Como en un espejo

Con un pie de filósofo y otro de experto en narrativa audiovisual, Juan Orellana (Madrid, 1965) recorre el cine contemporáneo en un discurso en el que asoman más de 350 películas estrenadas en los siete primeros años de nuestro siglo XXI.

El autor, crítico de cine y profesor universitario, parte del convencimiento de que “el cine es una forma de aproximarse a la realidad del hombre, al misterio del hombre; una forma poliédrica y a menudo imprecisa, pero muy elocuente y de gran poder de comunicación […] En una narración cinematográfica se nos entrega de una forma intuitiva e inmediata, sensible, lo que en un tratado especulativo o filosófico requeriría numerosas páginas”.

De acuerdo con ese convencimiento, Orellana ha elegido el sentido religioso como elemento vertebrador de un libro profundo y lleno de sugerencias que sabe ser ágil y ameno. Su título, Como en un espejo, coincide con el de una película del Ingmar Bergman que aún buscaba, y con el comentario de una carta dirigida a Andrei Tarkovski por una espectadora de una de sus películas que decía haberse visto así durante la proyección. El subtítulo (Drama humano y sentido religioso en el cine contemporáneo) define perfectamente el contenido de la obra.

Quizás lo más sorprendente de este libro sobre cine de muy reciente estreno es la solidez de su sistemática y el calado del discurso, ambos desgraciadamente infrecuentes en obras supuestamente analíticas que pasan revista a los estrenos de cine de un periodo más o menos amplio. Orellana dedica la primera parte, titulada “El drama humano en el cine contemporáneo”, a la exposición de algunas claves de lectura antropológica del hombre contemporáneo, tal y como es retratado por la ficción cinematográfica. Los ejemplos de películas son continuos, manteniéndose un hilo hermenéutico que va cosiendo un dibujo coherente y clarificador de las hechuras del ser humano y de la sociedad en la que vive.

La segunda parte, “Cine y acontecimiento cristiano”, aborda cómo ha tratado el cine la religiosidad cristiana como “respuesta al deseo inagotable de felicidad y plenitud que tiene el ser humano”.

El libro se cierra con un estudio sobre la atención que ha prestado la Iglesia española al cine. Es un enriquecedor complemento de las reflexiones de los capítulos precedentes, sobre todo si se tiene en cuenta que el autor es desde hace años director de la Oficina de cine de la Conferencia Episcopal Española y presidente de Signis-España.

No sería justo terminar sin hacer mención de la calidad de la escritura de Orellana, en la que brilla una llamativa cordialidad no exenta de un sentido del humor muy divertido.

Como en un espejo. Juan Orellana. Encuentro, 2007. 263 páginas. Precio: 18 €