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Susanne Bier, directora de "Amor es todo lo que necesitas"

«Me alejé totalmente del cinismo. Supongo que soy una verdadera romántica».

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“Quería hacer una película que hablara de personas vulnerables, de las cosas de la vida en las que preferimos no pensar y que, si se describen con humor, pueden llegar a darnos ánimos. Ida y Philip son dos protagonistas cuya vulnerabilidad podía aguantar el peso del tema con un toque humorístico. Les llevamos al lugar más romántico posible con todo un grupo de personajes cómicos.

No usamos el humor y el romance para suavizar sus dificultades, sino para resaltarlas aún más, para contrastar los dos mundos, permitiéndonos retratar a nuestros personajes en toda su dicha y desdicha, y con toda la precisión y ternura que se merecen”

Así define sus intenciones la directora Susanne Bier (Hermanos, Después de la boda, Cosas que perdimos en el fuego, En un mundo mejor) cuya última película es una singular comedia romántica.

 En una reveladora conversación con el periodista Mike Goodridge, la realizadora danesa, ganadora del Oscar a la película en lengua no inglesa por En un mundo mejor, explica algunas claves de su película.

 Sobre el equilibrio drama-comedia

 “Creo que soy muy romántica. También creo que siempre ha habido una contradicción entre lo que se espera de mí como directora y en cómo soy realmente. Y ahora, con esta película, hay menos diferencia entre cómo soy y mi obra. Lo emocionante de una comedia romántica no es quién va a conocer a quién, sino el camino que deben recorrer los personajes para conseguir estar juntos.

Hemos realizado un cierto número de dramas en los que tratábamos de la idea de «¿Y si…?».

En esta película, una mujer se encuentra en una situación realmente desdichada y hemos querido que vuelva a conocer la alegría. Pero hay que andarse con pies de plomo en una comedia romántica. Las emociones deben cautivar al público. El personaje puede inspirar compasión, pero también rezumar encanto y ser totalmente impredecible”.

 La protagonista:  Trine Dyrholm es Ida

Para dar vida a Ida, la realizadora escogió a Trine Dyrholm, que tuvo un papel dramático clave en el drama En un mundo mejor.

“Creo que se lo pasó bien porque había hecho papeles algo oscuros últimamente. Al principio le preocupó ser demasiado ligera. Ida es alguien que no pierde el optimismo incluso en las peores situaciones. En alguna medida me inspiré en mi madre, que también tuvo cáncer, pero siempre consiguió ver el lado positivo de todo. Queríamos que el personaje fuese así. Es una parte intrínseca de sí misma, siempre escoge el lado positivo”.

Para la actriz, mantener una eterna sonrisa sin sacar de quicio a los que la rodean ni al público resultó ser un difícil acto de equilibrio. “Nunca debe dar la sensación de ser tonta. Sobre todo porque no lo es en absoluto”.

El protagonista: Pierce Brosnan es Philip

Para encarnar a Philip, Bier se decantó por Pierce Brosnan, que no dudó en hacer uno de los papeles más vulnerables de su carrera.

La directora siempre vio a Phillip como un extranjero afincado en Dinamarca para que su aislamiento fuese aún mayor. “Para que el personaje estuviera tan solo, casi aislado en Copenhague, debía ser extranjero”. Y hablando de Brosnan, dice: “Es un gran actor. Entendió la película inmediatamente. Creo que le apetecía hacer un papel más frágil”.

 Admiradora del guionista Richard Curtis

“El buen gusto es una desventaja en el cine. Hay que tener valor y no dudar en usar tópicos y convencionalismos. Si se tiene miedo de hacerlo, muy probablemente el público no se enganche. Todos vivimos con tópicos. Lo importante es asegurarse de que los personajes sean de carne y hueso para quererles. No se pueden evitar los convencionalismos, pero tiene que ser real”.

A Bier le gustan las comedias del guionista Richard Curtis (Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill) porque a pesar de transcurrir en escenarios de cuento de hadas, los personajes son auténticos. “En mi opinión, es un genio. Reinventó la comedia romántica a base de realismo”.

Cine abiertamente romántico, sin cinismo

Susanne Bier no tiene nada de pusilánime, y es conocida por trabajar con gran intensidad con los actores para obtener lo mejor para cada escena. “Fui tan exigente como en un drama. Hacer una película ligera es igual de difícil que un drama. Es verdad que lo pasamos muy bien rodando, pero las risas no siempre se daban la mano con las escenas”.

Bier resume así su interés por hacer esta singular comedia romántica: “Hoy en día no se puede ser abiertamente romántico. Incluso en las buenas comedias románticas hay un toque de cinismo. Quería hacer una comedia romántica sin el menor atisbo de cinismo, pero que me gustase ver. Para eso el contenido debía ser realista y crear cierta tensión. Me alejé totalmente del cinismo. Supongo que soy una verdadera romántica”.

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