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"14 de abril. La República", de Jordi Frades

14 de abril. La República

Hay buenos actores pero se no­ta que a muchos en el reparto les faltan horas de vuelo, en concreto horas de teatro.

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2011/05/17    

Estreno en España: 24.1.2011 (primera temporada)
Calificación: Mayores de 18 años (temática, sexo)

País: España   Dirección: Jordi Frades, Belén Macías, Salvador García, Jorge Torregrossa   Guión: Virginia Yagüe, Nacho Pérez de la Paz, Daniel Martín Sáenz   Fotografía: Fernando Gallego   Música: Federico Jusid   Intérpretes: Félix Gómez, Verónica Sánchez, Alejo Sauras, Fernando Cayo, Álex Angulo, Lucía Jiménez   Duración: 75 minutos   Productora: Diagonal TV para TVE

De amores y tierras

La sombra de Cuéntame cómo pasó (estrena­da en 2001, va por su decimotercera tempo­rada) sigue siendo muy alargada. La serie crea­da por Bernadeu consiguió datos de audiencia insólitos: casi 7 millones de au­diencia con un share del 42% en su tercera temporada. Y lo asombroso es que el argumen­to trataba de una familia de clase media en los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Tema que se considera­ba agotado y superado, especialmente por el espectador español más televidente (entre 15-40 años), hastiado del cine relacionado con la Guerra Civil y los años de la dictadura.

El boom de Cuéntame no ha hecho sino mul­tiplicar las series más o menos históricas: La señoraAmar en tiempos revueltos23-F, el día más difícil del ReyHispania… Con­ti­nua­ción de La señora, un retrato de los años 20 que duró tres temporadas y que superó en au­diencia a la intocable CSI, es 14 de abril. La Re­pública.

El equipo es el que realizó La señora y cola­boró en El internado y Amar en tiempos revuel­tos. La serie utiliza como percha la conme­moración de los 80 años de la II Re­pú­bli­ca. Ha contado con un asesor histórico que vi­gila la reconstrucción del nacimiento de la II República española: Ángel Bahamonde, ca­tedrático de Historia Contemporánea de la Uni­versidad Carlos III. Aunque la serie se cen­tra en la continuación de los amores impo­sibles y múltiples conflictos heredados de La señora (de hecho, el primer capítulo de 14 de abril. La República se inicia como si fue­se el inicio de la cuarta temporada de la se­rie, recordando los momentos más relevantes de la saga precedente), en este caso la his­toria de España tiene mayor peso. El conflic­to de clases, la reforma agraria y los extre­mismos políticos de esa época son aprove­chados para tensar aún más los resortes dra­máticos de la serie.

“Hemos intentado -señala Bahamonde– ser lo más neutrales posibles en la serie. Des­de luego, sí hemos evitado la visión

maniquea de buenos y malos, pero es imposible no sentir una profunda emoción por los hom­bres y las mujeres que intentaron construir una España diferente y más justa”. Poco más habría que decir de la credibilidad histó­rica de 14 de abril. Efectivamente hay series españolas -películas no digamos- más atrin­cheradas: más que personajes, dibujan ver­daderos esperpentos ideologizados.

En este sentido, la serie es más hábil que otras, y procura no agredir ideológicamente des­de el primer momento, relativamente cons­ciente de que tan tonto es demonizar la II República como mitificarla.

También intenta ser algo más elegante pa­ra poder llegar a un público mayoritario, aun­que conforme avanza la serie llega el se­xo explícito y el inevitable protagonista ho­mo­sexual que hace que la serie caiga en los de­fectos anacrónicos y unilateralmente pe­da­gógicos. Por otro lado, es evidente que la emo­ción que el asesor y los creadores de la se­rie comparten por el modelo de la II Re­pú­bli­ca se nota en que apenas muestran los aspec­tos negativos de un sistema que no se carac­terizó por lograr orden, igualdad y li­bertad.

Como dice su director, Jordi Frades, “todos los bandos y todas las partes pueden tener razón, es una serie más humana que polí­tica, es una historia de sentimientos y huma­nidad, he intentado defender todo aquello que no pienso, todos los personajes han sido de­fendidos”. Una manera muy concreta de de­cir que quieren tener mucha audiencia y que para eso han intentado no molestar a los que piensan que la II República fue un fiasco que acabó provocando una Guerra Civil.

Por lo demás la serie es un culebrón de “aho­ra te quiero, ahora te odio, desaparezco pe­ro volveré en el último capítulo, me casé con­tigo pero en realidad tú no eres el padre de mi hija…”. Hay buenos actores pero se no­ta que a muchos en el reparto les faltan horas de vuelo, en concreto horas de teatro, la me­jor escuela para que se puedan obviar esos tre­mendos problemas en la dicción: cuánto hay que aprender de los ingleses, que hace dé­cadas que asumieron que no hace falta ser gran­dilocuente o redicho para mostrar la digni­dad de un personaje histórico.

Salvo excepciones, a la ficción televisiva es­pañola le falta la autenticidad que sí logra la ficción cinematográfica (AlatristeLopeBruc). Queda camino para acercarse a la elegan­cia visual y argumental de Downton Abbey, un culebrón británico de temática simi­lar, que comentamos en el número anterior de Fila Siete. Lo de la ecuanimidad histórica de­be nacer del respeto a la verdad, no de estra­tegias de marketing. En ese sentido, el ci­ne español acaba de dar dos lecciones sobera­nas en También la lluvia y Encontrarás dragones. Paradójicamente los dos guiones son de au­tores británicos.

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Claudio Sánchez