Inicio Series TV "Cómo conocí a vuestra madre", de Craig Thomas, Carter Bays

"Cómo conocí a vuestra madre", de Craig Thomas, Carter Bays

El toque nostálgico y amable de la serie está muy logrado: sin caer en la cursilería consi­guen cinco personajes entrañables unidos por una sólida amistad.

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*** ½

Emisión en España: Fox y Neox
Emisión en EE.UU.: CBS (19.5.2005)
Calificación: Mayores de 16 años (sexo incidental, lenguaje crudo)

País: EE.UU.  Intérpretes: Josh Radnor, Neil Patrick Harris, Cobie Smulders, Alyson Hannigan, Jason Segel  Duración: 7 temporadas (151 capítulos de 20 minutos)  Producción: CBS

Nueva York: Young love

«Si hablamos de ventas y audiencias está cla­ro que Cómo conocía a vuestra madre no es com­parable con Friends. Por otro lado, es cierto que tenemos un número bastante elevado de seguidores de varias generaciones entre vein­te y treinta años para los que somos un re­fe­rente». Son palabras del protagonista de es­ta serie, que enmarcan el éxito de una de las sitcom más vistas por internet por público ju­venil.

Como en toda sitcom, los personajes son pocos y muy conocidos por el espectador. 5 amigos: 3 chicos y 2 chicas. Un romántico (Josh Rad­nor), una alérgica al compromiso (Cobie Smul­ders), un adicto al sexo (Neil Patrick Ha­rris) y una pareja de eternos enamorados (Ja­son Segel y Alyson Hannigan). Un lugar co­mún: el Bar MacLaren’s. Y una voz en off que en el año 2030 cuenta a sus hijos cómo co­noció a su madre hace 25 años. Esta fórmula ha dado lugar a 7 temporadas en las que la se­rie no ha dejado de ganar adictos. Aún queda por llegar la octava y última temporada que fi­nalizará en mayo de 2013.

Craig Thomas y Carter Bays, creadores y prin­cipales guionistas de la serie, empezaron ha­ciendo guiones para el famoso Late show de Da­vid Letterman. En esta sitcom parten de un material que conocen bien: «algunas de las his­torias sobre nuestros amigos y las estupideces que cometimos en Nueva York».

El toque nostálgico y amable de la serie está muy logrado: sin caer en la cursilería consi­guen cinco personajes entrañables unidos por una sólida amistad. La serie aguanta bien el pa­so de los episodios y temporadas gracias al in­genio de las historias y los diálogos, el ritmo en­diablado (muy al estilo de la comedia ame­ri­cana), los saltos en el tiempo y los constan­tes cambios en el punto de vista. Todo favo­re­ci­do por un montaje dinámico y una banda sono­ra muy bien seleccionada con canciones que ape­nas llegan a durar medio minuto, pe­ro enri­quecen la historia. Desde la famosa Raiders march que John Williams compuso pa­ra In­dia­na Jones, a temas fácilmente recono­cibles de REM, Bruce Springsteen, Sarah Mc­La­chlan, ABBA, Elton John o Bon Jovi, la mú­si­ca es fundamental para entrar en la memo­ria de los personajes, muchas veces marcada por una canción.

Un valor de producción de este tipo de forma­tos son los cameos. Desde Jennifer López a Britney Spears, pasando por Martin Short, Katie Holmes o el detective de Twin Peaks (Ky­le MacLachlan). Especialmente divertida fue la presencia de Enrique Iglesias, que inter­pretó a un cantante argentino del que todo el mundo se enamora (incluso Jason Segel: enor­me el plano abrazado a su cojín mientras ba­bea escuchando en su sala de estar al hijo de Julio Iglesias cantando una de sus melosas can­ciones). Como actor, Enrique Iglesias es fran­camente insoportable, pero le salva que su per­sonaje está muy bien escrito y excepcional­men­te acompañado por el carismático quinteto de cómicos protagonistas.

Heredera de Friends, define a los personajes co­mo adolescentes e inmaduros pero sin exage­rar tanto su infantilismo. Tiene algunos logra­dos momentos de cierto dramatismo.

Como dice Josh Radnor: «Todo el mundo es­tá un poco perdido emocionalmente. Creo que es menos interesante ver personajes sanos emo­cionalmente, el público prefiere ver gente per­dida que se encuentra». Sin embargo es una lás­tima que la serie sólo esboce la crisis de madu­rez típica de las relaciones afectivas en la ju­ventud. El problema fundamental radica en que los personajes tienen un romanticismo apa­rentemente muy idealista, pero realmente bas­tante pragmático y sexualizado. Así la serie logra hacerte reír con frecuencia pero a la ho­ra de conmoverte es bastante más limitada.

Y es que resulta difícil meterse en la piel de unos personajes que sobreviven con tanta faci­lidad a los continuos cambios de pareja. Ade­más, el lobby gay deja su marca en varios capí­tu­los, algo que hace que la serie acabe resul­tan­do más didáctica de lo que pueda parecer a sim­ple vista. En el fondo, subyace la idea de tan­tas comedias groseras actuales en las que per­sonajes de una vida sexual hiperactiva pasan a ser, de la noche al día, padres responsables, maridos fieles y ejemplares. El historial de títulos que comparten esta idea es inmenso: Con derecho a roce, Amor y otras drogas, El cam­biazo

Cómo conocí a vuestra madre no es tan soez co­mo estas películas ni tan monotemática co­mo las comedias juveniles «supersalidas» de Judd Apatow (en las que aparece con frecuen­cia uno de los protagonistas de esta serie, Jason Segel). Aquí hay muchos más mati­ces en los personajes, algo que hace que la se­rie sea más cercana. Sin embargo, éstos dan al se­xo un sentido prioritario, especialmente el per­sonaje de Barney (interpretado por el que fue­se Un médico precoz). Esto hace que el re­co­rrido dramático de los personajes sea más hor­monal que romántico y por tanto muy limi­ta­do. De esta manera, la serie se queda a mi­tad de camino, lejos del nivel más que nota­ble que vi­ve la comedia americana gracias a se­ries co­mo The Big Bang Theory y películas co­mo No­thing hill, In good company, Ame­ri­can dreamtz, Pequeña Miss Sunshine, Juno, 500 días juntos o Happythankyoumoreplease (la maravi­llosa opera prima dirigida, escrita e in­terpreta­da por el protagonista de Cómo cono­cí a vuestra madre, Josh Radnor).

Claudio Sánchez