Koreeda, director de Airdoll

Entrevista a Hirokazu Koreeda, director de Air doll

Koreeda, director de Airdoll: «A primera vista, la película puede parecer una historia de amor, pero esconde preguntas acerca de la naturaleza humana»

El cómic «La figura neumática de una chica», de Yoshiie Gouda, salió a la venta en febrero de 2000, publicado por Shogakukan. Recuerdo -cuenta el director japonés- lo mucho que me perturbó ese manga.

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La muñeca, a la que el ser amado insufla vida, pasea por la ciudad de noche mientras se dice a sí misma: «Su aliento llena mi cuerpo vacío. Posiblemente nunca pueda hincharme a mí misma. Pero aunque signifique el fin de mi vida, no me importa». La muñeca está decidida a disfrutar de la vida aunque eso signifique morir. «Me siento triste y feliz a la vez», dice. Creo que esta frase es inherente a nuestras vidas, describe perfectamente nuestras «tristes y alegres vidas».

Había decidido que sólo dirigiría películas a partir de ideas originales mías, pero con esta historia sentí que debía hacer una excepción y empecé a desarrollarla inmediatamente. Acabé el tratamiento y un resumen de la trama en el invierno de 2001. Ocho años después, la largamente esperada película ha cobrado vida.

«La vida parece
estar construida de forma
que nadie pueda vivirla solo»

Estos tres versos proceden del poema «La vida es», del famoso poeta japonés  Yoshino Hiroshi. En mi opinión, reflejan el mundo en que vivimos y las vidas de los personajes de la película. También uso el poema simbólicamente en la película. Quiero que los personajes se comuniquen y se conecten a través de la muñeca hinchable. Mediante esta conexión, crecen y cambian. Refleja mi opinión del mundo y de sus habitantes; la verdad y la belleza de la vida dependen del crecimiento y del cambio.

A primera vista, la película puede parecer una historia de amor, pero esconde preguntas acerca de la naturaleza humana: ¿Pueden las personas llenar su propio vacío? ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Qué es un ser humano?

ENTREVISTA

Excepto Maboroshi no hikari, todas sus películas se basan en historias reales. Air doll es la segunda que parte de una historia de ficción; esta vez, de un cómic de 20 páginas. ¿Qué le ha empujado a llevarlo a la gran pantalla?

Cuando leí la escena en que la muñeca hinchable derrama una lágrima, pierde el aire que lleva dentro y se llena con la respiración del hombre al que ama, me pareció muy erótica. También me pareció una escena muy cinematográfica. No había rodado nada igual antes, y me apetecía intentarlo. Era hacer el amor a través de la respiración, y estaba convencido de que podía expresarlo tanto cinematográfica como metafóricamente.

Había otra cosa que siempre me había apetecido hacer desde mis tiempos de documentalista para televisión: explorar la forma en que la gente interactúa a un nivel emocional profundo. Creo que la idea de que la respiración de alguien insufle vida es una forma muy íntima de interacción y satisfacción. Me intrigaba el contraste entre el ser humano que intenta realizarse por sí solo y la muñeca a la que realiza otro. Maboroshi no hikari fue un proyecto que me mandó mi productor; ahora, por primera vez, quería hacer una película basada en algo diferente. Significaba mucho para mí poder desarrollar el tema recurrente en mi obra a través del personaje de una muñeca hinchable.

Ha desarrollado personajes secundarios muy interesantes, ¿cómo lo ha conseguido?

Se me ocurrió usar personajes femeninos de edades diferentes para que contrastasen con el proceso de envejecimiento de la muñeca, y así retratar el vacío de estos personajes. Por ejemplo, una chica intenta luchar contra el vacío comiendo, pero la muñeca no puede comer. Otra mujer tiene miedo de envejecer, pero la muñeca decide disfrutar de la vida y deja atrás la bomba que la hincha; no le importa envejecer.

Todos los personajes, sean del sexo que sean, están solos. Para los personajes femeninos, las palabras clave son «vacío” y “ausencia”. Para los masculinos, son “sustitución” y “perversión”. Los hombres de la película no van directamente al objeto de su deseo, escogen soluciones alternativas. Son hombres perversos que desean la muerte, no la vida. Estas son las personas que he intentado retratar. Es una película acerca de la soledad de la vida urbana.

Air doll transcurre en Tokio, pero no en la ciudad moderna que solemos ver. ¿Por qué decidió rodar en los barrios más antiguos?

Quise rodar en una zona que pronto desaparecerá para siempre. Desde el principio pensé en un edificio destartalado con muy pocos vecinos y unas torres de pisos detrás. Rodamos cerca del hospital Saint Luke, un área que fue bombardeada durante la guerra y se quedó tal cual mientras que todo a su alrededor son edificios modernos. Sigue habiendo muchas imprentas en la zona; basta con pasear por las calles para oír el ruido de las rotativas. Curiosamente, es un lugar donde no han metido mano los codiciosos agentes inmobiliarios. Se parecía mucho a lo que había imaginado para la película. Escogí una casa y la usamos de decorado.

Es la primera vez que trabaja con un equipo artístico y técnico tan panasiático. ¿Por qué escogió a la actriz coreana Du-na Bae para el papel principal?

La primera vez que la vi fue en la película Goyangileul butaghae (Cuida del gato). Me quedé impresionado y me pareció fantástica en otras películas, como Flandersui gae (Perro ladrador poco mordedor) y Linda Linda Linda. Soy un fan suyo. Pero a pesar de eso, es difícil rodar una película en Tokio con material adecuado para una actriz extranjera. En este caso pensé que era posible porque podía empezar hablando sólo unas pocas palabras.

Tiene muy buen oído y su pronunciación es impecable. Las sesiones de maquillaje diarias eran muy largas y aprovechaba para estudiar el guión. Recuerdo que un día, leyéndolo, se puso a llorar. No rodamos cronológicamente, pero se metió en el personaje y encontró las emociones correctas para cada momento. Supo crear un viaje emocional fluido en el contexto de la narración. Es muy sensible, pero también es una profesional de pies a cabeza. Me quito el sombrero.

Háblenos de su colaboración con el director de fotografía taiwanés Mark Ping-Bing Lee.

Nunca me había gustado que la cámara se moviera mucho, pero me sorprendió cuánto me atraían los movimientos de cámara de Mark. Hace travellings larguísimos, pero nunca se nota la presencia de la cámara. No mueve la cámara sin tener una razón de peso. Antes de colocar los raíles, estudia su relación con lo que filma y entiende las emociones de los personajes. Son sus dos prioridades.

Cuando vi Deseando amar (Fa yeung nin wa), lo que más me gustó fue ver cómo rodó a los actores por encima de los objetos. Le pedí que hiciera lo mismo en esta película de vez en cuando (ríe) y lo ha hecho de maravilla. También me quedé sorprendido al ver la frescura de las casas japonesas y de los paisajes urbanos vistos a través de sus objetivos. Los travellings sobre un suelo cubierto de tatamis no suelen funcionar, pero lo ha hecho de maravilla.

Hacía ocho años que no dirigía a Arata, desde Distance, y antes en Wandâfuru raifu (Después de la vida). ¿Cómo ha sido volver a trabajar con él? ¿Por qué escogió a un cómico muy popular, Itao Itsuji, para el papel de Hideo?

Me gusta mucho Arata, sobre todo su voz. Últimamente ha encarnado a unos personajes nada corrientes, y al principio dudé si ofrecerle el papel, pero pensé en él desde el principio, e hice caso a mi instinto. Ha madurado mucho desde Wandâfuru raifu (Después de la vida); ahora entiende realmente lo que significa ser actor.

En mi opinión, Itao es mucho más que un cómico, es un actor brillante. Hacía tiempo que quería trabajar con él y no me ha decepcionado, todo lo contrario. En la primera escena, la cámara se acerca a Itao, que mira por la ventana del tren. Sólo le dije que mirara por la ventana, pero cuando visioné el copión descubrí a Itao apoyado contra su reflejo en la ventana. No sé si lo hizo a propósito, pero ojalá la idea hubiera sido mía (ríe).

¿Y Joe Odagiri? Su personaje, el fabricante de muñecas, ¿es una metáfora de Dios?

Más que Dios, diría que su personaje es un creador, un padre. Es un poco como el Dr. Frankenstein. Hablé con una persona que hace muñecas en Orient Industry, el primer fabricante de muñecas tamaño natural de Japón. Es un hombre sumamente interesante. Se esfuerza en que no se vean las costuras en los cuerpos de las muñecas, que mantengan una temperatura corporal y que sus labios tengan la misma textura que los labios humanos. Es un auténtico profesional al que no se le escapa ni un detalle. Cuando la conversación giró hacia temas más filosóficos y hablamos de cosas como “si una muñeca podía tener alma”, lo que me dijo me impresionó. De hecho, gran parte de los diálogos de Joe Odagiri están basados en lo que me dijo este hombre, incluso la frase “¿Todo lo que has visto en el mundo es triste?”.

Aparte de eso, en las escenas más filosóficas, Joe Odagiri es el único actor joven en Japón que me parece tener la suficiente presencia para ser creíble y convincente.

¿Esta película se aleja deliberadamente de sus obras anteriores?

Me parece que he hecho algo diferente, por ejemplo, con la música. Pero no veo mi trabajo como un desarrollo lineal en el tiempo. Soy una persona que se aburre con gran facilidad (ríe). Si una película es un círculo y estoy en el centro, quiero agrandar el círculo en la mayor cantidad de direcciones posibles. A veces pondré más énfasis en el aspecto narrativo, otras en el aspecto físico de los cuerpos. Esta película no es más que otro de los retos que me impongo.

Fuente: Golem