· La gran ventaja de El pionero es que el prota­go­nista es impagable. No se entiende Telecinco y la te­le­basura sin Gil y su famoso programa rodado desde su ja­cuzzi particular (Las noches de tal y tal).

El circo era él

Gregorio Jesús Gil y Gil nació en Burgo de Osma, Soria, el 12 de marzo de 1933. Como bien indica el título de esta docuserie fue un pionero al inventar de la nada Los Ángeles de San Rafael, una localidad de recreo lujoso en la sierra madrileña que fue noticia el 15 de junio de 1969. 58 personas fallecieron en la fiesta de inaugu­ra­ción en un restaurante propiedad del empresario. Aquí em­pezaba una vida de fama y escándalo, poder y ruina. Je­sús Gil y Gil saldría de la cárcel antes de tiempo y en 1987 llegó a la presidencia del Atlético de Madrid prometiendo la llegada de una gran estrella: Paolo Futre, el por­tugués que acababa de encandilar a todo el mundo tras ganar la Copa de Europa con el Oporto. Por si fuera po­co, en 1991 este empresario se presentó a las eleccio­nes de Marbella y arrasó con un partido que lideraba. El G.I.L. (Grupo Independiente Liberal) llegó a otros ayun­tamientos de la Costa del Sol e incluso se presentó a elec­ciones nacionales. Pero la política y el fútbol se pu­sie­ron de acuerdo a finales de los 90 para acabar con una nue­va carrera de éxitos.

HBO promocionó a lo grande esta producción en unas fechas en que Chernobyl, de esta misma plataforma, fue la gran protagonista. Todo han sido elogios a esta ma­gistral serie sobre el accidente nuclear que marcó el fi­nal de la Unión Soviética. HBO recuperaba el prestigio que desde hace meses parecía instalado en Netflix gracias a la distribución de una de las mejores películas del si­glo XXI: Roma, de Alfonso Cuarón. En medio de esta in­teresante batalla, la serie sobre Jesús Gil ha ocupado un lugar mucho más discreto pero importante desde el pun­to de vista estratégico. Netflix llevaba logrando mucha repercusión en el terreno de las docuseries sobre su­cesos: las dos temporadas de Making a murderer, La de­saparición de Madeleine McCann o El caso Alcásser. Mien­tras tanto HBO aún no había conseguido reeditar la ex­celencia lograda en The Jinx en 2015. Finalmente, El pio­nero no ha logrado colmar las expectativas que había ge­nerado, pero sí obtuvo un valioso protagonismo veraniego en redes y medios de comunicación.

La gran ventaja de este documental es que el prota­go­nista es impagable. No se entiende Telecinco y la te­le­basura sin Gil y su famoso programa rodado desde su ja­cuzzi particular (Las noches de tal y tal). No fue ni mu­cho menos su única aparición en televisión, pero fue uno de sus momentos estelares junto con la famosa subida de escalera en la sede de la Liga de Fútbol Profesional con Caneda y Fidalgo como compañeros de espectáculo.

El director de El pionero es Enrich Bach, que ya había rea­lizado el documental Un domingo en Brazzaville para TV3 en 2011. Su gran mérito es contar con la participación de los hijos de Jesús Gil y Enrique Cerezo, actuales man­datarios del Atlético de Madrid e imputados en su día en casos de corrupción urbanística en Marbella, que tam­bién estaban relacionados con las famosas camisetas del equipo rojiblanco. Sus intervenciones son lo más in­te­resante de esta docuserie, ya que es la primera vez que hablan con tanto detalle de Jesús Gil y aquellas acusaciones. La claridad con la que hablan de él sin dejar de re­conocer los indiscutibles errores en su modo de gestio­nar el club y la alcaldía es muy valiosa. Sin embargo, la base documental se queda muy corta porque apenas avan­za en nuevas direcciones en cuatro capítulos muy su­perficiales. Aunque el contenido es interesante siempre se tiene la sensación de que se ha desaprovechado un grandísimo personaje que requería más audacia y humor en la edición, y una investigación más a fondo que acla­rase los rocambolescos casos de corrupción.

Ni siquiera el doblete del Atlético de Madrid, Liga y Co­pa en el año 1996, queda reflejado como merece en El pionero a pe­sar de que generó imágenes imborrables: la famosa ca­balgata con elefantes, el momento en que Jesús Gil, en un estado más que dudoso, acabó empapado en sudor can­tando con Azúcar Moreno mientras el Calderón se caía de emoción, etc. Tampoco los personajes de Julián Mu­ñoz e Isabel Pantoja -otros que daban para una temporada completa- aparecen reflejados como merecerían. No era necesario hacer más telebasura sobre ellos (ya he­mos tenido toneladas), pero tampoco se puede pasar por encima como si apenas hubiesen tenido relevancia.

Hace unos meses ví la excepcional Yo fui un narco, do­cuserie de dos capítulos sobre Laureano Oubiña, protagonista del narcotráfico gallego junto con Sito Miñanco y los «Charlines». Después de ver los díez capítulos de Fariña (una producción extraordinaria en todos los as­pectos), parecía que quedaba muy poco que decir. Sin em­bargo, Noemí Redondo logró rellenar huecos con una entrevista exhaustiva y fascinante. Es lo que se echa de menos en El pionero; un personaje novedoso que aporte una luz diferente, alguna información que sor­prenda sobre un personaje que hizo del populismo un verdadero arte.

  • Creador: Enrich Bach
  • País: España, 2019
  • Fotografía: Cosmo Campbell
  • Música: Laro Basterrechea
  • Duración: 1 temporada (4 capítulos de 60 minutos)
  • Emisión en España: HBO
  • Público adecuado: Todos