Inicio Noticias Making Of Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte IV)

Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte IV)

· Uno de los ‘personajes’ más importantes es un Buick Road­master del año 1949. Este vehículo, muy valioso para el padre de los Babbitt, es el catalizador de dos momentos clave en la trama.

Parte IV: Guión definitivo y acelerada preproducción

La situación se presentaba muy complicada, porque el estudio quería ahora una película navideña (¡para ese mismo 1988!: con sólo nueve semanas para preparar el rodaje) y lo único que tenía era un guión to­davía inservible. Trabajando contrarreloj y bajo la férrea batuta del nue­vo director, los guionistas Bass y Morrow transformaron por comple­to la historia de Rain man: la acción se centraba nuevamente en el per­sonaje de Charlie, un vendedor ambicioso, absolutamente embebido de sí mismo, que primero descubre a un hermano olvidado, después lo odia y lo “secuestra”, para finalmente empezar a cambiar. Raymond no es simplemente un retrasado, porque su memoria fotográfica y su capa­cidad matemática supera al ordenador central de un banco. Charlie com­prende así que puede utilizar a Raymond y ganar una fortuna en el juego.

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Pero Charlie vivirá aún otra transformación más importante. Además de haber encontrado la gallina de los huevos de oro, descubre a un ami­go y un hermano. Y él, que hasta entonces sólo vivía para ser “el nú­mero uno”, siente que ha empezado a querer profundamente a Ray­mond como persona y quiere estar con él, no por sus lucrativas habilida­des, sino por la profunda amistad que ha nacido entre ellos. Justo cuan­do el espectador está esperando que las autoridades aparten a Raymond de esa sabandija, Charlie se convierte en un hermano en el me­jor de los sentidos; y justo cuando el espectador empieza a desear que permanezcan juntos para siempre, las autoridades deciden separarles: Raymond debe volver al hospital psiquiátrico y nadie puede impedirlo.

En las semanas siguientes a su estreno, Levinson recordaría los moti­vos de ese cambio drástico en el guión: “Vi claramente que la pelícu­la no necesitaba conflictos externos; esos dos personajes resultaban su­ficientemente fascinantes sin que ningún elemento extraño infundie­se dramatismo al guión. Por eso me centré en ellos al escribir la versión definitiva de la trama”.

Buscando viejos coches y nuevas localizaciones

Le­vin­­son consiguió ultimar todos los preparativos del rodaje (retoques en el guión, elección del reparto, ensayos con los actores, etc.) en las nue­ve semanas previstas. Pero ello no fue sin poner a prueba a su equipo de producción y a los encargados de las localizaciones.

Uno de los “personajes” más importantes de la película es un Buick Road­master del año 1949. Este vehículo, que tan valioso resulta para el padre de los Babbitt, se convierte en el catalizador de dos momentos clave en el desarrollo de la trama: la ruptura de Charlie con su fami­lia, tras tomar secretamente el coche y estrellarlo contra un árbol; y el reconocimiento de Raymond como su hermano, cuando éste empie­za a decir del Buick las mismas cosas que les decía su propio padre. “El coche es el único punto de unión al comienzo de la historia, pues los dos recuerdan lo mucho que su padre lo adoraba”, comenta Levinson, que decidió escoger ese modelo “porque hay algo clásico en él, y no muchos coches americanos pueden ser calificados como ‘clásicos’”. Como sólo se hicieron 8.000 unidades del Buick Roadmaster, el de­partamento de transportes de la United Artist no lo tuvo fácil para lo­calizar tres vehículos que estuvieran en perfecto estado para la filma­ción. Uno fue alquilado y los otros dos, comprados y restaurados por un mecánico especialista.

El guión preveía un largo viaje de la pareja protagonista desde una ciu­dad del Este hasta la lejana ciudad de Los Angeles. Tras desechar las ciu­dades de la costa Este más frecuentemente emplazadas en el cine, Le­vinson escogió Cincinnati, una localidad que él recordaba con cariño por un antiguo prospecto que el ayuntamiento de aquella ciudad ha­bía editado para incentivar el turismo. La diseñadora de producción Ida Random se trasladó a allí en busca de exteriores y concluyó que el lugar era perfecto. Por lo que, durante casi la mitad de la producción -unas cuatro semanas- el equipo trabajó en Cincinnati, aunque tam­bién se rodaron escenas en localidades cercanas de Kentucky o In­dia­na. Así, el convento de Santa Ana de Melbourne (Kentucky), diseña­do por el famoso arquitecto Howard McClorey en 1919, se transformó en la residencia para discapacitados Wallbrook, donde es atendido Ray­mond. Y el famoso restaurante Pompilios de Newport (también en Ken­tucky), que fue en tiempos una de las primeras destilerías en recibir licencia para producir licores tras la era de la Prohibición, fue el em­plazamiento elegido para la escena en la que Charlie descubre las ha­bilidades memorísticas de su hermano autista.

Otras localizaciones fueron: el aeropuerto de Cincinnati, con catorce gran­des murales de Winold Reiss, donde tiene lugar la escena de pánico de Raymond; una mansión de estilo Tudor, donde se ambienta la casa familiar de los Babbitt; y el cementerio Evergreen, de 1850, donde tiene lugar la escena del entierro.

Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte I)

Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte II)

Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte III)

Rain Man (1988) // Barry Levinson (parte V)

Alfonso Méndiz
Alfonso Méndizhttp://alfonsomendiz.blogspot.com.es/
Decano y Profesor de Publicidad y Cine en la @ComUIC