· Al final llegó lo que Lucas se temía desde hacía tiempo: el ultimátum de la Fox.

Parte VI: Fin del rodaje y postproducción

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico se seguía la producción con notable recelo. Alan Ladd, el Director del Departamento Creativo, era el único de la Fox que apoyaba totalmente a Lucas. En las reuniones del Consejo, el tema que inevitablemente salía era siempre: “¿Y cómo van las cosas por Londres?”. Ladd capeaba el temporal como podía asegurando que todo iba bien, disimulando en lo posible las desviaciones del presupuesto y haciéndoles ver que sin los efectos, las tomas que ellos veían cada semana no podían comprenderse en su totalidad. Alguno se escandalizó de que Chewbacca no llevara pantalones, y los más decían que la historia no tenía sentido ninguno.

Lucas aceleró entonces el rodaje, que ya desde hacía días iba descoyuntado. No había apenas ensayos, se rodaba todo a la primera toma y se trabajaba deprisa, sin descansos, pasando inmediatamente de un plano a otro.

Al final llegó lo que Lucas se temía desde hacía tiempo: el ultimátum de la Fox. Ladd llamó desesperado para decir que tenían una semana para acabar. No le habían dado ni un día más de tiempo. El próximo miércoles volvería a reunirse el Consejo y la primera pregunta sería: “¿Ha terminado ya la producción?”. Lucas aceleró entonces el rodaje, que ya desde hacía días iba descoyuntado. No había apenas ensayos, se rodaba todo a la primera toma y se trabajaba deprisa, sin descansos, pasando inmediatamente de un plano a otro. Cuando ya no había forma humana de acabar, Lucas tuvo que recurrir a la segunda unidad, que dirigió el productor Gary Kurtz, e incluso a una tercera que dirigió el ayudante de fotografía. Y Lucas corriendo de un plató a otro, mientras su camarógrafo preparaba la iluminación de la siguiente escena.

Pero lo primero que vio le dejó helado. Mientras ellos en Londres terminaban las últimas tomas, en la Fox habían preparado un primer montaje en bruto. Lucas había dado indicaciones muy precisas, pero ellos no hicieron caso. Habían montado a la manera tradicional: primero el plano general (el que recoge la escena completa) y luego, sobre él, los insertos (primeros planos, detalles, etc.), con lo cual el ritmo de los actores en el plano general marcaba el momento de los cortes, y Lucas quería que fueran los cortes del montaje los que marcaran el ritmo a la interpretación.El rodaje acabó en mayo de 1976 y el estreno estaba programado para las Navidades, así que sólo tenían seis meses para terminar la película. Lucas, agotado por el trabajo de los últimos días, no pudo disfrutar la semana de vacaciones que tenía prevista y tuvo que pasar a la sala de montaje sin solución de continuidad.

Desalentado, prescindió del montador y del trabajo hecho hasta esa fecha. Recurrió entonces a dos profesionales amigos suyos, Paul Hirtsch y Richard Chef, para que hiciesen el trabajo lo más rápidamente posible. También colaboró su mujer Marcia, que estaba montando New York, New York (1977) para Martin Scorsese. Pero no era fácil. Habían corrido tanto, habían obviado tantas veces las segundas tomas, que no tenían planos de recurso o tomas alternativas. En muchos casos lo que finalmente vemos en la pantalla es lo único que había presentable: un fotograma más después del corte y hubiera entrado una cámara, el reflejo de los focos o la sombra del micrófono.

En una ocasión estaban montando el ataque de un morador del desierto a Luke. Tras recibir el golpe de su lanza, Luke cae de espaldas a tierra y el morador agita el arma sobre su cabeza en señal de triunfo. Sólo la agitó una vez, pero así la escena quedaba coja, el último plano duraba poquísimo. Para solucionarlo tuvieron que repetir el gesto tres veces para que pareciera una genuina celebración de éxito. Nadie notó que el plano se repetía.

Viendo que era imposible estrenarla en Navidades, el Departamento de Marketing de la Fox anunció que el estreno se posponía para el verano de 1977, anuncio que muchos enemigos de Lucas aprovecharon para dar por sentado que la película no se estrenaría nunca. George tuvo que trabajar entonces con más intensidad para que el estudio no perdiera la poca fe que aún tenía en ese proyecto.

Efectos especiales

Pero si las cosas habían ido mal en el montaje, en los efectos especiales todo resultaba mucho peor. Durante su estancia en Túnez e Inglaterra, la ILM por él fundada había ido un poco a la deriva, y cuando ya casi tenía el montaje terminado fue a ver en qué punto se encontraban los efectos que había encargado. La respuesta supuso un golpe mortal: se habían gastado la mitad del presupuesto, y de los 365 efectos que necesitaba sólo tenían 4, que hubo de rechazar por su mala factura.

A la vuelta de esa inspección Lucas sintió fuertes dolores en el pecho. Todos en la Fox se imaginaron lo peor, creyeron que se trataría de un infarto. En el hospital del Condado le diagnosticaron hipertensión y agotamiento, y le recomendaron reducir el estrés y su jornada de trabajo. Pero Lucas no podía hacer nada de eso, presionado como estaba por entregar a tiempo su película. Con ayuda de Patricia Rose y Dennis Muren, se hizo cargo directamente de los efectos especiales. Y a un ritmo acelerado, todos los trabajadores de la ILM supieron quién era realmente el jefe de aquel gran cotarro. En tan solo seis meses terminaron un trabajo que normalmente hubiera necesitado un año entero.

La mayor parte de las tomas espaciales, incluyendo los vuelos de las naves y las batallas aéreas, se filmaron con un sistema ideado por John Dykstra, Supervisor de Efectos Especiales de la ILM, para los efectos de esta película, sobre todo los que vemos en el ataque final a la Estrella de la Muerte. El sistema, bautizado por él como Dykstraflex, es básicamente una cámara acoplada a una pequeña grúa con siete ejes, controlada por ordenador. El principio es muy básico: todas las maquetas están sujetas con hilos de nylon invisibles, y lo único que se mueve es la cámara. Sus movimientos (aproximaciones o travellings sobre la Estrella de la Muerte) son registrados en el ordenador y vueltos a reproducir exactamente para filmar los demás objetos de la escena: naves rebeldes, naves imperiales, explosiones, etc. Así, las composiciones -filmadas siempre sobre pantalla azul para poder acoplar los fondos en posproducción- resultan de una verosimilitud ciertamente notable.

Para que los montadores tuvieran una idea del ritmo de esa secuencia, Lucas hizo una edición rápida de algunas secuencias reales o recreaciones cinematográficas de las batallas aéreas de la II Guerra Mundial. Y, de hecho, hay mucho de ellas en el ritmo narrativo y en los movimientos de las naves durante toda esta parte del filme. Setenta y cinco modelos, acabados hasta el último detalle, fueron filmados desde distintos ángulos y con diferentes movimientos, incluidas las explosiones que realizaban con pequeñas cargas de dinamita. Pero como no había tiempo para hacer todas las naves, algunas de ellas fueron creadas ensamblando piezas de diversos kits de montaje de aviones en miniatura, que se podían encontrar en cualquier tienda de aeromodelismo.

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