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Con los brazos abiertos

Philippe de Chauveron repite la fórmula de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, tratando en esta ocasión un tema tan candente como la inmigración

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Con los brazos abiertos

· Con los brazos abiertos es menos redonda que la cinta anterior de Chauveron, tiene menos ritmo y funciona a golpe de gags, algunos realmente buenos.

Acogiendo con sorna

Christian Clavier da vida a Jean-Etienne Fougerole, intelectual de izquierdas y burgués donde los haya. La película comienza con un debate televisivo: aprovechando la presentación de su libro Con los brazos abiertos, Fougerole invita a todo el mundo a acoger al inmigrante. Su oponente le invita a predicar con el ejemplo; ante las cámaras no tiene más remedio que aceptar. Esa misma noche una familia romaní se instalará en su casa y pondrá patas arriba su pequeño mundo.

Philippe de Chauveron (Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?) repite fórmula con el mismo equipo; si en aquella se trataba de aceptar a alguien de una religión diferente, ahora se trata de meter en tu propia casa al inmigrante -problema candente en todo el mundo- y qué inmigrante, la familia Babik condensa todos los clichés al uso.

Hablando con Christian Clavier sobre el tema, me insistía en la lógica de utilizar una familia gitana y de cargar la mano en los clichés, “es una buena manera de abordar un tema serio sin aburrir”; y sí, “los gitanos son un elemento común a toda Europa, nos afecta a todos”. También destacaba el hecho de que los clichés permiten no ofender a nadie en particular, porque sabemos que son exageraciones y que, en realidad, no se tienen que aplicar a los casos particulares.

Con los brazos abiertos
Christian Clavier protagoniza Con los brazos abiertos (2017)

Puede que el espectador medio se fije más en el tratamiento de la familia Babik que en el resto, pero los franceses -podrían ser de cualquier otra nacionalidad-, políticos, intelectuales o no, de izquierdas y de derechas, jóvenes y menos jóvenes, no salen mejor parados; Chauveron sacude con alegría lo políticamente correcto. El problema es saber cómo te afecta esta historia y si provoca una sonrisa o un gran enfado. Hasta ahora, en Francia, ha provocado las dos.

La cinta es menos redonda que la anterior, tiene menos ritmo y funciona a golpe de gags, algunos realmente buenos, aunque muchos de ellos son excesivamente locales (franceses). Toda la película reposa sobre los hombros de Christian Clavier, que sigue en plena forma.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.