Casablanca (1942) // Michael Curtiz

· Casablanca de Michael Curtiz | Wallis encargó la música también a otro veterano de la Warner: Max Steiner, el compositor de Lo que el viento se llevó y de otras bandas inol­vidables.

- Anuncio -

Casablanca de Michael Curtiz | Parte VIII: Composición de la banda sonora

Con los cambios en esa secuencia, el guion estaba de­finitivamente salvado. Pero Wallis temía que la so­lución llegara demasiado tarde, porque la escena iba a filmarse justo a la mañana siguiente. Esa no­che, mientras las máquinas de escribir tecleaban una y otra vez las copias de esa secuencia, el equi­po técnico se preparaba para el día más dramático y tenso de todo el rodaje.

Un día de improvisaciones y aciertos

La mañana del 17 de julio todo el mundo está nervioso en el Plató nº 1 de la Warner. Solo así se explica que las nuevas máquinas de humo trabajaran durante horas para crear la espesa niebla que vemos en la película, en sublime ignorancia de que Casablanca -junto al desierto africano- no ha conocido un día de niebla en toda su historia. Para completar el cuadro, Rick, Ilsa y un nutrido grupo que le acompa­ña visten sendos impermeables: todo el mundo pare­ce preparado para una climatología jamás co­no­cida en esas latitudes.

El rodaje de la escena se retrasa por fallos en la in­terpretación: hay que repetir las tomas porque los actores no pueden memorizar los diálogos que han recibido esa misma mañana. Por si fuera poco, Bo­gart discute acaloradamente con Curtiz sobre si de­be o no besar a Ilsa tras la despedida. El director quie­re seguir una fórmula más convencional, dando a los protagonistas un último beso antes de separarlos para siempre. Pero Humphrey está en desa­cuer­do: ceder en ese punto supondría una con­tradicción con todo cuanto acaba de decirle a Il­sa. Su rasgo de generosidad y desprendimiento se des­truiría tristemente. Como la discusión no remite, al­guien del equipo va a buscar a Wallis, que se presenta de inmediato en el set y resuelve la polémica en favor de Bogart. Se dicen adiós sin el consuelo del beso final: «¿Y qué será de nosotros?- Siempre nos quedará París…».

A las seis y cuarto de la tarde, Curtiz grita la palabra “¡Corten!” por última vez.

Pugna por una canción

Después de cincuenta y nueve días de rodaje -once más so­bre el calendario previsto-, Casablanca se terminó de filmar el 3 de agosto. Casi inmediatamente, estu­vo listo el montaje.

Mientras tanto, Wallis encargó la música también a otro veterano de la Warner: Max Steiner, el compositor de Lo que el viento se llevó y de otras bandas inol­vidables. Según su costumbre, Steiner no empezó a trabajar hasta que estuvo terminada la versión definitiva. Quería tener un contacto directo con la historia, sin lectura previa del guion, porque eso le facilitaba un acercamiento fresco y original, sin ideas preconcebidas.

La banda sonora crecía a buen ritmo, pero de repente Steiner se sintió profundamente disgustado con la famosa canción As Time Goes By (El tiempo pa­sará), inmortalizada en el filme. Aunque parece es­crita expresamente para Casablanca, el dramatur­go Murray Burnett la había tomado de una revista mu­sical de Broadway (Everybody’s Welcome, 1931), y la había convertido en el leitmotiv de su obra tea­tral: ella le proporcionó, además, el título para la pie­za (Everybody Comes to Rick’s) y hasta la misma ins­piración en aquella visita al nightclub francés. En todo caso, significaba mucho para él: esa era la mú­sica que había escuchado una y otra vez en el gra­mófono de su residencia, durante sus años de es­tudiante.

Steiner, sin embargo, la consideraba demasiado in­sípida. Y propuso a la Warner su inmediata sustitución. Wallis accedió a esta sugerencia y aún añadió indicaciones para la nueva música, pero nuevamente las circunstancias vinieron en ayuda del fil­me y esta música inmortal se salvó. Grabada previamente e interpretada en play back durante el rodaje -con Sam imitando su ejecución y Bergman ta­rareando la melodía-, la canción resultaba absolu­ta­mente incambiable en el filme: se requería volver a filmar la escena por completo, y los actores habían terminado sus contratos o estaban ya en otras pe­lículas. Bergman, además, se había cortado el pe­lo para su nuevo papel en Por quién doblan las cam­panas, y tanto Steiner como Wallis tuvieron que desistir de su empeño.

Terminada la banda sonora, la película entró de lle­no en las redes del marketing. Presupuestada en 878.000 dólares, había costado casi 950.000, y ha­bía que sacar de ella el máximo beneficio.

Casablanca (1942) // Michael Curtiz (parte I)

Casablanca (1942) // Michael Curtiz (parte II)

Casablamca (1942) // Michael Curtiz (parte III)

Casablamca (1942) // Michael Curtiz (parte IV)

Casablamca (1942) // Michael Curtiz (parte V)

Casablamca (1942) // Michael Curtiz (parte VI)

Casablamca (1942) // Michael Curtiz (parte VII)