Oscar 1998: sabor español con El abuelo de Garci

El abuelo, de José Luis Garci, ha logrado la candidatura al Oscar 1998 a la mejor película en habla no inglesa. Una magnífica noticia para el cine español

El abuelo, de José Luis Garci
Fernando Fernán-Gómez en el El abuelo, de José Luis Garci

Los Oscar 1998 tienen un claro sabor español

A pesar del empeño de algunos por despreciar su alta calidad y por enturbiar su éxito de público, El abuelo, de José Luis Garci, ha logrado la candidatura al Oscar 1998 a la mejor película en habla no inglesa. Una magnífica noticia para el cine español, redondeada con la candidatura en la misma categoría para Tango, de Carlos Saura, que había sido seleccionada por Argentina. Este doblete confirma el buen momento que atraviesa nuestro cine y da muchas luces sobre algunas claves de este auge.

Desde luego, no lo van a tener nada fácil estas películas para ganar la preciada estatuilla, porque se enfrentan a tres títulos de altísima calidad y ya multipremiados: Estación Central de Brasil, de Walter Selles -Oso de Oro en Berlín y candidata también al Oscar a la mejor actriz-; Children of Heaven, de Majid Majidi, que confirma la vitalidad de la cinematografía iraní; y la espléndida tragicomedia La vida es bella, del italiano Roberto Benigni, sin duda la gran sorpresa de estas candidaturas, pues opta nada menos que a 7 Oscars, incluidos los correspondientes a mejor película, director, actor y guión original.

Además de esta agradable sorpresa, en el resto de las candidaturas sólo ha habido novedades en los puestos de cabeza. Arriba del todo, Shakespeare In Love, de John Madden, con sus 13 candidaturas, le ha ganado finalmente esta primera batalla a Salvar al soldado Ryan, de Steven Spielberg -la gran favorita hasta este momento-, que se ha quedado en 11. Una sorpresa sólo relativa para los que disfrutamos con la anterior película de Madden, la deliciosa Su Majestad Mrs. Brown, y una confirmación del esfuerzo que está haciendo en los últimos años la Academia de Hollywood por tener más en cuenta a las producciones independientes.

Quizás este esfuerzo explique las sorprendentes 7 candidaturas importantes logradas por Elisabeth, del indio Shekar Kapur -un film de época brillante por fuera pero muy tramposo y sectario por dentro-, así como la debacle de El show de Truman, de Peter Weir, que sólo opta a tres Oscars, entre los que no se incluyen los correspondientes a la mejor película ni al mejor actor. Más comprensibles resultan las 7 candidaturas de La delgada línea roja, atribuibles más a la expectación que ha despertado el retorno del director Terrence Malick, tras más de veinte años de inactividad, que a la propia película, buena sin duda, pero quizá excesivamente pretenciosa y solemne en su radiografía metafísica de la batalla de Guadalcanal.

Y poco más, porque el resto de las candidaturas entraban más o menos dentro de lo previsible, sobre todo las correspondientes a actores y actrices. Entre los actores, sólo llama la atención la citada ausencia de Jim Carrey por El show de Truman; y entre las actrices, la también citada presencia de Fernanda Montenegro por Estación Central de Brasil -una candidatura merecidísima-, así como la candidatura al Oscar a la mejor actriz secundaria de Brenda Blethyn -la inolvidable protagonista de Secretos y mentiras– por su trabajo en Little Voice.

En cualquier caso, estos resultados confirman otra interesante tendencia de las últimas ediciones de los Oscar: el creciente interés de los miembros de la Academia de Hollywood por un tipo de cine de calidad, que ponga el despliegue técnico, el puro espectáculo, al servicio de la hondura dramática y antropológica de las historias y sus personajes.