Win win (Ganamos todos)

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Sobresaliente película de un McCarthy que sigue sin fallar, y van tres. **** ½

Win win, 2011 País: EE.UU. Dirección: Tom McCarthy Guión: T. McCarthy, Joe Tiboni Fotografía: Oliver Bokelberg Montaje: Tom McArdle Música: Lyle Workman Intérpretes: Paul Giamatti, Bobby Cannavale, Amy Ryan, Jeffrey Tambor, Alex Shaffer 106 m. +16 años Distribuidora: Fox Estreno: 1.7.2011

Luchando voy

Esta es una de las veces en que vuelves a comprobar que en esto de la crítica de ci­ne o equilibras la información con la opi­nión, o justificas los adjetivos procuran­do no dejar de ser sustantivo dando razo­nes que avalen tus juicios, o terminas sien­do un charlatán, un opinador de tres al cuarto que se quita las películas de enci­ma usan­do una plantilla.

Septiembre de 2003. Conocí a McCarthy en San Sebastián cuando vino a presentar The station agent. Le acompañaban dos de los actores de la película, Peter Dinklage (aho­ra en la truculenta Juego de tronos) y Bo­bby Cannavale (al que ha vuelto a llamar para trabajar en Win win). McCarthy, que ahora tiene 45 años, se estrenaba en la escritura y en la dirección después de tra­bajar una década como actor en cine y en TV. Y no fuimos pocos los que pensamos que este tipo iba a seguir haciendo co­sas muy interesantes.

Cuatro años después estrenó la estupen­da The visitor. En 2009 participó en el guión de Up, y ahora vuelve a dar en el cen­tro de la diana con Win win, una pelícu­la muy difícil, que puede parecer fácil pe­ro que de fácil no tiene nada. Aunque dis­curra con una pasmosa facilidad desde el magistral plano de apertura.

Las tres películas son producciones asequi­bles, con pocas localizaciones. Están muy bien rodadas y montadas por los mismos Bokelberg y McArdler. Hay un casting espectacular que permite que los acto­res se complementen de una manera muy poderosa, también porque la dirección de actores es muy precisa (el chaval que hace de Kyle es Alex Shaffer, que hacía lucha libre en New Jersey hasta que se hi­zo daño y le seleccionaron para la pelícu­la). Los guiones tienen conflictos norma­les, entrañables en su cotidianidad. Se hu­ye de lo estrambótico. Lo que se cuenta le puede pasar a cualquiera, pero está ma­ravillosamente contado.

Les podría decir de qué va Win win, pe­ro no. ¿Para qué? Es tan hermoso encontrar­se a ciegas con las historias de McCarthy y dejar que los atribulados Pa­tri­cia Clark­son, Richard Jenkins o Paul Gia­matti te lleven de la mano dejándote vi­vir su vida con ellos, durante hora y media, con un sentido del humor estupendo y una emoción que nunca es sensiblera.

No quiero terminar sin quitarme el sombre­ro delante de una actriz enorme que se lla­ma Amy Ryan. Vaya personaje que com­pone, pleno de gracia, de fuerza, de sim­patía, de naturalidad. Y uno la recuerda como madre yonqui en Gone, baby, go­ne y dice vaya actriz…

A algunos les pudo sorprender que Pete Doc­ter llamase a McCarthy para escribir Up. Comparas el matrimonio Friedricksen con el matrimonio Flaherty y empiezas a asen­tir, diciendo: Claro. Lógico.

Alberto Fijo