· «Si durante el rodaje pensase en qué debo hacer para que la película funcione, estaría perdido»

Con el documental Ser y tener, el director francés Nicolas Philibert (Nan­cy, Francia, 1951) ha borrado la imagen del documental serio y aburrido. Philibert demuestra que este género puede ser muy entretenido y no tiene que ser sinónimo de minoritario. Ser y tener mereció el premio al mejor documental europeo del año, ha seducido a la crítica y ha llegado al público (1.800.000 espectadores).

Philibert ha desarrollado la mayor parte de su carrera cinematográfica en el género del documental. Estudió Filosofía, pero pronto decidió que lo suyo era el cine. A los 27 años rodó La voz del maestro. En Un animal, animales (1990) contó la historia de la galería zoológica del Mu­seo Nacional de Historia Natural de París, que estuvo cerrado al público durante 25 años.

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¿Esperaba la acogida que el público ha brindado a Ser y tener?

Nunca se sabe con antelación si una película va a tener éxito o no, afortunadamente, porque eso supondría la muerte del cine. Sólo se harían películas calibradas para tener éxito. Cuando empiezo una película trato de estar muy cercano a mis deseos, a mi conciencia, a mi ética… Trabajo como un artesano, con un pequeño equipo (en este caso una pequeña escuela), por lo que antes de rodar el documental estaba muy lejos de imaginarme este éxito. Si durante el rodaje pensase en qué debo hacer para que la película funcione, estaría perdido.

¿A qué cree entonces que se ha debido esta gran aceptación?

Para entender los motivos del éxito hay que analizarlos a posteriori. Ahora me doy cuenta de que la Escuela interesa a millones de personas, porque todos hemos ido a la Escuela, o todos tenemos hijos. Hay un interés general por la educación, es un tema que refleja una inquietud en la sociedad. Creía que este fenómeno sólo tenía lugar en Francia, pero he visto que también es así en Alemania, en Inglaterra y en otros países que he visitado. En un clima de violencia como el actual, de repente aparece una película que supone una ruptura con la imagen de violencia, droga y clases masificadas que refleja la educación moderna. Ser y tener muestra una escuela tranquilizadora, con tiempo para arreglar todos esos problemas, para aprender a respetar, a hablar los unos con los otros. Esto tranquiliza al espectador y dan ganas de ir a ver la película. El documental no tiene por qué ser algo didáctico, serio, aburrido, sino que puede ser como la ficción, transmitiendo emociones, con una narración y una historia ligadas a emociones.

Ser y tener¿Cómo se prepara un documental como éste?

Me gusta esta pregunta, precisamente porque no preparé nada. No me documenté, no pasé mucho tiempo leyendo libros sobre pedago­gía. Cuan­to menos sé del tema mejor me va, porque no me interesa el documental didáctico, pedagógico, eso le corresponde a la televisión. No estoy en la posición de transmitir al espectador lo que debe saber. Me desmarco de este tipo de reportaje.

Pero seguro que algo preparó. No todo pue­de ser azar en un rodaje.

Es cierto. Pasé muchísimo tiempo eligiendo la escuela, contacté con más de 300 colegios, visité unos cien. Estuve cinco meses contactando con clases y profesores. Por lo tanto, hubo una especie de preparación.

Trabajar con niños tan pequeños debió suponer una gran dificultad. ¿Cómo logró esa naturalidad de los pequeños?

No hay recetas mágicas. Traté de no hacer diferencias entre niños y adultos. Se trataba de trece personas distintas, trece seres humanos. No creo que haya un método concreto. Hay niños más espontáneos y otros más tímidos. Es importante crear un clima de confianza para que todo sea natural.

El profesor que vemos en la película, Geor­ges López, es extraordinario en lo personal y en lo profesional. Debe haber sido muy difícil encontrar a un maestro tan ideal.

La elección del profesor no ha sido algo alejado de la realidad, y no se puede separar del conjunto. He elegido una escuela con su profesor, sus alumnos y su pueblo. La elección del maestro no va ligada a los métodos pedagógicos que utiliza, pues yo no soy competente en esta materia, sino más bien al proyecto de la película. Me pareció que monsieur López podía convertirse en un personaje fuerte. Me pareció que tenía una personalidad muy compleja. Es alguien bastante abierto y atento con los niños, y por otro lado es muy misterioso.

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