ROSENSTONE, Robert A. El pasado en imágenes. El desafío del cine a nuestra idea de la historia. Ariel. Barcelona, 1997.

La película Rojos (Warren Beatty. USA, 1981) se basó en uno de sus libros (Romantic revolutionary: A biography of John Reed. Harvard University Press. USA, 1975). Rosenstone participó en la película como asesor contratado. Otro libro de Rosenstone sirvió de inspiración a la cinta documental The good fight (Buckner & Dore&Sills. USA, 1983) sobre el Batallón Lincoln -el contingente norteamericano que lucho en la Guerra Civil Española-.

Muchos han dicho que el cine es un lenguaje, no un idioma. Rosenstone adopta una postura abierta y conciliadora, que defiende la legitimidad de los distintos métodos cinematográficos que se vienen utilizando para contar historias en las que los protagonistas son personajes bien conocidos por los historiadores, o recrean episodios ampliamente documentados. El cine supone un desafío a nuestra idea de historia, como reza el subtítulo de esta obra, que establece 3 tipos de películas históricas, según presenten la historia como drama, como documento, o como experimentación. Según Rosenstone, “los filmes tradicionales muestran la historia como un proceso, uniendo elementos que la Historia, por motivos analíticos, tiende a separar. […] La influencia de Hollywood ha logrado que todo el mundo entienda y acepte ese método”, sin prejuicio de las críticas puntuales que puedan suscitar entre especialistas o espectadores con buenos conocimientos sobre la temática de algunas películas. Rosenstone se muestra entusiasmado con las libertades que presiden el tratamiento histórico de películas norteamericanas como JFK (Oliver Stone. USA, 1991) y Tiempos de gloria (Glory. Edward Zwick. USA, 1989). Ante películas como Arde Mississipi (Alan Parker. USA, 1988), Rosenstone se muestra crítico y reprocha un falseamiento de los hechos que distorsiona gravemente la verdad de un importante episodio en la lucha contra el apartheid. Muy sugerentes resultan los comentarios sobre algunos lugares comunes del acercamiento cinematográfico a la historia: creación de estereotipos, estructura de forja de héroe, invención de personajes que impulsan la narración, tratamiento integrado de vida pública y vida privada de personajes, opción por un lenguaje histórico cinematográfico diferenciado de los lenguajes de la historia académica, la biografía y la novela histórica. “La palabra- afirma Rosenstone– funciona de forma distinta de como lo hace la imagen. […] El cine debe resumir, generalizar y simbolizar con imágenes”. El autor incluye una cita del libro Historical understanding de Louis Mink (“El trabajo del historiador … no es reproducir el mundo perdido del pasado, sino plantear preguntas y responderlas”) y la complementa con una tajante autocrítica desde su condición de Catedrático de Historia: “Los historiadores se pasan la vida contestando preguntas que nadie ha planteado.”

Conviene advertir que el libro de Rosenstone reúne varios artículos publicados en revistas especializadas, como la American Historical Review. Hay también textos que analizan alguna película histórica y aparecieron en obras colectivas sobre la materia. Por último, Rosenstone añade algún capítulo elaborado ex profeso, y materiales procedentes de conferencias que ha dictado en congresos especializados sobre cine e historia. Este acopio de materiales de diversa índole provoca una evidente falta de sistemática y varias reiteraciones que podrían haberse obviado.