas. Hicimos un trabajo de organización y lo enmarcamos a la propuesta que actualmente se puede ver. La película no es cronológica sino conceptual”, explica el cineasta.

Una mirada al país

Carlos Oteyza es historiador y cineasta, estudió en París y de regreso a Venezuela, sintió el compromiso de plasmar en la gran pantalla, tanto en documentales, como en sus películas de ficción, el rostro de una nación, para crear conciencia y dejar en la memoria del colectivo los hechos más destacados del país.

Sus obras documentales más destacados son: Caracas, Crónica del Siglo XX (1999); El reventón (2007-2014); Tiempos de dictadura (2012); CAP 2 intentos (2016).

Mayami nuestro (1981), Caracas, Crónica del Siglo XX (1999); El reventón (2007-2014); Tiempos de dictadura (2012); CAP 2 intentos (2016) y ahora El pueblo soy yo. Venezuela en populismo (2018), se ha empeñado Carlos Oteyza en la realización de documentales que presentan la realidad venezolana en sus diferentes épocas, ¿por qué? ¿Qué necesidad hay de contar esto?

Carlos Oteyza/ No digo necesidad. Manejo el campo audiovisual y es la manera de contar lo que ha pasado. Soy historiador. En Venezuela no hay la costumbre de mirar lo que ha ocurrido, quizás con fiebre de considerarnos una nación joven, progresista, todo esto ligado a las reservas económicas que se han conseguido de la renta petrolera, da la impresión que el pasado pierde interés.

Todas estas películas son una mirada al país que se nos escapa de las manos. No tenemos referentes, y así no podemos afrontar el presente y menos el futuro. Las películas pueden hacer que se entienda.

A partir de los años 70 hemos vivido en una vorágine, como en un tobogán. El ciudadano que no sepa lo que pasó, que esté mal informado, es completamente manipulable.

CAP 2 intentos y El pueblo soy yo, aunque son dos documentales diversos, ¿siente usted que el último es una continuidad del otro?

C. O./ Pudiera ser que la continuidad sea el país, que siempre está presente. La pregunta recurrente: ¿Qué hicimos los venezolanos? Hay una continuidad de ese análisis. Pero la nueva película sirve para que la gente de otros países analice lo que el populismo puede hacer en una nación. Se entiende mejor lo que está pasando en el país, porque el populismo no se entiende.

Desde Mayami nuestro hasta El pueblo soy yo. Venezuela en populismo, ¿cómo siente su evolución como cineasta?

C. O./ Siempre he tratado de desmenuzar el país, antes de manera más intuitiva, ahora con más racionalidad. Incluso más formativo. El cine es mi capacidad de pensar en voz alta.

¿Está previsto que se vea en carteleras venezolanas o hay alguna censura para este tipo de documental?

C. O./ Debemos solicitarla para proyectarla en Venezuela. El tema del populismo no lo para nadie. Si la película la pasan o no, igual se seguirá debatiendo. El populismo está en la mesa de discusión y por mucho tiempo no saldrá.

Hay películas que muestran hechos históricos que han marcado sociedades, ¿usted considera que esto pudiera pasar con el tema Venezuela?

C. O./ Debemos entender las dimensiones del país. Se harán películas, series de televisión, proyectos audiovisuales que muestren por ejemplo una familia venezolana que una parte esté en España, otra en Chile y quienes se quedaron en Venezuela. Quizás esto hable más y tenga una mirada más completa de lo que es la diáspora, tomando en consideración esos millones de venezolanos que están afuera.

Es un hombre que le apasiona el cine: con qué imagen o película sueña para esa Venezuela que debe renacer y transformarse.

C. O./ No sería una película épica, sino un acercamiento afectuoso, de reconciliación, de reencontrar el país y la calma. Esa es la película que quisiera hacer con todo y sus dramas, donde haya igualdad de condiciones para los venezolanos, ya sin división.

 

Carlos Oteyza trabaja en otra propuesta cinematográfica, en la cual mostrará su lado personal y seguirá haciéndole un guiño a la historia venezolana, esta vez la del siglo XX.

El pueblo soy yo. Venezuela en populismo, actualmente, está en la cartelera de Yelmo Cines en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. Y en Tenerife su proyección está prevista para el 25 de octubre.

Fotografías: Cortesía Branimir Caleta/Producciones Eugenia