Entrevista con Pau Freixas, director de Héroes

Héroes, de Pau Freixas
Héroes, de Pau Freixas

Entrevista con Pau Freixas, director de Héroes: “Al hacer esta película pensé en lo que me gustaría ver a mí y que, luego, ya encontraríamos el público”

Pau Freixas, director de Héroes | Confiesa que es una película autobiográfica, que para escribirla se fijó en sus recuerdos personales y que siempre pensó que ya encontraría su público. Y lo cierto es que lo ha encontrado: Héroes ha conseguido convencer por cada festival que ha pasado y se estrena ahora en las pantallas españolas. Pau Freixas tiene a sus espaldas un extenso recorrido como escritor y realizador televisivo. En el cine se había atrevido con el terror (La cámara oscura) antes de rodar este nostálgico drama sobre un grupo de niños que viven su último verano en los lejanos y apacibles años 80. Además está rodando para la TV3 una serie –Pulseras rojas– sobre niños con cáncer.

¿Por qué esta película?

Venía de hacer cine de género y quería hacer algo que me tocara más, que fuera más mío. De ahí nació la idea de rodar algo sobre mi infancia, sobre la nostalgia del final de la inocencia. Pienso que cualquier persona de mi generación echa de menos aquella época, los años 80, unos años más blancos, menos cínicos, más desenfadados. Esta película es muy personal, hay muchos recuerdos y guiños autobiográficos, hice la película pensando en lo que yo quería contar. Luego encontraríamos al público…

¿Cómo fue el rodaje?

Una maravilla. Casi todos los miembros del equipo éramos de la misma generación y nos reconocíamos en muchas cosas: de estilo, de reacciones, de conflictos familiares. Por otra parte, los niños nos contagiaban su frescura, el valor de la novedad.

¿Cómo elegiste a los niños?

Vi en total a 800. Yo no quería que los protagonistas hubieran hecho nada antes en el cine porque, en cierto modo, no quería que actuaran sino que vivieran lo mismo que los protagonistas, un verano especial, el último verano que iban a estar juntos. De hecho, durante dos meses convivieron en una especie de “campamento” y el último día de rodaje fue un pequeño drama para todos.

Uno de los protagonistas es un niño con síndrome de Down, ¿por qué?

Para mí era fundamental contar con ese personaje porque una persona con síndrome de Down representa justamente lo que yo quería contar: el maravilloso valor de la inocencia.

¿Piensas que la infancia marca definitivamente lo que somos después?

Yo creo que es un punto de partida muy importante. Y un punto de partida al que es muy bueno volver de vez en cuando. Cuando eres niño consigues soñar con muy poco, con el tiempo esos sueños se oscurecen y el estrés, las preocupaciones, te hacen más cínico y todo te cuesta más. Pienso que volver a la infancia es una especie de boya de salvamento para no perder la ilusión.

Hay en la película una bonita trama sobre el primer amor ¿en qué te inspiraste?

En que yo hice exactamente lo mismo que el protagonista, salir corriendo… Luego, al proyectar los dos personajes femeninos sí hice una construcción de guión: una es la amiga, la inocencia, otra es la chica mayor, el amor platónico que no sabes muy bien donde te puede meter.

Cineasta, ¿por vocación o por profesión?

Creo que lo mío es auténtica vocación porque recuerdo perfectamente el momento en que decidí ser director de cine. Tenía 12 años y me gustaban las películas. Un día una monitora de un centro excursionista al que acudía me preguntó: ¿y por qué no te dedicas a dirigir películas? En ese momento vi claro qué queria ser de mayor. Y desde entonces, hasta ahora.

Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año