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Sácame de dudas

A base de humor y amabilidad, Carine Tardieu ataca un tema delicado, que podría llegar a ser escabroso en las relaciones personales

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Sácame de dudas

· Sácame de dudas se ve muy bien, casi siempre con una sonrisa en la boca. Los actores, en particular François Damiens y Cécile de France, son muy solventes.

Enredo familiar

Carine Tardieu tarda segundos en presentar personajes, ambientación y hacer una pregunta que se repetirán unos y otros varias veces hasta, finalmente, salir de dudas. Estamos en Bretaña y el protagonista se llama Erwan, hombre de mediana edad que tiene una empresa dedicada a desactivar explosivos, principalmente bombas de las guerras pasadas (en Francia estas aparecen con regularidad y provocan muertos cada año). Erwan es viudo, tiene una hija joven, soltera, a punto de dar a luz. En la segunda escena los vemos en la consulta médica, preocupados de que una enfermedad familiar pueda afectar al bebé. No hay ningún problema, dice el médico, porque el portador, el padre de Erwan, no es su verdadero padre. La noticia cae como una bomba y, a pesar de que nada va a cambiar en las relaciones familiares, decide enterarse de quién es su padre biológico, y aprovecha para insistir a su hija en que descubra quién es el padre de su bebé.

La verdad es que la señora Tardieu ataca un tema delicado, que podría llegar a ser escabroso en las relaciones personales: ¿cómo decirle a un hijo que no eres su padre? ¿cómo decirle a un padre que te has enterado de que no lo es? ¿cómo decirle a un desconocido que eres su hijo? ¿Y si tienen más familia? ¿Y si…? Tardieu da respuesta a esas y otras preguntas de manera satisfactoria a base de humor y amabilidad. Le interesa dejar claro que los niños necesitan un padre, que la familia no siempre es fácil, pero es lo mejor que hay, que tanto desmadre no es sano y puede dar lugar a sorpresas desagradables, como muestra el lío en el que acaba enredado el bueno de Erwan, prototipo de hombre normal, bueno, trabajador; y termina hablando de amabilidad y trato desinteresado con las personas mayores, en realidad, con todo el mundo.

La película se ve muy bien, casi siempre con una sonrisa en la boca. Los actores, en particular François Damiens y Cécile de France, son muy solventes; la banda sonora, principalmente Mozart, se adapta a la historia como un guante.

Una obra pequeña, amable, con pocos fallos.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.