Laura (1944) // Otto Preminger

· Con el nuevo desenlace ejecutado por Jerome Cady el filme quedó en su metraje definitivo, pero aún quedaba la composición musical.

Parte VIII: “¡Que esto acabe de una vez!”

A finales de junio de 1944 concluyó la filmación. En pocos días estuvo lista una primera edición en bruto que fue mostrada a los directivos del Estudio. A Zanuck no le gustó. Abiertamente le dijo a Preminger que esa película había perdido el norte hacía mucho tiempo. Y Otto pasó aquel día una de las peores noches de su vida.

Tras varias discusiones con el Jefe de la Fox quedó claro que lo que no funcionaba era el final: más exactamente, los últimos quince minutos de la película. Y Preminger se vio obligado a contratar a un nuevo guionista, Jerome Cady, que entró en danza para resolver el relato.

Cady acababa de ascender a la “primera categoría” (guionista de películas A) tras el éxito obtenido con la escritura de The purple heart (1944) y Wings and a prayer (1944). A finales de julio de ese año estuvo lista la nueva versión de la historia. Ahora Waldo no abandona el edificio al salir del apartamento de Laura, ni lleva el arma recortada escondida en el bastón, sino que aguarda entre las sombras, cerca de la puerta de servicio, con intención de volver para atacar de nuevo a su antigua pupila. Dentro, Mark investiga en el piso hasta encontrar la escopeta oculta en el reloj de pared y puede por fin explicar a Laura cómo Waldo disparó a Diane pensando que era ella. Con la irrupción de Waldo y el tiroteo final, la película cierra todas sus tramas.

Con el nuevo desenlace, que fue aceptado tras varios retoques, el filme quedó en su metraje definitivo. Parecía que ya todo estaba apaciguado, pero aún quedaban varios puntos conflictivos hasta el día del estreno, y el más acuciante tenía que ver con la composición musical.

Discutiendo por la música

Había corrido la voz de que era una película problemática en la que director y Jefe de Estudio estaban enfrentados, y todos los compositores de la Fox trataron de evitarla. Preminger quería al número uno, Alfred Newman, que acababa de ganar el Oscar por La canción de Bernadette (1943) y todavía ganaría otros ocho a lo largo de su carrera. Pero Newman tenía por delante demasiados trabajos pendientes y, alertado por los rumores de una cinta controvertida, declinó la oferta. Algo disgustado, Preminger acudió entonces a Bernard Herrmann, que era muy conocido por la banda sonora de Ciudadano Kane (1941) y estaba trabajando ya con Alfred Hitchcock, pero Herrmann supo también cómo quitarse ese encargo de encima. Como último recurso, el director austríaco acudió entonces a David Raksin, que sí manifestó agrado por esa tarea al visionar la cinta y atisbar las posibilidades de una historia tan sugestiva.

Con todo, los problemas con Zanuck proseguían. Raksin recuerda su repentina angustia cuando, en una de las proyecciones con Preminger y el Jefe de Estudio, mientras veían la famosa escena del detective vagando por el apartamento de Laura, escuchó a Zanuck decir que había que acortar esa larga secuencia. “¡Pero -se apresuró a intervenir el compositor- si cortamos esta escena el público no percibirá que se ha enamorado de Laura…! Este es uno de los pasajes en los que la música puede engrandecer el significado de la película, diciéndole a la audiencia cómo se siente el personaje”. Cruce de miradas, silencio en la sala de proyección… Y nueva cesión de Zanuck: una vez más de forma acertada y, como siempre, a favor de la historia.

Laura (1944) // Otto Preminger (parte I)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte II)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte III)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte IV)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte V)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte VI)

Laura (1944) // Otto Preminger (parte VII)