· En España nos sigue costando desprendernos de fórmulas de éxito.

  • Creadores: Daniel Écija, Manuel Villanueva
  • País: España
  • Dirección: José Ramón Ayerra, Begoña Álvarez Rojas, Mar Olid
  • Guión: Marc Cistaré, Juan María Ruiz Córdoba
  • Intérpretes: Belén Rueda, Gonzalo de Castro, Luisa Martín, Adolfo Fernández, Macarena García, Fran Perea, Neus Sanz, Dani Rovira, Paula Prendes, Cristina Alarcón, Jorge Usón
  • Duración: Miniserie de 16 capítulos de 70 min.
  • Producción: Mediaset
  • Emisión: Telecinco, febrero de 2013 (14,3% de audiencia. 2.600.000 espectadores)
  • Público adecuado:+18 años (XD)

El que mucho abarca…

La serie producida por Daniel Écija (Globomedia) y Manuel Villanueva (Mediaset) cerró su primera tem­porada en junio con sabor agridulce. Bien, pero po­día haber sido mejor.

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Los datos de audiencia muestran que los telespectadores la acogieron con ganas, atraídos por un es­tupendo elenco de actores, pero las fueron perdien­do a medida que avanzaban los capítulos. La razón, a mi parecer: el que mucho abarca, poco aprie­ta. B&b quiere ser serie de adultos pero en la que quepa toda la horquilla de audiencia; profesional y familiar, cómica pero con elementos de drama e incluso de thriller policiaco.

Óscar Bornay, propietario de la revista B&b, de bo­ca en boca, contrata a un director nuevo para me­jo­rar las ventas. La llegada de Pablo al puesto sorprende a Candela, subdirectora, y directora en fun­ciones, por dos motivos: porque aspiraba a ese car­go y porque Pablo es… un antiguo novio que la de­jó colgada 18 años antes. Además, coincide con el comienzo de un periodo de prácticas de Sonia, hi­ja universitaria de Candela. En la redacción traba­jan otros profesionales, entre ellos, Susana, cuñada de la subdirectora, mujer de su hermano César.

La “B” es de Bornay, pero también de Candela Ber­mejo y Pablo Balboa. En la relación entre Cande­la y Pablo hay ecos de Los Serrano; en el ambiente de la redacción, de Periodistas; a Los hombres de Pa­co los encontramos en las coincidencias genealógicas de B&b. Y suma y sigue: 7 vidas, Médico de fa­milia o Gran Hotel, por los amoríos entre los de arri­ba y los de abajo. Es lo que tiene explotar la gallina de los huevos de oro. En España nos sigue costando desprendernos de fórmulas de éxito. Y más cuan­do los directores y guionistas de esta serie son “sus padres”.

Aun así, tiene elementos valiosos, sobre todo en el capítulo interpretativo –Belén Rueda es un valor se­guro- y en el guión, que a pesar de no destacar por la originalidad, tiene fluidez y chispa en los diá­logos, como corresponde al género comedia. Priman los buenos sentimientos, la ética profesional, el valor de la amistad, el amor verdadero y la familia. Aunque no falta su poquito de picante.

Hay relaciones personales que funcionan muy bien, como el dúo de compañeros de piso Juan (Da­ni Rovira, en estado de gracia desde Ocho apellidos vas­cos) y Mario (Fran Perea), o el matrimonio de Su­si y César. Y personajes coherentes, como Carmen, la cocinera, o Candela y Sonia, junto a otros es­tancados, como Pablo, o estereotipados en el maquiavelismo (Bornay), el despecho, el donjuanismo o la veleidad.

Y esto afecta a la verosimilitud. Aunque la serie se centra en temas de actualidad, en esta primera tem­porada las tramas profesionales han parecido me­ro recurso, por falta de desarrollo y porque, aunque B&b sea una empresa familiar… no debe ser na­da fácil trabajar con tantos líos de faldas y con tan­tos abrazos y besos, trifulcas y reconciliaciones. Con el peso en los vaivenes emocionales las tramas se resienten y muestran sus costuras, sobre todo a fi­nal de temporada (el enamoramiento de Sonia, la apa­rición del inglés, la participación de Andrés Velencoso en los dos últimos capítulos, son botón de mues­tra).

Tampoco está entre sus logros la música -que en lu­gar de subrayar el clímax lo machaca-, ni la cabe­ce­ra, un tanto simplona. Pero si hay algo deplorable son los títulos de los episodios y los avances de capítulo. Jack el Destripador a su lado es… un personaje de Disney.

Los productores han decidido apostar por la serie y este verano se ha grabado la segunda temporada. Pe­ro han tenido la sensatez de introducir algunos cam­bios y meter tijera, priorizando una de las tramas. El problema es que se trata de la profesional, lo que supondrá la desaparición de algunas secundarias que tenían su viejo encanto, como la vida fa­miliar de César y Susi, con todos sus personajes. Es­tá por ver si la vertiente profesional, la más débil, so­portará el peso de la serie. El tiempo y la audiencia lo dirán.

Cristina Abad

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