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Audrey Hepburn. Un espíritu elegante

Este álbum fotográfico de un hijo agradecido a su ma­dre es al­go más que una biografía nostálgica. Audrey Hep­burn (1929-1993) sigue siendo hoy una de las actrices más fascinan­tes y modernas de la historia del cine. Es­te libro muestra el estilo invisible que ha hecho de esta ac­triz una belleza clásica sin fecha de caducidad.

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Evidentemente tuvo la enorme suerte de trabajar con gran­des directores como Wilder, Cukor, Wyler, Donen o Zinnemann, pero sus películas están marcadas por su pre­sencia. Sin ape­nas maquillaje, con un vestuario diseñado para ella por su ami­go Hubert de Givenchy, Hepburn consiguió un sello inimi­table.

En las numerosas fotografías de este libro y en los textos de su hijo Sean vemos la naturalidad que lograba la ac­triz en cada una de sus interpretaciones. Sin embargo, esa espontaneidad no era precisamente feliz. “Mi madre te­nía un gran secreto: estaba triste. No es que la vida le tra­tase mal. Su vida fue dura, pe­ro buena. Mi madre esta­ba triste por lo que veía que les suce­día a los niños de es­te mundo a los que dedicó parte de su vida tra­bajando en labores humanitarias”.

En el libro hay unas palabras muy clarificadoras del com­positor favorito de la actriz, Henry Mancini (Chara­da, Desa­yu­no con diamantes, Sola en la oscuridad, Dos en la carretera). “Es excepcional para un compositor verse ins­pirado por una per­sona, un rostro o una personalidad, y Audrey Hepburn des­de luego me inspira. En la músi­ca que compuse para sus pelícu­las puedes sentir esa cua­li­dad nostálgica de Audrey; una es­pecie de leve triste­za. Moon River se escribió para ella. Nadie más la ha comprendido de un modo tan total. Ha habido más de un mi­llar de versiones, pero la suya es, sin lugar a dudas, la me­jor”.

Resulta muy interesante leer lo que Hepburn pensaba de la mo­da. “Hay que cuidar bien la ropa que uno lleva por­que es la pri­mera impresión que la gente tendrá de ti. Lo que llevas pues­to no debe gritar: ¡Miradme!, sino: ‘Esa soy yo… no mejor que tú”. Esta descomplicación estilísti­ca hizo que la actriz huyese de peinados y vestidos rococó que confundían la moda con envoltorios de papel de rega­lo de usar y tirar.

El libro se lee muy rápido pero ofrece un retrato sugerente y com­pleto, más profundo e intere­san­te que las superficiales biografías de autores como Spo­to.

Sean Hepburn Ferrer. Editorial Cúpula. Barcelona, 2009. 235 páginas. 22,80 €.

Claudio Sánchez