Charlie Chaplin

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· Ackroyd logra asomarse al alma de Chaplin; traza un re­trato sincero del artista y muestra sus cualidades y sus de­fectos; la suya es una imagen tridimensional, llena de sus luces y sombras.

Charlie ChaplinOtra vez Charles Chaplin, y solo en España se han pu­blicado decenas de libros sobre él y sus películas, cien­tos en el extranjero, lo que plantea dos preguntas: ¿va­le la pena esta nueva biografía? Y, ¿está justificado se­guir publicando sobre Chaplin?

A la primera pregunta hay que responder con un rotundo sí. En primer lugar se trata de una obra reciente y ori­ginal de Peter Ackroyd, y cada época tiene que reeditar y reescribir sus clásicos. Ackroyd no es ni crítico ni experto en cine, sino escritor y biógrafo, especializado en todo aquello que tiene que ver con Londres y su his­toria; tiene en su haber una biografía de Tomás Moro, otra de Los Lamb de Londres -publicadas en español- y otras muchas no traducidas sobre londinenses nativos o adoptados. También ha publicado ficción centrada en Lon­dres, como la novela que inspiró la película Los misteriosos asesinatos de Limehouse. Entre los numerosos pre­mios que ha recibido destaca el haber sido nombrado Co­mmander de la Orden del Imperio Británico (2003).

Estamos ante una biografía profesional, amena y bien es­crita. Es una obra que se lee con facilidad y arroja luz interesante sobre aspectos que obras más técnicas tra­tan de modo tangencial, en particular su infancia y pri­mera adolescencia por los barrios pobres de Londres, sus inicios en los music-hall que fueron fuente de inspi­ra­ción durante toda su vida; su relación afectiva con Char­les Dickens; y mil detalles más que solo un biógrafo puede detectar.

Ackroyd logra asomarse al alma de Chaplin; traza un re­trato sincero del artista y muestra sus cualidades y sus de­fectos; la suya es una imagen tridimensional, llena de sus luces y sombras. Es bien sabido que su desordenada vida afectiva estuvo salpicada de escándalos hasta su cuarto y definitivo matrimonio (con Oona O’Neill), pe­ro Ackroyd hace una exposición elegante, delicada, sin som­bra de morbo alguno; y del mismo modo evita hacer san­gre al hablar del escándalo que terminó en su exilio en Suiza.

Por lo demás, es un libro bien documentado y está sal­pimentado de jugosas anécdotas. En lo que se refiere a su tratamiento de la obra cinematográfica que, lógica­men­te, se lleva la parte del león en el libro, hay que de­cir que es altamente satisfactorio, aunque no tenga la sistemática del libro homónimo de Esteve Riambau (Cá­tedra, 2006).

En cuanto a la segunda pregunta, el sí debe ser más ro­tundo todavía, y no porque Chaplin sea el autor más im­portante del cine mudo -no lo es-, sino porque es su ico­no más importante y duradero. En la medida en que la memoria colectiva -esa gran traidora- lo conserve, con él sobrevivirán Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Ben Turpin, Buster Keaton… y el cine de los pioneros se­guirá existiendo.

Charlie Chaplin
Peter Ackroyd. Edhasa. Madrid (2016)
384 páginas. 22 €

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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.