El cine de Fritz Lang

· Lang llegó a Hollywood junto con una oleada de cineastas europeos que haría de Hollywood la verdadera fábrica de los sueños.

El-cine-de-Fritz-Lang-200x300Como otros grandes genios del cine, a Fritz Lang nunca le gustó hablar de sus películas, y menos de sí mismo. Pasaron muchas décadas hasta que los jóvenes cineastas de la Nouvelle vague y algunos críticos de cine alemanes lograron algunas respuestas sobre la realización de sus obras maestras: Metrópolis, M, el vampiro de Dusseldörf, Furia, El testamento del Dr. Mabuse, Perversidad

Este director austriaco nacido en Viena en 1890 se crió en una familia católica conversa del judaísmo. Se casó con Thea von Harbou, que fue su ayudante y guionista en algunas de sus mejores películas. Sin embargo, su rechazo al nazismo le alejó de ella y de Europa. Lang llegó a Hollywood junto con una oleada de cineastas europeos que haría de Hollywood la verdadera fábrica de los sueños. Chaplin, Hitchcock, Lubistch, Murnau, Wilder… Todos ellos se caracterizaron por el deseo de innovar en un arte recién nacido. 

En el caso de Lang sus aportaciones técnicas fueron notables en el uso dramático de la iluminación, los decorados (en palabras de Claude Chabrol, su cine estaba basado en la “metafísica de la arquitectura”), el sonido o los efectos especiales (la utilización de maquetas en Los nibelungos o Metrópolis fue prodigioso, capaz de influir en directores que llegarían varias décadas después para consolidar la Ciencia Ficción: Kubrick, George Lucas o Ridley Scott).

En este breve libro del editorialista y publicista alemán Michael Töteberg, se indaga con acierto en las películas de Lang, en su capacidad de realizar un cine perfecto técnicamente y con una fuerza dramática incontestable. A lo largo de su filmografía, el director austríaco fue uno de los grandes impulsores del cine de género: noir, thriller, western o aventuras (Sólo se vive una vez, Más allá de la duda, Los contrabandistas de Monfleet, Los sobornados, Mientras Nueva York duerme, Encubridora, La mujer del cuadro). En estas películas hay algunos temas muy recurrentes relacionados con su propia biografía: el destino decadente, el amor que ciega y muchas veces está a punto de acabar contigo, la deshumanización de las grandes masas o la venganza.

Marcó un estilo muy influyente en el que los silencios, las miradas y la significación de los planos tenían una relevancia que sólo lograron los más grandes: Hawks, Ford, Wellles, Dreyer… Como decía François Truffaut: “Para describir el estilo de Fritz Lang sólo hay una palabra: despiadado. Cada plano, cada movimiento de cámara, cada fotograma, cada movimiento de los actores, cada gesto está decidido y es inimitable”.

Muchos de los actores que trabajaron con él acabaron desquiciados por la meticulosidad con la que rodaba, insistiendo una y otra vez en que la cámara lo veía todo. Pero ninguno de ellos (Henry Fonda, Spencer Tracy, Marlene Dietrich, Gloria Grahame o Glen Ford) dudaron en reconocer que fue uno de los más grandes cineastas que habían conocido.

Claudio Sánchez

El cine de Fritz Lang. Michael Töteberg. T&B Editores, 2013. 182 páginas. Precio: 17 €