Inicio Noticias Making Of Doctor Zhivago (1965) // David Lean (parte II)

Doctor Zhivago (1965) // David Lean (parte II)

· Habiendo logrado la ‘libertad total’ por parte de los productores, Da­vid Lean escogió a los que habían trabajado para él en Lawrence de Arabia.

Parte II: El guión y los actores

En los doce meses siguientes a su contratación, Robert Bolt -que ya había escrito para Lean el guión de Lawrence– trabajó en la adaptación de la novela. Buena parte de ese tiempo la pasó en el hotel Richmond de Madrid, discutiendo con el director cada una de las secuencias de la película. Hubo dudas, vacilaciones y hasta algún intento de abandonar, pero Lean consiguió animarle en todo momento y le transmitió su idea básica al respecto: había que centrarse en la historia de amor, y dejar la política como mero trasfondo del argumento. Otra de sus máximas era que la película no era la historia de una revolución, sino la historia de lo que les pasa a una serie de personas cuando la revolución choca con ellas.

Una adaptación casi imposible

- Anuncio -

No obstante, trasladar la novela al guión suponía un esfuerzo titánico de reducción, traslación y reordenación narrativa. Porque a la dificultad de reducir las 700 páginas del libro, con decenas de personajes, a la duración más o menos estándar de un filme, se unía el carácter poético y la estructura desmembrada que Pasternak impuso a su obra.

Reducción del original, por una parte. Como señalaba Robert Bolt en el prólogo a la edición del guión de Doctor Zhivago: “Si uno toma la novela de Pasternak y la usa como guión, filmarlo página por página daría como resultado un filme de 45 horas”. Pero, por otra, reordenación narrativa. Porque en la novela la acción salta con frecuencia en el tiempo y en el espacio, a veces con escenas muy breves, hasta crear un gigantesco caleidoscopio en el que conviven un centenar de personajes, que se referencian al final para que el lector no se pierda; por si fuera poco, muchos de ellos tienen diversas denominaciones, como el caso de Pasha, que llega a tener hasta ocho, entre nombres, apellidos y apodos. Decía Omar Sharif que la novela resultaba maravillosa “una vez que has resistido las cien primeras páginas y has logrado dejar de acudir a la relación de personajes”.

Para lograr esa reordenación del argumento, Bolt se vio obligado a reescribir la película por completo, según su peculiar método: “Debes pensar acerca del libro hasta que sientas que conoces la historia, los personajes y la intención del autor; y entonces, debes cerrar el libro y crear tu propia historia”.

En ese marco, una de las decisiones creativas más acertadas fue la de enaltecer al personaje de Yevgraf (interpretado en la cinta por Alec Gui­ness) y convertirlo en el narrador de toda la historia: “Siguiendo una indicación de la novela de Pasternak, destacamos la ensombrecida figura de Yevgraf, el hermanastro de Yuri Zhivago, y también siguiendo el estilo de Pasternak le colocamos dentro y fuera de la historia al mismo tiempo. Con la llegada de la Revolución era Yevgraf el que protegía a la familia Zhivago con sus misteriosas influencias; él preside el funeral de Yuri, y mucho después es él quien encuentra y protege a la hija de Yuri. Pero el Yevgraf de la película es básicamente invención nuestra, y es la gran libertad que nos tomamos con el libro. Y nos la tomamos con el objetivo de conseguir una necesaria unidad dramática”.

Bolt habla en plural porque él y Lean discutieron frase a frase toda la historia, aunque el guión sería firmado únicamente por el dramaturgo. Robert Bolt, que se había dado a conocer por su obra teatral A man for all seasons (1961, llevada a la pantalla en 1966), saltó a la escritura cinematográfica gracias a Lean, que le contrató para Lawrence de Arabia (1962), Doctor Zhivago (1965) y La hija de Ryan (1970). Formaron un gran equipo. Por eso, podía escribir el guionista a propósito de Zhivago: “El resultado aparece bajo mi nombre, pero es verdaderamente un esfuerzo conjunto”.

Elección del equipo y los actores

Habiendo logrado la ‘libertad total’ por parte de los productores, Da­vid Lean escogió a los que habían trabajado para él en Lawrence de Arabia: además de Robert Bolt, contrató al músico Maurice Jarre (que compuso uno de los leit motivs más famosos en la historia del cine, el tema de Lara), al director de fotografía Freddie Young (tras despedir al indomable Nicholas Roeg), al operador Ernest Day, al decorador Darío Simoni, y a John Box en el diseño de producción.

También en el reparto había coincidencias con la anterior película: repetían Alec Guiness y Omar Sharif, aunque éste en un principio no estaba contemplado como Yuri Zhivago. Según cuenta en sus memorias, Sharif se había entusiasmado leyendo la novela y, al saber que iba a llevarse a la pantalla, habló con su agente para que le consiguiera un papel secundario como el que había tenido en Lawrence. Se imaginaba en el personaje de Strelnikov; pero, para su sorpresa, Lean le contestó que ya había decidido que él interpretaría al protagonista: Yuri Zhivago.

En realidad, Lean le daba esa oportunidad sabiendo que no era un papel agradecido, ni suponía una ocasión para demostrar especiales dotes interpretativas. Porque lo que Lean quería era, sobre todo, que no hiciera nada: debía ser un mero observador de los acontecimientos, no el protagonista de los mismos. Y así, los espectadores veríamos la película a través de sus ojos.

No obstante, la decisión fue complicada. Primero, porque resultaba difícil imaginar a un egipcio en la piel de un ruso: tan solo después de estirarle el rostro hacia arriba, resaltar los pómulos y cambiarle el aspecto de su pelo, se consiguió que encarnase el mítico rostro que hoy asociamos a Zhivago. Segundo, porque la M.G.M. -con Robert H. O’Brien a la cabeza- quería que Paul Newman protagonizase la película, pues acababa de tener un notable éxito en El premio (1963), donde también interpretaba a un escritor. Frente a esta opción, Lean se decantó inicialmente por Peter O’Toole: “Zhivago tiene que ser un hombre sensible, pero fuerte; ni el tópico del poeta soñador de larga melena, ni el héroe de acción que sabe a dónde va y cuál es la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. O’Toole es demasiado extrovertido, pero prefiero suprimir su exhibicionismo que tener que sacar energía de un actor blando, sin fuerza”. Finalmente, convencido de que “el personaje principal no es muy interesante”, escogió a Sharif pensando en el carisma de su semblante.

En cuanto a Alec Guiness, que ya había trabajado para Lean en cuatro ocasiones y aún participaría en otra más (Pasaje a la India, 1984), se encargó del hermanastro de Yuri, Yevgraf, que aparece en pocas ocasiones pero que, de alguna manera, es la columna vertebral del relato. No debió de emocionarle mucho esta experiencia, pues el actor inglés apenas habla de esta película en su libro de memorias.

Doctor Zhivago (1965) // David Lean (parte I)

Doctor Zhivago (1965) // David Lean (parte III)

Alfonso Méndiz
Alfonso Méndizhttp://alfonsomendiz.blogspot.com.es/
Decano y Profesor de Publicidad y Cine en la @ComUIC