Inicio Noticias Making Of El halcón maltés (1941) // John Huston (parte III)

El halcón maltés (1941) // John Huston (parte III)

· A la cabeza de los diez nombres propuestos para el personaje de Sam Spade figuraba el de la estrella del estudio: George Raft, seguido de Humphrey Bogart y Edward G. Robinson.

Parte III: La certera elección de actores

En cierta ocasión, Huston señaló ante los críticos que en la determinación del casting de
la película sentía una enorme deuda de gratitud hacia el estudio: «Warner, Wallis y Blanke me ayudaron de forma increíble en la elección de los actores». Como era práctica habitual, el
departamento de casting confeccionó -a la vista del guión definitivo- un listado con los actores bajo contrato que podían interpretar cada papel. A la cabeza de los diez nombres propuestos para el personaje de Sam Spade figuraba el de la estrella del estudio: George Raft, seguido de Humphrey Bogart y Edward G. Robinson. Más abajo figuraban también otros nombres que llegarían a ser muy conocidos, como Fredric March y Henry Fonda.

A la búsqueda de Sam Spade

Hal Wallis estaba convencido de que el papel debía ser para Raft, quien tenía un carisma
especial para esos personajes oscuros, cínicos, supuestamente perdedores. Tan seguro estaba de ello que, el 19 de mayo de 1941, envió un memorándum a Blanke para que pusiera en marcha la «notificación de trabajo en dos semanas», tal y como se especificaba en el convenio laboral de los actores en nómina. Incluso afirmaba: «No será necesario que en la notificación especifiques de qué película se trata, pero para tu información él será quien protagonice El halcón maltés«.

Para sorpresa de todo el estudio, Raft rechazó la oferta al poco de recibir la notificación de su agente. Parece ser que le disgustaba trabajar con directores sin experiencia y que, además, su contrato excluía explícitamente la participación en remakes. Con todo, no era ésta una actitud nueva en el veterano actor, que había rechazado con anterioridad otras muchas propuestas, las cuales siempre habían ido a parar a manos de Humphrey Bogart.

Así, en 1937 Raft había rehusado participar en Dead end, dirigida por William Wyler, en el papel protagonista de un gángster cínico y antipático que moría asesinado al final de la trama. Ante la negativa, Raft fue asignado a un nuevo proyecto, All came true (1940), mientras su papel se le asignaba a Bogart. Pero en octubre de 1939, cuando aquel proyecto estaba muy avanzado, Raft volvió a rechazar su papel alegando que su personaje era demasiado «sucio y oscuro», y que otros actores del estudio -señaló en concreto a Humphrey– podían hacerlo perfectamente en su lugar. De nuevo Bogart fue asignado como sustituto. Y, poco después, le tocó nuevamente asumir otro papel que Raft rechazaba: ser el protagonista de Nick Coster en The wagons roll at night (1941), de Ray Enright.

Así estaban las cosas cuando el 6 de junio de 1941 George Raft contestó con rotundidad a la propuesta de Wallis, en una nota dirigida a Jack L. Warner: «Como sabes, tengo el firme
presentimiento de que El halcón maltés -que tú quieres que yo protagonice- no va a ser una
película importante, y en consecuencia debo recordarte que, antes de firmar mi nuevo contrato, me prometiste que sólo sería requerido para interpretar las grandes películas del estudio». Aquel fue, desde luego, un enorme error de cálculo por parte de Raft, pues El halcón maltés habría de ser la película más importante y rentable de la Warner en mucho tiempo. Sólo otra cinta de ese estudio traspasaría la barrera del tiempo y de la popularidad con la facilidad y la aceptación que ésta lo haría: se trata de Casablanca, cuyo papel protagonista –Richard Blaine, otro cínico romántico que pasaría a la historia del cine- fue también ofrecido a Raft. Pero éste, en un nuevo e inexplicable error de cálculo, rechazaría el papel y lo dejaría caer en manos de Bogart, quien gracias a estas dos brillantes interpretaciones nunca más necesitaría de este veterano actor para hacerse con los papeles protagonistas de las películas de la Warner.

Los otros papeles

Mientras tanto, continuaban los tanteos para el resto de los personajes. Para el papel de Brigid hicieron pruebas Olivia de Havilland, Loretta Young, Rita Hayworth, Geraldine Fitzgerald, Mary Astor o Paulette Goddard, entre otras. Tras sus recientes éxitos en Amarga victoria y Cumbres borrascosas, ambas de 1939, Geraldine Fitzgerald parecía ser la candidata ideal para la protagonista femenina. Pero el 19 de mayo Blanke escribió una nota a Wallis en la que decía: «Estuve con Mary Astor el viernes y le di el guión de El halcón maltés. Me ha llamado esta mañana para decirme que es una auténtica maravilla y que está loca por hacer ese papel. (…) Tendremos que esperar al recitado que haga hoy Fitzgerald para que podamos hacernos una idea clara». Afortunadamente para la historia del cine, Fitzgerald debió de hacer una mala prueba, pues el papel fue asignado a Mary Astor, que lograría una de sus mejores interpretaciones en la pantalla.

La elección del resto de los actores supuso menos quebraderos de cabeza. Peter Lorre fue la primera opción para el papel de Joel Cairo, aunque también se probó a Martin Kosleck, Sam Jaffe e incluso -¡oh sorpresa!- a un jovencísimo Elia Kazan. Sydney Greenstreet, por su parte, fue también la primera elección para el papel de Casper Gutman, el misterioso «hombre gordo», a pesar de que a sus 61 años nunca había trabajado en el cine. John Huston se convenció de que bordaría ese importante papel con sólo verle actuar en el teatro Biltmore de Los Ángeles, dando vida al protagonista de la pieza teatral There shall be no night.

Con todo ello, la película consiguió un reparto de lujo, encabezado por un Humphrey Bogart que hizo del detective Sam Spade, el modelo para muchas de sus posteriores interpretaciones. También fue logradísima la actuación de Mary Astor, la ambigua Brigid O’Shaughnessy que desencadena la trama de la historia. Realmente todos los actores desarrollaron un trabajo memorable bajo la batuta de Huston, quien supo caracterizarlos psicológicamente a la perfección. Así, nos encontramos con un Spade cínico, misógino e imprevisible, prototipo de tipo duro al que todas las mujeres adoran. Y son ellas precisamente, las mujeres, las que provocan las intrigas del filme. Entre todas destaca el personaje de Brigid, escudada en su imagen de mujer desvalida pero que, en realidad, esconde la clave de casi todos los misterios de este relato.

El halcón maltés (1941) // John Huston (parte I)

El halcón maltés (1941) // John Huston (parte II)

El halcón maltés (1941) // John Huston (parte IV)

El halcón maltés (1941) // John Huston (parte V)

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Alfonso Méndiz
Alfonso Méndizhttp://alfonsomendiz.blogspot.com.es/
Decano y Profesor de Publicidad y Cine en la @ComUIC

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