· La diseñadora Colleen Atwood ganó su cuarto Oscar por su gran trabajo en Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de David Yates, con guion de J.K. Rowling.

Nacida en Washington en 1948, At­wood estudió pintura y arte para lue­go trabajar en una boutique de la firma Yves Saint Laurent. La forma­ción pictórica le ha ayudado a dar rien­da suelta a una imaginación des­bordante plasmada a través de sus diseños. “Me encantan las cosas de fantasía, me apasionan”, di­ce Atwood. No es de extrañar que su asociación con Tim Burton haya fruc­tificado saludablemente. Aun cuan­do las últimas queden cortas de guion, el vestuario es una expresión bri­llante del filtro gótico del di­rec­tor californiano.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosEl gusto por la fantasía ha llevado a Colleen Atwood a vestir a los personajes del universo mágico de Rowling, que esta vez se ambienta en Nueva York durante los años 20 del siglo pa­sado. Magos en la clandestinidad en una ciudad de rascacielos en pleno desarrollo, en unos años llamados felices donde la moda masculina y femenina brilla con una alegría de vi­vir llamativa. “Tienes que salirte un poco de la época y hacer algo que sea una versión de la misma. Eso es lo que las películas siempre han hecho: en cierto sentido, dan gla­mour a la época”, dice. Esta idea le llevó a es­tudiar el Lower East Side, el Upper West Side, el fenómeno de la inmigración en el Nueva York de los años 20 y las diferentes nacionalidades y clases sociales que convergieron en ese tiempo. En la película encontramos a dos hermanas, Tina y Queenie, con personalidades muy diferentes, un tímido naturalista inglés experto en fauna exótica, y un no-maj (tér­mino americano para refe­rirse a un muggle, es decir, un no ma­go) in­mi­grante polaco de clase obrera que quie­re montar una panadería. Y, por supuesto, un escondido Congre­so Mágico de los Estados Unidos de Amé­rica con jerarquizados miembros que se reúnen para gobernar el rec­to uso de sus poderes.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosAtwood disecciona el guion y to­ma conciencia de que el personaje crea el espacio: por eso trabaja junto al diseñador de producción para crear los mundos que habitan personajes. La diseñadora no iba a ciegas, pues había estudiado anteriormente es­te periodo en Chicago (Rob Marshall, 2002). Para Animales fantásti­cos y dónde encontrarlos re­leyó libros de Francis Scott Fitz­ge­rald, donde siempre encuentra des­cripciones sobre la época y su vestimenta e investigó el archivo fo­tográfico del Museum of the City of New York.

Colleen AtwoodNewt Scamander, interpretado por Eddie Redmayne, es un introvertido magizoólogo autor del libro más famoso sobre criaturas mágicas. Como joven amante de los animales, Colleen At­wood quería reflejar este aspecto a través de su vestuario. Para ello, di­señó un abrigo inspirado en los co­lores de los pavos reales, dejando ver el amor del personaje por las aves y criaturas exóticas.

Esmero en los detalles

Los trajes de esta diseñadora a lo lar­go de su carrera se caracterizan por los detalles. Ella tiene medido ca­da color, pliegue o bordado. En el traje del protagonista, Atwood confeccionó varios bolsillos en el in­terior del abrigo azul para poder in­troducir criaturas, alimentos, la va­rita, etc. En ningún momento de la película el espectador los puede ver, pero Scamander mete y saca las ma­nos constantemente. Tanto que lle­ga a ser un poco seña de identidad de Newt.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosLa personalidad introvertida del per­sonaje de Redmayne también se pue­de adivinar a través de sus pan­talones. Es un joven que se encuen­tra más cómodo entre animales que conversando con personas o en reu­nio­nes sociales, un pez fuera del agua. De ahí que esta prenda siempre le quede corta, no va muy a la mo­da del momento. Este aspecto per­mitía al actor poder moverse con fa­cilidad en las escenas de más actividad y acción.

Las hermanas Goldstein presentaban retos interesantes a la hora de con­feccionar su vestuario. Ambas sien­ten un aprecio y amor especial por la otra, a pesar de tener personalidades, en ocasiones, algo contrarias.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosEl personaje interpretado por Katherine Waterston, Tina, compañera de aventuras de Newt, es más fría, des­confiada, una ex auror (magos y brujas que se dedican a la lucha contra magos tenebrosos) que añora su antigua ocupación y que en la actualidad se tiene que conformar con un aburrido puesto en el Congreso Má­gico. Viste con atuendos masculinos, como pantalones, y su abrigo es muy ancho dando una sensación de marimacho. La diseñadora quiso mos­trar su antigua profesión con un an­cho cuello en su abrigo, antes lo uti­lizaba para resguardarse mientras es­piaba a sus enemigos. A pesar de su toque masculino, viste con cierta ele­gancia gracias a esos sombreros clo­ché que la hacen entrañable a ojos del espectador. Los tonos de sus ro­pajes son fríos, como el azul o el gris, al igual que Newt y a diferencia de su hermana, Queenie, interpretada por Alison Sudol.

Dos hermanas

Animales fantásticos y dónde encontrarlosUn aspecto que utilizó Colleen Atwood pa­ra diferenciar a las hermanas fue­ron los colores y los materiales de sus trajes. Sudol viste con tonos ro­sas, coral o nude, con telas satinadas y prendas de seda dejando ver su personalidad delicada, femenina, dul­ce y suave. Al contrario que su her­mana Tina, Queenie viste con po­cas capas dando la sensación de trans­parencias a los tejidos, de li­ge­reza y de seducción. También re­flejan la forma de enfrentarse al ene­migo de cada hermana: Tina es ru­da, como auror que era, y Queenie, sin embargo, es más sutil y frá­gil a la hora de lanzar hechizos, siem­pre con su dulzura innata.

Vestir a los miembros del Congreso Mágico de los Estados Unidos fue una imaginativa tarea con la que la di­señadora disfrutó. Para diferenciar los dos mundos dentro de una ciudad con tanta diversidad dotó a los ma­gos de prendas más finas y livianas, con telas que tuvieran más movimientos a la hora de mezclarse en las calles con las personas no mágicas. Dos son los personajes clave de es­te mundo de fantasía: Seraphina Pic­queri, interpretada por Carmen Ejo­go, y Graves, interpretado por Co­lin Farrell.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosComo la diseñadora indica, esta pe­lícula es una “cacofonía de colores” y en los escenarios propios del má­gico mundo, como es el Congreso, convergen una serie de atuendos y personalidades con inspiraciones de distintas partes del mundo. El per­sonaje interpretado por Ejogo luce una serie de sombreros de inspi­ra­ción africana, en la cumbre mágica lle­va un tocado de Indonesia, y en cuan­to a las trajes y túnicas que por­ta, tienen referencias Art Decó, en­tre otras.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosEn cuanto a Graves, Atwood quería que destacara por encima de los de­más con un vestuario más sobrio, im­ponente, que desprendiera poder y tuviera presencia. Para esto exageró algunos puntos como la longitud de las botas o las hombreras. En la ele­gancia y el saber llevar los trajes la diseñadora se inspiró en el alcalde de Nueva York, Jimmy Walker.

Fruto de esa mezcla de nacionali­da­des por la ola de inmigración en el Nue­va York de los años 20 es el per­sonaje interpretado por Dan Fo­gler, Kowalski. Éste es un obrero de origen polaco cuyo objetivo es reunir el dinero suficiente para po­der abrir la panadería con la que tan­to sueña. De las labores de inves­tigación, la di­señadora vio que en aquella época las personas con pocos recursos, cuan­do querían ir a algún sitio importante (en este caso Kowalski va al banco a pedir un préstamo) alquilaban un traje o lo tomaban prestado. El chaleco que luce Fogler es de di­ferente material al de su traje y ha si­do remendado varias veces, con lo que se puede apreciar la clase social y la humildad del personaje.

Animales fantásticos y dónde encontrarlosAtwood crea, por encima de to­do, personajes. Le importa más la for­ma de ser, cómo sienten, cómo son, cuáles son los miedos y aspira­cio­nes de esos personajes, que lo que pueda ver o apreciar el espectador. Se adentra en cada uno de ellos y los detalla con cada prenda de tal for­ma que no deja puntada sin hilo.