La película Normas para una página de sucesos, vista por su reparto
El pasado 9 de diciembre, con motivo del lanzamiento de la plataforma Divergente y el estreno de la película Normas para una página de sucesos, tuvimos la ocasión de charlar con tres miembros destacados de su reparto. Raúl Prieto, Esther Acebo y Miguel Fernández nos ofrecieron una panorámica no sólo de su participación en la película, sino también de cómo se han adaptado a las exigencias narrativas de un mediometraje.
Para empezar, nos gustaría pediros que os presentaseis y dieseis unas breves pinceladas sobre vuestro personaje en la película.
Raúl Prieto: Yo soy Raúl Prieto, y soy actor [risas]. Interpreto el personaje de Leo Leiva, que es un periodista que está pasando por uno de los peores momentos de su vida. Está a punto de tocar fondo y, debido a una circunstancia azarosa, ve una puerta abierta a un cambio. Pasa por la puerta, y esto da un giro de 180° a su vida.
Miguel Fernández: Yo soy Miguel Fernández, mi personaje es Lucas, y de la misma manera que el de Raúl, a mi personaje también se le abre una puerta, que es conocer a Leo. Desde el momento en que conectan, encajan perfectamente en su personalidad y en su manera de ver el mundo, de entender lo que es el éxito. Van a empezar a trabajar juntos para construir una especie de imperio de noticias con un fondo muy oscuro.
Esther Acebo: Y yo soy Esther Acebo e interpreto a Nayra. Diría que el objetivo principal de mi personaje es, básicamente, alejarse cuanto pueda del personaje de Leo, con todo lo que eso va a traer.
Esther, su personaje es determinante para la evolución emocional del personaje de Leo Leiva pero, sin embargo, comparten relativamente poco tiempo en pantalla. ¿Cómo es trabajar un personaje que está tan condicionado por su relación con otro, sabiendo que luego los minutos en pantalla no van a ser tan abundantes?
Esther: Es muy interesante. Algo que hemos comentado, creo, en alguna entrevista, es que esta peli arranca en una situación en la que ya está sucediendo una conversación. Ya hay un pasado que es muy importante para la historia y que ya ha sucedido, en este caso, entre estos dos personajes, y el espectador no lo ve. Esto tiene dos cosas maravillosas: primero, que en el periodo de ensayos pudimos hablar mucho y llegar a muchos acuerdos de cosas que, aunque no se digan y no se vean, están, y eso pesa mucho; segundo, deja una ventanita abierta al espectador para que imagine lo que quiera.
Creo que todos los personajes tienen un arco interesante, y un principio y un fin muy claro. Y que, en mi caso, lo que empieza siendo un rechazo y un hartazgo se va a transformar en algo más. Mi personaje ya había visto algo oscuro en él, pero seguramente no sabía hasta qué punto eso podía llegar.
Una de las particularidades de Normas para una página de sucesos es su duración: 59 minutos. ¿Qué diferencias han encontrado en la preparación de la película, tanto desde el lado de la dirección, como de la creación de personajes?
Raúl: Yo creo que la diferencia quizás la ha notado más el director que nosotros. Al final, la preparación del personaje es similar a la de otros proyectos y no tengo en cuenta, para el resultado, el metraje del que va a constar la película. Creo que Normas para una página de sucesos está perfectamente contada en el tiempo en el que está contada: tiene la profundidad que tiene que tener, se tocan muchos temas, y está perfectamente acabada. Entonces, a la hora de preparármela, es un poco lo que decía Esther antes: estamos creando una relación que igual no va a estar tanto tiempo en la pantalla, pero tienes que construirla exactamente igual de bien, y tener bien ancladas las motivaciones de tu personaje, y dónde está éste en cada momento. De alguna manera, a mí no me condiciona el metraje de 59 minutos.
Luego, como espectador, eso es otra cosa. Es una oportunidad de ocupar un nicho de demanda en un momento en el que, muchas veces, contamos con muy poco tiempo para ver algo de ficción, pero no queremos renunciar a la calidad. Esto ya sería otro tema, pero es lo que viene a satisfacer una película de este tipo.
Siguiendo en la línea de la preparación de los personajes, todos ustedes vienen de trabajar en series con relatos corales, y con repartos que funcionaban como colectivo: Antidisturbios, La casa de papel… Sin embargo, en esta película, toda la trama gira en torno al personaje de Leo Leiva, que carga con el peso del filme sobre sus hombros. ¿Qué diferencias han notado en la preparación de la trama y de sus personajes, sabiendo lo determinante que era este personaje para sus propios arcos?
Miguel: La principal diferencia es que, cuando estás trabajando en series corales, a veces lo que hace tu compañero te es un poco más indiferente. La trama por la que está pasando tu compañero no te importa tanto. Aquí yo necesito alimentarme de lo que le está ocurriendo a Leo para que lo que me ocurre a mí tenga sentido. Necesito justificarme en sus acciones porque las mías están completamente supeditadas a las suyas. Entonces, si yo no me entero de lo que le está ocurriendo al personaje de Raúl, al final lo que haga el mío no va a tener sentido.
Además, es curioso porque, a lo mejor, en una serie coral se nota menos el trabajo en equipo que en una película de tres personas, donde el trabajo del elenco, y el diálogo a la hora de interpretar, está mucho más expuesto que en una serie que tenga mucho reparto.

Preparar un personaje no es fácil, y muchas veces se ha de recurrir a lo que uno conoce sobre el mundo, para imprimirlo en el carácter de lo que se ha de representar. Raúl, usted estudió Ciencias de la Información. ¿Qué ha sacado de esa experiencia para la preparación de tu personaje?
Raúl: Estuve trabajando un verano entero en un diario local, el Diario de Ávila. Me acuerdo que el primer mes lo pasé más o menos bien, porque estaba todo el equipo de periodistas. Pero claro, en agosto se va todo el equipo, y siempre hay un tonto. Y, cuando no te das cuenta de quién es el tonto, es que el tonto eres tú [risas]. A mí me pasó que me tocó todo el trabajo duro, todos los marrones me los comía yo. En ese momento te cargas de rabia y te sientes un poco idiota, pero con los años te das cuenta de que todo va cobrando un sentido, y acabó siendo una experiencia constructiva, con el tiempo. Luego cuando volvieron fue todo maravilloso, así que aprovecho para mandarles un saludo y un abrazo.
Y claro, claro que sacas. Leo está en un momento de frustración personal, en un medio local, que no satisface la idea que él tiene de éxito. Luego es verdad que la idea de éxito es muy relativa: uno puede estar en un medio local y ser la persona más feliz del mundo, dependiendo de lo que necesite. Pero en el caso de Leo, esta frustración, este sentimiento de que está en un hoyo, y que está cayendo el vacío sin remedio… Yo he podido beber en mi experiencia personal, en ciertos momentos de sentirte solo y de que nada de lo que te rodea acompaña lo que tú esperas de ti mismo. Pero luego mira, hay un cambio y un viaje de luz, que es lo que le pasa a Leo, y ha habido una transformación brutal. Pero espero que en mi caso haya sido mejor.
Esther: Qué miedo [Risas].
Y ya, para terminar, nos gustaría pediros que dieseis un consejo rápido al espectador de la película para disfrutar al máximo posible.
Esther: Dar consejos es una cosa muy peligrosa, y no seré yo quien lo haga, pero un poco en relación a lo que decía Miguel: la película tiene un protagonista claro que es Leo, y creo que todos bebemos un poco de las relaciones que se van a estar construyendo con su personaje. Yo creo que esta profesión va de trabajar en equipo, y aquí se percibe muy bien. Tenemos que estar todos muy a una, porque en función de lo que hace uno, hace el otro. Creo que es una cosa que se ve, y que queda de una manera clara en la película y que es muy valiosa para la profesión.
Miguel: Y para un estudiante de guion, esto es el ejemplo de que todo se puede hacer más corto, pudiendo añadir la misma o más intensidad en menos páginas. Todo depende de lo que te pida la historia.
Normas para una página de sucesos ya está disponible en la plataforma Divergente, gratuita para todos los espectadores. Sin duda merece la pena darle una oportunidad.
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