Festival de Cannes 2019. Día 3. La maestría del octogenario Ken Loach

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Festival de Cannes 2019

Cannes no se detiene. A veces cuesta saborear las películas. Entre tanta oferta, el problema por una vez no es la calidad sino la cantidad. Otro pecado habitual del crítico caniano es dar por amortizados a determinados directores a los que presta menos atención acuciado tal vez por la novedad y la urgencia de la nueva hornada de autores. Así parece como que ciertos nombres de la Sección Oficial no tengan nada nuevo que ofrecer.

Sorry, we missed you de Ken Loach entraría en dicha categoría; un nuevo film del octogenario director tiene en principio poco que descubrir al público del siglo veintiuno. Loach es un director que ha ganado dos veces la Palma de Oro, empatado con los Hermanos Dardenne, se ha decantado desde hace tiempo por un cine social sencillo y sin alharacas beneficiado de la solidez narrativa de los guiones de Paul Laverty. Sin embargo, como Eastwood o Manoel de Oliveira, Loach parece que no va a retirarse nunca.

Si un buen director es aquel que consigue conmover a su público, exactamente donde y cuando quiere entonces Loach es uno de los últimos maestros vivos de su arte. Que una sala de dos mil butacas interrumpa una proyección para aplaudir bastaría para probar su arte. Loach lo ha conseguido en todas y cada uno de los pases de su película; en el mismo instante ha desatado la emoción.

Sorry, we missed you, de Ken Loach

Su proeza evoca a Chaplin y De Sica. Es cine de muchos quilates. Loach selecciona a sus actores con mimo y solo les va mostrando el guion a medida que el rodaje se va completando, así se produce una simbiosis completa con sus personajes. El rodaje por tanto es secuencial, se ruedan las escenas una detrás de otra: la película va construyéndose de manera orgánica ante los ojos del espectador, se desdibuja su condición de artefacto y se convierte en vida.

A Loach le funciona muy bien la sinceridad, la inmediatez de un cine que parece ha sido concebido en el día a día de un creador sencillo. Y es cierto el director de Sorry, we missed you no es amigo del glamour, su cine funciona por la coherencia entre el discurso de la película y el estilo de vida del director. Se podría decir que con él se ha dado un raro caso de cineasta proletario que sigue los caminos del mejor Rossellini.

Por ahora, la película del certamen.

También se ha proyectado Atlantique de Mate Diop, la primera película de una mujer negra incluida en la Seccion Oficial. Es cine bien rodado, competente y con bandera de Senegal. Tal vez lo más discutible sea un guion que duda con el género al cual adscribirse. Habrá que esperar nuevos filmes de su directora, la película es una clara pretendiente de la cámara de oro, premio que se concede a la mejor opera prima del Festival.

Por último, también se ha visto Rocketman, el biopic de Dexter Fletcher sobre el cantante Elton John. Su director ha mostrado solvencia previa en el campo del musical donde entrego una vibrante Amanece en Edimburgo. Sin embargo, en esta ocasión el filme brilla en secuencias puntuales pero yerra como largometraje pues se vuelve farragoso y repetitivo. Queda una buena interpretación del elenco, la esforzada reconstrucción de época y la maravillosa banda sonora plagada de clásicos.