My Story: Memorias de Marilyn Monroe

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En los últimos años, el biopic de grandes estrellas de Hollywood está consolidándose como un subgénero cada vez más recurrente. Prueba de ello son las sugerentes Hitchcock o Mi semana con Marilyn, la esperada (y polémica) revisión de la vida de Gra­ce Kelly (Grace of Monaco) y el estreno de Saving Mr. Banks (que recuerda la relación de Walt Disney con la escritora de la novela original de Mary Po­ppins).

De todos estos títulos, quizás Mi semana con Marilyn es el ejemplo más paradigmático de cómo un bio­pic puede ser magnífico sin necesidad de hacer le­ña del árbol caído ni un monumento hagiográfico. En esa línea está My Story, unas memorias bre­ves en primera persona que Ben Hecht, uno de los gran­des guionistas de Hollywood (Encadenados, Primera plana, Adiós a las armas), logró unificar en es­te libro escrito en 1954 y escondido misteriosamente en un cajón hasta 1974.

En 2011 estas memorias vuelven a ser publicadas re­conociendo la autoría de Hecht, un hombre acostumbrado a escri­bir obras maestras sin aparecer en los títulos de crédito (Lo que el viento se llevó, La diligencia, Duelo al sol, El bazar de las sorpresas).

Una parte fundamental del libro son las 46 fotografías de Milton Green, el hombre que retrató al mi­to entre los años 1953 y 1957 ocupando portadas de Life, Vogue o Harper’s Bazaar. En estas ilustraciones se transmite la tristeza y el encanto de una ac­triz caprichosa e insegura, pero sencillamente genial en sus momentos de lucidez.

Hay una frase de Billy Wilder (director que “padeció” a la actriz en el rodaje de dos comedias modélicas: Con faldas y a lo loco y La tentación vive arri­ba) que explica bien el talento y el látigo (que di­ría Capote) de Marilyn. Decía el director y guionista austríaco: “Tengo una tía anciana que es ca­paz de aprenderse de memoria un guión, pero nadie pa­garía por verla en una pantalla de cine”.
En My Story se plasma con asombrosa nitidez la ver­tiginosa carrera cinematográfica de Norma Jean Ba­ker, desde sus imponentes comienzos en papeles se­cundarios (La jungla de asfalto, Eva al desnudo) a su apoteosis en películas hechas a su medida (Niá­gara, Los caballeros las prefieren rubias, Cómo ca­sarse con un millonario).

De entre todas las declaraciones de Marilyn, hay una que resume su efímera y atormentada existencia: “Hollywood es un lugar donde te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma. Lo sé porque rechacé la primera oferta bastante a me­nudo y cobré siempre los cincuenta centavos”.

Marilyn Monroe, Ben Hecht. Global Rhytm Press. Barcelona, 2011. 220 páginas. 22,50 €.

Claudio Sánchez