· En busca del arca perdida | La película se estrenó en Estados Unidos el 12 de julio de 1981 y recaudó 8 millones de dólares en el primer fin de semana. Su éxito fue fulminante en todo el mundo.

En busca del arca perdida, de Steven Spielberg | Parte 4: Fin del rodaje, lanzamiento y recaudación

Al poco tiempo la producción se trasladó a Túnez, donde se filmaron todas las escenas del desierto, incluidas las de El Cairo. Se tomó esta decisión porque, como argumentaba el diseñador de producción Reynolds, ni las pirámides ni la esfinge iban a verse en la película. Había también otra razón: Lucas conocía bien esas localizaciones porque ya las había empleado en La guerra de las galaxias. Así, el cañón en el cual Indiana Jones con un bazoca (un pequeño gazapo de producción, el modelo que vemos no existía en 1936) se enfrenta a Belloq y a los nazis que llevan el Arca, casi al final de la película, es la misma ubicación donde se filmaron las secuencias del planeta Tatooine. Pero no todo fue coser y cantar. Para rodar la escena sobre la azotea de Sallah, los miembros del equipo tuvieron que quitar 300 antenas de televisión de las casas de Kairouan, en las cercanías de Túnez. La razón era obvia: la televisión no había sido inventada aún a mitad de los años treinta.

También en Túnez se rodó la persecución al camión que transporta el Arca. El especialista Terry Leonard no creía que hubiera suficiente espacio debajo del camión para filmar la escena sin peligro, por lo que sugirió a Spielberg la posibilidad de cavar una pequeña zanja que atravesara todo el recorrido del vehículo. De hecho se puede ver esa zanja cavada en la carretera cuando Indy resbala bajo las ruedas. En esa secuencia no se do­bló a Harrison Ford por expreso deseo del actor, y es él a quien vemos arrastrado por el látigo atado al guardabarros del camión, aunque la escena se filmó a una velocidad razonable, que sería acelerada luego en postproducción. Como dijo antes de rodar la escena, “estoy seguro de que no es peligroso. Si lo fuera habrían esperado hasta que tuviéramos hecha más parte de la película. Aún tengo varias partes habladas. Creo que están bastante seguros de que mi boca sobrevivirá”.

Otra escena peligrosa fue la pelea a puñetazos entre Indy y un forzudo con el torso desnudo, mientras el avión ronda por los alrededores sin piloto. Harrison Ford tropezó y estuvo a punto de ser alcanzado por las hélices, lo que provocó un momento de angustia en todo el equipo. Spielberg tuvo que pedir un receso obligatorio con café para que todos se tranquilizaran.

Tras abandonar África se continuó filmando en lugares exóticos como la selva andina del Perú (las escenas iniciales, sobre los títulos de crédito), y finalmente en las islas Hawai. Allí Ford se negó de nuevo a ser doblado, y tuvo que correr delante de una inmensa bola rodante de 360 kilos; lo hizo hasta diez veces, pues cada una de las cinco tomas se filmó dos veces para asegurar el montaje. A pesar de ese acto de valentía, Lucas temía por su integridad; temía en concreto que un inoportuno tropezón le hiciera caer y quedar aplastado por esa inmensa bola, y no se quedó tranquilo has­ta que terminaron de rodar la secuencia. La última escena que filmaron fue aquella en la que Indy salta al río y sube a bordo del avión de Jack, casi al principio de la película. El avión tuvo un accidente durante una de las tomas, con Harrison Ford a bordo. Afortunadamente nadie resultó he­rido y el avión no quedó dañado. Por supuesto, tuvieron que rodar la escena de nuevo.

Lanzamiento comercial

En busca del arca perdida se estrenó en Estados Unidos el 12 de julio de 1981 y recaudó 8 millones de dólares en el primer fin de semana. Su éxito fue fulminante en todo el mundo. La película fue repuesta en los cines varias veces, y con el tiempo recaudó 242 millones de dólares en su país y más de 384 millones en todo el mundo.

Nominada a 8 Oscar de la Academia, acabó ganando 4 estatuillas: sonido, montaje, efectos visuales y decorados. También optaban a premio la película, el director, la fotografía y la banda sonora, pero en estas catego­rías se quedó sin ese reconocimiento por la fuerte competencia de aquel año, en que todo estuvo muy repartido: Carros de fuego, que también obtuvo 4 galardones, se llevó los relativos a la mejor película y a la mejor banda sonora. Los premios a la dirección y a la fotografía fueron a parar a Rojos, de Warren Beatty, que obtuvo menos galardones que la cinta de Spielberg (tan solo tres), pero más importantes. También con tres premios se quedó En el estanque dorado, pero obtuvo los dos de interpretación principal para los veteranísimos Henry Fonda y Katharine Hep­burn. En suma, la cinta de Spielberg ganó tantos premios como la película triunfadora, pero al tratarse de premios menores sólo tuvo el reconocimiento a sus méritos técnicos.

Continuación de la saga

Con todo, su principal galardón habría de ser otro. Porque la película supuso el renacimiento de un género de aventuras, sin grandes pretensiones artísticas, que parecía desaparecido. A Indiana Jones le siguieron algunos imitadores que no alcanzaron su éxito y aceptación, como la pareja formada por Michael Douglas y Kathleen Turner, que interpretaron Tras el corazón verde (1984) y La joya del Nilo (1985); o el inefable Richard Chamberlain en sus aventuras como Allan Quatermain: Las minas del rey Salomón (1985) -en la que también aparecía John Rhys-Davies– y Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro (1987). Finalmente, Tom Selleck, el que pudo haber sido Indiana Jones, fue el protagonista de otra gran cinta de aventuras: La gran ruta hacia China (1982).

Fruto de este éxito comercial fue la continuación de la saga. En 1984 llegó a las pantallas la segunda aventura: Indiana Jones y el templo maldito -al principio iba a ser “y el templo de la muerte”-, aunque temporalmente se trataba de una precuela (historia previa). La trama comenzaba en Shanghai un año antes que la aventura del arca perdida, y en esta ocasión no había nazis sino seguidores de un culto a la diosa hindú Kali, que ha­bían robado una piedra sagrada. Mantenía el tono aventurero de la cinta anterior, pero supuso un giro bastante radical en la historia, lo cual defrau­dó las expectativas del público y afectó también a la taquilla.

La tercera película de la serie llegó a los cines cinco años más tarde. Del guión de Indiana Jones y la última cruzada (1989) se encargó Jef­frey Boam, responsable hasta entonces de los guiones de La zona muerta o El chip prodigioso. Debido a algunas críticas por el cambio de orientación de la historia, Spielberg y Lucas volvieron al mismo patrón de éxito de la primera cinta. Los malos de turno fueron de nuevo los nazis, ansiosos de encontrar objetos sagrados, y en lugar del Arca de la Alianza la búsqueda se centró en esta ocasión en el Santo Grial, una idea que partió de Lucas. A Spielberg, por su parte, se le ocurrió incluir en la trama la figura del padre, por lo que se fichó a Sean Connery como Henry Jones Sr. Curiosamente, la idea inicial de este director había sido hacer una película al estilo de James Bond

El presupuesto de esta tercera parte duplicó con creces las dos películas anteriores, alcanzando los 48 millones de dólares. Pero fue también la que mejor funcionó. En Estados Unidos rozó los 30 millones de recaudación en el primer fin de semana, y alcanzó los 197 millones al terminar la carrera en los cines. En todo el mundo su recaudación superó los 495 millones de dólares. Con ella se cerraba el ciclo, pero sólo por el momento. Unos años después, Lucas y Spielberg anunciaban que estaban trabajando ya sobre el guión de una posible cuarta parte

En busca del arca perdida (1981) // Steven Spielberg (parte 1)

En busca del arca perdida (1981) // Steven Spielberg (parte 2)

En busca del arca perdida (1981) // Steven Spielberg (parte 3)