Entrevista a Guilles de Maistre, director de Mia y el león blanco, estreno 12 de abril

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Mia y el león blanco (2018) de Guilles de Maistre

Entrevista a Guilles de Maistre, director de Mia y el león blanco, estreno 12 de abril

Gilles de Maistre (Boulogne-Billancourt, Francia, 1960)  es un director con particular enfoque, tan cómodo en la escritura de guión como a la dirección. Abarca varios géneros audiovisuales diferentes y ofrece su visión del mundo tanto en cines como en la televisión ejerciendo como guionista, director, productor, reportero y trotamundos.

El próximo 12 abril estrena en España Mia y el león blanco.

¿De dónde surge la idea para este film?

 Se remonta a años atrás. Rodé para la televisión francesa una serie documental sobre niños de todo el mundo con un estrecho vínculo con animales salvajes. Mi investigación me llevó a Sudáfrica, donde rodé a un niño cuyos padres tenían una granja para criar leones con el propósito de conservar la especie, o eso aseguraban. El objetivo final decían era venderlos a zoos y reservas naturales para celebrar el rey de los animales en toda su gloria, y en ocasiones incluso para reinsertarlos en su hábitat natural. Allí había un chico de unos diez años enamorado de los leones. Una vez acabamos de rodar y nos fuimos de la granja, supe que se criaba los felinos para cazarlos.

Esta película versa sobre una niña de once años llamada Mia cuyos padres crían leones y entabla un estrecho vínculo afectivo con un cachorro de león blanco. Los padres son testigos de esta amistad profunda y comienzan a preocuparse acerca de lo que puede pasar una vez el cachorro haya crecido. Deciden venderlo a cazadores, y cuando Mia se entera de ello quiere proteger el león y ayudarlo a escapar de la granjahacia una reserva donde pueda vivir el resto de sus días en paz. Pero el viaje para llegar a ese refugio resulta cuando menos complicado…

Se trata de un film familiar antes que un documental, pero hay una amistad verdadera que inspira la relación entre la niña y el león de que somos testigos en la película. Se basa en un modo de trabajo del todo nuevo e inusual. Vimos más de trescientos niños sudafricanos para dar con el actor apropiado. Y nos topamos con esa niña, Daniah. La primera vez que estuvo cara a cara con un cachorro de león, no empleó las manos como hacían la mayoría de los niños, sino la cabeza. Nuestro experto en leones, Kevin Richardson, estaba convencido de que tenía que ser ella. Hoy, Dinah ha crecido y tiene catorce años. El león ya no es un cachorro sino un gigante de 250 kilos, y aún así los dos siguen siendo amigos. Creo que es la primera vez que se ha intentado esto: narrar sin efectos especiales una historia de afecto entre un animal salvaje, un depredador alfa, y una niña.

¿Cómo encontró a Kevin Richardson?

Una vez di con la idea de Mia y el león blanco, mi siguiente cuestión era: ¿cómo puedo hacer que ocurra esto? Ya había trabajado en un documental sobre Kevin Richardson, conocido como “El que susurra a los leones”. El hombre es sencillamente increíble, una estrella internacional que ha trabajado con más de cien leones en los veinte últimos años, en los que ha diluido los límites entre los seres humanos y el reino animal para crear una auténtica relación entre ambos grupos. Cuando le hablé de Mia y el león blanco, dijo:“Esto va a ser complicado, a menos que esté preparado para rodar la película a lo largo de tres años y con un cachorro de león muy joven. Necesitará bastir un vínculo entre los dos y rodar siempre con el mismo león. Pero eso es imposible, no tendrá ese tiempo.”

Y yo le respondí:“¡Hagámoslo de todos modos!”. Studiocanal y Galatée Films se mostraron entusiasmados y se embarcaron, y así ¡esto fue lo que hicimos.

 

Se dice que dirigir a niños y animales es duro para un director. Usted se ha visto en la tesitura de dirigir a ambos a un tiempo…

También se dice que ¡dos negativos dan positivo! Pero bromas a parte, ese dicho es un tanto inexacto. En lo referido a trabajar con niños, en el plató dispuse algunos verdaderamente excepcionales: educados, dulces, inteligentes, entregados, bravos… ¡tuve suerte!

Y en lo referido a los animales, desarrollamos un método de trabajo que fue totalmente distinto al usado habitualmente en la industria; enfocamos el león como auténtico actor y no como un animal que domesticar. Elaboramos una relación con el león (Thor) ya desde su nacimiento. Por supuesto, el equipo se mantuvo más que a distancia, y hacia el final del proceso fue preciso estar en jaulas, pero a pesar de todo el león se acostumbró a las cámaras y los micrófonos. Los jóvenes actores trabajaron con los leones a diario.

Se trataba más de crear una relación íntima, de incentivar la estima, que de entrenar. Y ello proporcionó a nuestro león la confianza que necesitaba ¡para sentirse a gusto en el plató con nuestros actores!

¿Ha sido ésta la primera vez que se haya intentado algo parecido?

Si. Se trataba de inmersión y de crear hábito y rutina. El león empleaba tiempo con nuestra actriz a diario, deambulaba por nuestro plató incluso cuando no rodábamos. ¡Y era todo un personaje! Kevin Richardson no había visto nunca un león con tanto talento como nuestro Thor. Puede que sea atribuible al tiempo invertido en la preparación del film y a la atmósfera que tuvimos en el plató, pero cuando tuvimos que repetir algunas tomas, el león fue capaz de recrear lo mismo exactamente igual que un actor.

Por lo tanto, ¿pueden actuar los leones?

Digamos que nos entendía. Y hubo días en que no rodamos porque no estaba de humor, así que lo dejábamos tranquilo. Prescindíamos y lo intentábamos de nuevo al día siguiente. Y eso significaba que había escenas que tuvimos que rodar en tres o cuatro días porque  era muy complicado, en tanto que había otras para las que todo cuanto necesitábamos era un cuarto de hora.

Da la impresión que trabajar de este modo ¡era casi como apostar!

 Era una apuesta, pero calculada, porque habíamos previsto toda eventualidad y estábamos muy bien preparados. Disponíamos de dos niños en caso de que uno de ellos se asustara. Ryan, el niño que encarna al hermano de Daniah, era también su sustituto, así que pasó exactamente por el mismo proceso para establecer una relación con el león. Si súbitamente Daniah se hubiera asustado al tercer año, hubiéramos rehecho el guión y  Ryan la hubiera reemplazado, habría procedido a salvar el león al final de la historia.

Asimismo teníamos dos leones. Tres, de hecho. Thor era nuestro león líder. Encarnaba a  Charlie desde los cuatro meses. El auténtico Charlie se interpretaba a sí mismo y substituía: daba vida al león de dos meses. Y Neige, leona, encarnaba a Charlie como recién nacido.

Sus leones crecían bajo los focos. ¿En qué momento pasaron a ser peligrosos?

 Rodábamos como lo haríamos con cualquier otro actor hasta que tuvieron el año y medio, y entonces nos metimos en jaulas. A mí ya me estaba bien. Comienza a ser complicado trabajar con leones a partir de los dos o dos años y medio. Como los humanos, los leones llegan a esa edad y comienzan a comportarse como adolescentes.

Era interesante observar cómo los dos niños empleaban dos métodos del todo distintos para entablar su relación con Thor. Daniah intentó imitar a Kevin en un enfoque muy físico, balanceándose de un lado a otro y armando jaleo con el león. Ryan lo abordaba de modo más cauto, casi distante. Es un alma muy amable, tan serena que Kevin y yo casi nos preguntamos si estaba asustado. Al final, el equipo que llevaba ayudando a Kevin con los leones desde el principio se había retirado de la labor por miedo. Y tanto es así que  cuando Daniah estaba rodando, Kevin le pedía a Ryan que viniera a ayudarle a manejar el león mientras se centraba en la filmación. Hacia el final, sólo había tres personas, dos de ellas los niños, que pudieran permanecer cerca del felino.

¿Qué significa cuando dice “manejar el león”?

Bueno, Daniah estaba acostumbrada a tratar el león en la vida real, pero cuando rodaba, no podía estar por él. Necesitaba encarnar a su personaje, así que no podía cuidarlo como hacía habitualmente, se veía obligada a interactuar con el felino dentro de su personaje de una manera que no era la suya. En su vida cotidiana, estaba avezada a jugar con el león y a tranquilizarlo. En el plató, tenía que fingir estar herida, tenía que gritar o llorar mientras él vigilaba. Era terrible, pero lo hizo. Y ahí es donde estaba el auténtico desafío: tener suficiente fe y confianza para renunciar al control ¡y actuar junto a este león enorme!

Así que tenía que darle el control a Kevin…

Así es. En el curso de los dos primeros estadios del rodaje, rodé intimando con el león pues no podíamos crear la emoción de la relación artificialmente. Yo quería continuar así, pero dado que ya no podía filmarlo por mí mismo le pasé a Kevin la cámara. Aunque seguí dando órdenes a través de su auricular. ¡Me convertí en quien susurra a Kevin!

Un proceso tan inusual, único como éste ha de generar relaciones intensas…

 La película ha requerido tres años de rodaje en cuatro estadios, lo que es bizarro. Nos despedíamos y añadíamos: “¡Nos vemos en un año!” Todos estábamos allí, en  Sudáfrica, veíamos al león y a los niños crecer. Hicimos amistad con los padres, merodeábamos entre arbustos junto a elefantes y jirafas… Sencillamente, nos desvivíamos por revivirlo todo una vez más.

Su seguro de vida ¡debe haberse llevado mucho del presupuesto!

 Por extraño que parezca, no. Circles es la única aseguradora que cubre este tipo de rodajes, y quedaron plenamente convencidos de nuestro sistema de seguridad para el lugar. Nuestra norma de oro consistía en que si Kevin mostraba la más leve de las dudas, recurriríamos a los efectos especiales, y en caso de que uno de los niños que trabajaba con nosotros se asustara. Ese era nuestro plan B. Pero si hubiera habido cualquier duda, habríamos recurrido a la pantalla verde. Ese era nuestro plan C.

¿Está pensando en una secuela?

 Desistimos de la idea. El problema estaba en que tan pronto como Daniah dejó de interactuar con el león, su papel se acabó, y se trataba de entablar una relación día tras día. No podíamos arriesgarnos a comenzar una nueva relación desde cero. Consideramos la idea de que Daniah siguiera trabajando con Kevin en Sudáfrica, pero finalmente decidimos que era demasiado complicado para algo puramente hipotético en aquel estadio.Para  Daniah fue desgarrador tener que dejar tras ella el león, pero tenía que volver a su vida cotidiana como toda niña, de regreso a su casa tras tres años viviendo entre arbustos. Se había entregado en cuerpo y alma. Aunque todavía lo visita regularmente. 

Inicialmente, usted fue realizador de documentales. Actualmente, ¿su interés está en la ficción?

 Cuando realizo un documental, la emprendo en solitario con mi cámara y me encuentro con gente. Es una experiencia del todo distinta, y es de ahí que extraigo mis ideas, las historias que uso para la ficción. La vida real alimenta mi imaginación. Me gusta inyectar experiencias reales en las historias ficticias, que es lo que hice con Mia y el león blanco: lo que acontece entre Daniah y el león es real, y partimos de ello en la película para extraer emoción, un suspense que no podía lograrse con efectos especiales. La gente se deshace por la autenticidad.

Fuente: A Contracorriente films