Laura (1944) // Otto Preminger

· Tras el estreno la canción se hizo enormemente popular. A los pocos días del lanzamiento la Fox recibió un aluvión de cartas que manifestaban un entusiasmo sin límites por la banda sonora y pedían copias de la partitura.

Parte IX: Banda sonora y lanzamiento

El compositor David Raksin tuvo muchas ideas que engrandecieron el aspecto musical de la película, pero ninguna comparable a la creación de su célebre leit motiv para el personaje de Laura. En la novela, Caspary mencionaba explícitamente la canción Smoke gets in your eyes, que el detective escucha en el gramófono mientras merodea en el piso de Laura, y se pensó que podría ser un tema válido para sugerir esa mezcla de romanticismo y ausencia que sugiere la escena. Pero comprar los derechos de la canción para la película hubiera resultado demasiado caro y se desestimó esta posibilidad. El director musical del Estudio, Alfred Newman, dio permiso para que usaran el tema que había compuesto para Street scene (1931): un marcado ritmo de jazz urbano que encajaba en el mundo de Laura y que, además, había llegado a ser muy popular. Pero la idea no sedujo a Zanuck.

Una canción para la historia

En una larga reunión con Preminger se barajaron otras hipótesis: a todos les gustaba Summertime, de George Gershwin, pero en el contrato se especificaban una serie de condiciones que lo hacían inviable para esa cinta. Preminger propuso entonces emplear Sophisticated lady, también muy popular en aquella época, pero Raksin se opuso: esa música sugeriría que la protagonista era una mujer de vida licenciosa, y eso no convenía a la trama. Preminger manifestó su disentimiento y, tras una tensa discusión, se acordó que si en el fin de semana Raksin no daba con otra melodía, Sophisticated lady sería el tema principal del filme.

Raksin volvió a casa y trató de estimular su creatividad durante horas y horas, pero llegó el domingo por la tarde y nada había surgido en su imaginación. Se sentó al piano -recuerda en sus memorias-, puso sobre la tapa una carta que le había escrito su mujer desde la distancia, y repentinamente se hizo la luz: debía ser un amor ausente, un amor olvidado que renacía, lo que Mark escuchaba en la habitación de Laura. Y se puso a improvisar hasta que sus manos crearon sobre las teclas la primera frase del tema de Laura. Años más tarde comentaría: «Creo que la razón por la que mucha gente responde emocionalmente a esta melodía es porque habla de amor, sobre todo de un anhelo de amor compartido, o más bien del deseo de recuperar un amor perdido o solamente soñado».

Tras el estreno la canción se hizo enormemente popular. A los pocos días del lanzamiento la Fox recibió un aluvión de cartas que manifestaban un entusiasmo sin límites por la banda sonora y pedían copias de la partitura, pues no había discos a disposición del público en ninguna tienda. El interés fue tan grande que el Estudio encargó a Johnny Mercer que pusiera letra a esa melodía y la canción resultante, Laura, fue lanzada al mercado discográfico. Muy pronto llegó al número 1 del hit parade y se convirtió en uno de los temas musicales más famosos de todos los tiempos.

La revancha de Preminger

Luego vino su prolongada vida en los cines y su abultada recaudación en la taquilla. Todavía estaba en pleno éxito cuando llegó la noche de los Oscar. Nominada a cinco categorías (Director, Actor secundario, Guión adaptado, Fotografía en blanco y negro y Decoración en blanco y negro), Laura se vio superada en casi todos los premios por Siguiendo mi camino y Wilson, que se llevaron seis y cinco estatuillas, respectivamente. La película de Preminger se llevó tan solo el Oscar a la mejor fotografía, que fue para Joseph La Shelle: el primerizo operador de cámara, que había sido escogido por el director pese a la reticencia del Estudio, sería a la postre el más laureado por la industria. Gracias a este filme su carrera daría un giro de ciento ochenta grados.

No sería éste el único triunfo de Preminger sobre el Jefe de la Fox, quien tan firmemente se había opuesto a que dirigiera la cinta. Mientras Laura se quedaba sin nominación a la mejor película (que hubiera sido para Darryl Zanuck como Productor en jefe), él se llevaba la candidatura al Oscar como Mejor director y, de paso, la restitución de su fama en la Meca del Cine. Empezaba así una nueva etapa en la que ya nunca dejaría de brillar su estrella. Como reconocería años después: «Esta cinta oscura y deliberadamente ambigua fue para mí el salto a la fama y a la posibilidad de crear películas sin trabas de producción. Por eso es para mí clara y rutilante y, desde luego, el mejor filme que he hecho en toda mi vida».

Laura (1944) // Otto Preminger (parte I)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte II)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte III)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte IV)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte V)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte VI)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte VII)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte VIII)