· Ocho apellidos vascos ha roto todos los récords habidos y por haber. Pero además nunca tres películas españolas habían estado tan alto en el top de recaudación… Merece la pena examinar el asunto con detalle.

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En 2014 el cine español consigue la mayor cuota de taquilla de la historia. Ha sido un 25,7% sobre el total de una recaudación, que ya de por sí había subido casi un 10%, llegando a más de 480 millones de euros. El incremento de recaudación de las producciones españolas ha sido superior en más de un 75% respecto a 2013. En número de espectadores se sube casi un 90%.

Son cifras absolutamente espectaculares y eso que la subida del IVA cultural iba a “matar al cine español”. No hay que comerse mucho el cerebro para identificar las razones de semejante éxito. En mi opinión hay una evidente: Ocho apellidos vascos. Sin ella, nada de esto hubiera pasado. Como ya comentamos en nuestra revista, su tremendo éxito ha sido algo totalmente extraordinario e inesperado. Me consta que ninguna de las partes implicadas en la producción de este filme esperaba semejantes datos.

Si prescindimos de la película de Emilio Martínez-Lázaro, el total de ingresos de taquilla del cine español se queda en 70 millones, muy por debajo de lo que se recaudó en el año 2012, que hasta ahora había sido el año de mayor recaudación “española” con 120 millones de euros.

¿Y las demás películas? Exceptuando Torrente 5, el resto obtuvieron buenas críticas. El Niño (segunda en el ranking) fue muy bien valorada y superó los 16 millones de recaudación. Otras que no están en el Top 10 de recaudación también han sido consideradas como obras de gran nivel. En este sentido, y como triunfadora en los Goya, La isla mínima, que ha sido reconocida como una de las mejores películas del año y ha sumado más de 6,3 millones de recaudación.

También han ayudado las taquillas superiores a los 4 millones de la hispano-argentina Relatos salvajes y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, o los casi 3 de Carmina y amén.

Son películas de una generación de cineastas (directores, guionistas, etc.) que entienden que se puede hacer cine comercial con categoría y sin grandes presupuestos. Ya lo demostró Bayona con Lo imposible y El orfanato. Este año destacamos a Borja Cobeaga (guionista de Ocho apellidos vascos), Daniel Monzón o Alberto Rodríguez, directores de El Niño y La isla mínima, que ya demostraron su valía con Celda 211 y Grupo 7.

La llamada Fiesta del Cine (una promoción durante unos días en que el cine es sensiblemente más barato) ha vuelto a funcionar y parece que los exhibidores se dan cuenta de que hay que hacer más cosas para atraer al público a las salas. Este año se han celebrado dos y entre ambas han conseguido que se volvieran a ver colas en las salas para conseguir entradas. Más de 5 millones de personas utilizaron esta promoción para acudir a los cines, en abril y en octubre. Dicen los distribuidores que, aunque el impacto en espectadores ha sido grande, económicamente no lo ha sido tanto. De acuerdo, pero es una estrategia promocional excelente: el principal reclamo para ir al cine es el boca-oreja y cuantas más personas vayan al cine y llenen las salas, mejor.

Respecto al resto de títulos, los no españoles, tres datos nos llaman la atención. No hay ninguna película de animación (Tadeo y Frozen nos tenían mal acostumbrados).

Salvo Maléfica, no aparece entre las 10 ninguna película “familiar”; más bien al contrario, son películas de corte juvenil-adulto. El Lobo de Wall Street se convierte en la película más rentable de Scorsese en España, sin haber ocupado un puesto relevante en la taquilla mundial.

Tono Irisarri