Los Juegos del Hambre: En llamas

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Cambia el director, mejora el producto que puede satisfacer a un target más amplio (***)

Dirección: Francis Lawrence Guión: Suzanne Collins Fotografía: Jo Willems Montaje: Alan Edward Bell Música: James Newton Howard Intérpretes: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Toby Jones, Philip Seymour Hoffman, Jena Malone, Amanda Plummer, Sam Claflin, Jeffrey Wright Duración: 145 m. Distribuidora: eOne Público adecuado:+16 años

EE.UU. (The Hunger Games: Catching fire), 2013. Estreno en España: 22.11.2013

Hábil, eficaz

La trilogía Suzanne Collins da para lo que da. El año pasado la leí a 700 por hora -no porque me apasionara sino porque la calidad del texto en primera persona es apañada pero poco más- y concluí: mucho peor que Potter, mucho mejor que Crepúsculo, un relato distópico de viaje de héroe en mundo cruel que bebe de los mitos grecolatinos y los actualiza con referentes de la cultura popular audiovisual del mundo cultural gominólico de muchos de nuestros adolescentes. Pensé, a libros leídos y primera película vista, que se trataba de un producto para consumo mayoritariamente femenino, hábil y digno, aunque no especialmente brillante, con muchas páginas de relleno. Enganchará también -me dije- a veinteañeros con miedo a la gran literatura y devoción por las heroínas resueltas y guerreras.

Aclarada esta cuestión previa (perdón, porque el esfuerzo de síntesis puede dejar una sensación de prepotencia desdeñosa que no pretendo), lo sorprendente de LJDH 2 es que en una entrega transicional que se encamina a un desenlance revolucionario (que se dividirá en dos partes, ay, madre que desmadre, que empeño en estirar lo que ya está estirado de por sí) funcione tan razonablemente bien.

El mérito es de la propia novelista-guionista y de Francis Lawrence, el director, que ha sido capaz de superar el trauma que le debió causar ver su nombre al frente de ese espanto titulado Agua para elefantes.

La película es eficaz, entretenida, tiene pulso, los personajes crecen, porque la autora es una veterana de la ficción televisiva y sabe la manera de mantener la velocidad de crucero, usando las emociones de la narradora Katniss como regulador.

A Jennifer Lawrence le cargan la historia a la espalda y como la chica es robusta (bien: es guapa, graciosa y fornida, cosa que se agradece en un contexto donde abundan las actrices cadavéricas con rostros tan afilados y angulosos que les acercas un globo y lo pinchan ) y tiene talento, le coge el aire a la historia y se lo cree: la película lo agradece porque los secundarios son meros comparsas que dicen su pequeño texto, cogen el cheque y a otra cosa…

Francis Lawrence rueda mejor que Gary Ross y consigue su propósito: que el público que ha visto las dos primeras, acuda en masa acrecentada a ver como acaba la cosa.

Alberto Fijo