Inicio Películas El vicio del poder

El vicio del poder

Comedia que repasa, a modo de sátira, la carrera política del ex vicepresidente de los EE.UU. Dick Cheney durante el mandato de George W. Bush

786
0
Compartir
¿Has visto esta película? ¡Puntúala!
1: Pésima2: Pasable3: Entretenida4: Muy buena5: Obra maestra (2 votos. PUNTUACIÓN de usuarios: 2,50 sobre 5)
Cargando…
portada
El vicio del poder

· Cabe destacar la interpretación de Christian Bale en El vicio del poder, engordado y maquillado; sin duda excelente, aunque Steve Carell y Sam Rockwell, en papeles menores, me parecen más interesantes.

Cheney a caldo

Vice, juego de palabras entre “vicepresidente” y “vicio”, es una fantasía con pretensiones biográficas sobre cómo Dick Cheney, burócrata de Washington, convirtió el anodino cargo de vicepresidente de los Estados Unidos en una posición de poder, y sobre cómo ejerció ese poder durante el mandato de George W. Bush. Todo lo que hizo, según esta película, fue un error dictado por la ambición; las consecuencias de sus actos todavía se hacen sentir, y huelga decirlo, son todas negativas.

El vicio del poder es una comedia bastante buena; hay que subrayar comedia. Si uno cree que corresponde a la realidad y que nos ofrecen una auténtica biografía de Cheney, entonces podemos creernos cualquier cosa que aparezca en pantalla, por ejemplo que Santa Claus voló en trineo sobre París hace un par de semanas. Formalmente se parece mucho a La gran apuesta, en la que la acción se detiene para hablar directamente al espectador; en la que el montaje rápido avanza y retrocede en el tiempo según conviene al discurso; un discurso que busca generar odio y culpar a Cheney y a la administración republicana de todos los problemas del mundo en general y de Estados Unidos en particular. Honradamente, aunque el personaje nunca me gustó demasiado, merece algo mejor, un trabajo serio que se pueda valorar y criticar de verdad. Solo le ha faltado a McKay decir que Cheney derribó las torres gemelas para tener una excusa para invadir Irak.

A parte de eso, McKay se empeña en trazar una biografía completa, que comienza con un Cheney adolescente, y recorre toda su vida. Mucho tiempo y mucho metraje para mostrar una sola y poco convincente idea: un inútil llega a la Casa Blanca. Todo es superficial y poco sutil.

Del resto, cabe destacar -y ha sido hecho- la interpretación de Christian Bale, engordado y maquillado; sin duda excelente, aunque Steve Carell y Sam Rockwell, en papeles menores, me parecen más interesantes. Amy Adams es demasiada actriz para un papel tan pequeño.

En definitiva, una película que merece la pena verse, es entretenida, está bien hecha, pero cuyo valor histórico no pasa de panfleto político.

Reseña Panorama
s
Compartir
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.