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Juliet, desnuda

Nick Hornby es el autor del guion de una película que podría ser mucho más interesante

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Juliet, desnuda

· Juliet, desnuda es una pequeña comedia, escrita a la vie­ja usanza, pero con un tono y contenido completa­men­te contemporáneos.

Corrección política

La película empieza con un bloguero británico llama­do Duncan quien, desde su página, nos instruye sobre su tema: Tucker Crowe, músico norteamericano que se re­tiró veinte años antes, tras un gran éxito, el álbum Juliet. Tucker es un friki de Crowe, pero en su vida cotidiana es un hombre bueno, tranquilo, que lleva una vida có­moda y sencilla con Annie, su novia; llevan quince años juntos. Entonces comienza la película. Annie es la auténtica protagonista, por casualidad conecta con Tu­cker Crowe, inician una correspondencia que cambiará sus vidas.

Juliet, desnuda es una pequeña comedia, escrita a la vie­ja usanza, pero con un tono y contenido completa­men­te contemporáneos. Una población de la costa britá­ni­ca donde nunca pasa nada; una pareja simpática y abu­rrida; Annie se aproxima a la cuarentena y se pregunta si hay que replantear algunas cosas mientras que su pareja parece plenamente satisfecho con su amor por el rock clásico y la música en vinilo; Annie se preocupa ade­más de su alocada y lesbiana hermana menor, con sus continuos líos. Entonces un fantasma del pasado en­tra en sus vidas. En cuanto intercambian el primer co­rreo, se puede adivinar el resto.

La película destaca sobre todo por la interpretación de Rose Byrne, para quien han escrito un papel encan­ta­dor y a medida; no se puede decir lo mismo del de Dun­can, bien trabajado por Chris O’Dowd, pero que no de­ja de ser un varón simplón, egoista y obtuso; en este capítulo de la guerra de sexos las cartas están marcadas.

El artista Tucker Crowe (Ethan Hawke) es indescripti­ble, y sus defectos quedan resaltados por las mujeres que le rodean. A ese trío le falta auténtica gracia debido a lo pre­decible de las situaciones y a la real falta de in­te­rés de lo que cualquiera de esos dos pueda aportar a Annie. Al contrario, cuando el debate se centra en la mú­sica y el arte, provoca las discusiones más interesan­tes de la pe­lícula. Nick Hornby, autor de la novela ori­gi­nal, escribió también High Fidelity, con temática similar, mucho más lograda.

Historia amable, con dosis de nostalgia, que nunca sor­prende y que podría y debería haber dado mucho más de sí, pero Jesse Peretz (The Chateau, Girls) ha preferi­do seguir por terrenos muy trillados y apostar por lo po­líticamente correcto y algún tema feminista que le ase­gure el aplauso.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.