Lo imposible

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Vuelve el director de El orfanato con una película muy ambiciosa, emparentada con el poderoso arranque de Más allá de la vida de Clint Eastwood.

 Juan Antonio Bayona   Sergio S. Sánchez   Óscar Faura  Elena Ruiz   Fernando Velázquez   Ewan McGregor, Naomi Watts, Tom Holland, Geraldine Chaplin, Marta Etura   Warner  107 minutos   Mayores de 16 años

España/EE.UU., 2012.  Estreno: 11/10/2012

Náufragos

Con un guión de Sergio G. Sánchez, inspirado en la historia de un familia española que sufrió las devastadoras consecuencias del maremoto de 2004 en las costas tailandesas, el director catalán Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975) entrega su segundo largometraje, una superproducción en toda regla, rodada en inglés, con estrellas internacionales y 30 millones de euros de presupuesto.

Bayona triunfó con su opera prima, El orfanato, un thriller basado en un cortometraje previo, que en 2007 recaudó nada menos que 80 millones de dólares. Se sumaron siete Goyas y una treintena de premios internacionales. Y la buena acogida de la crítica.

Su segundo largo se esperaba con interés y… Lo imposible ya está aquí. Sus productores lo tienen  claro: no aspirará al Oscar representando a España porque su idioma es el inglés, pero podría aspirar al Oscar a mejor película y en otras muchas categorías…

Bayona afronta una película atrevida, grande, audaz, ambiciosa, una producción que sienta precedente en la industria española poco experimentada en historias semejantes. Usando un símil socorrido y ciertamente perezoso, podríamos resumir el resultado escribiendo que Bayona se mete en aguas turbulentas y sale a flote, llega a puerto; aunque hay tramos de la navegación en que sus personajes desaparecen bajo el agua, en todos los sentidos posibles.

Impresionantes son los 30 primeros minutos, con unas impactantes mezclas de sonido y una planificación muy acertada, que logran transmitir el efecto de la naturaleza desencadenada sobre un grupo de perso­nas que acaba de llegar de vacaciones a un lujoso resort de los que han proliferado, meta de muchos turis­tas que buscan playas paradisiacas en un país exótico. El rodaje ha tenido lugar en Tailandia y en los estudios de La Ciudad de la Luz, en Alicante.

La película se basa en un hecho real, de hecho incluye una dedicatoria precisa. Para bien y para mal. In­tentaré explicarme sin desvelar el argumento. Cuan­do te apoyas en hechos reales, en personajes reales, en­cuentras ventajas pero también muchos inconvenientes. Bayona ha centrado su historia en una familia que lucha por reunirse después de ser arrastrada por las aguas. Es lógico que acote su historia, que la cen­tre, que los lugareños aparezcan como contrapuntos de la peripecia de la familia extranjera protagonis­ta. Sus tres personajes centrales, padre, madre e hijo ma­yor, son poderosos pero no hay un especial empeño en dar peso a ninguno de ellos, es más, parece que de in­tento cuando empezamos a apegarnos a un persona­je nos apartan de él.

Quizás sea porque el guionista quiere evitar los luga­res comunes, lo obvio, los subrayados innecesarios. La acción, la búsqueda, la posibilidad del rencuentro se convierten en protagonistas. Todo con un al­to grado de desnudez argumental, de sencillez expositiva, con unos personajes planos, quizás para resaltar su normalidad. Y esto es arriesgado, muy arries­gado.

Lo imposible es una obra poderosa, tiene un acabado im­pecable y unas interpretaciones esforzadas, pero me cos­tó mantenerme dentro de la historia, no conecté con ningún personaje. En el tramo final, la sensación de sí pero no se me hizo intensa. Aprecio una voluntad evi­dente de dejar huella autoral en una película que no quiere ser una más del género de catástrofes y supervivientes. Esos matices son, para bien y para mal, los que hacen que la película me guste al principio, me interese cada vez menos y termine por aburrirme.

Alberto Fijo