· Gunpowder quiere contar unos hechos y evita la tentación de falsearlos, aun a costa de perder dramatismo audio­visual. En los retratos del rey, de Cecil, de Catesby, de los conjurados, incluso de Fawkes hay una contención admirable.

Londres, 5 de noviembre de 1605

BBC One emitió en prime time esta miniserie de tres ca­pítulos que había encargado a la productora Kudos. El sá­bado 21 de octubre de 2017, a las 21:10 horas (diez mi­nutos después del fin del horario de protección infantil de la TV pública), se vió el primer capítulo.

Quedaba claro desde los primeros minutos que el guion buscaba la verdad de unos hechos que son conoci­dos por cualquiera que tenga relación con Gran Bretaña. Tam­bién era patente que los productores habían decidi­do mostrar las terribles ejecuciones públicas de ciudada­nos que habían cometido el crimen de esconder a sacer­do­tes, en un reino en el que la persecución abierta o el hostigamiento contra la práctica del catolicismo no ce­saba desde los tiempos de la reina Isabel. Un espectá­cu­lo atroz en el que los asistentes pagaban entrada.

La Conspiración de la Pólvora, como fue conocida, pre­tendía volar el parlamento aprovechando la apertura de sesiones presidida por el rey, la reina y el príncipe he­redero. Al frente de la conjura se encontraba Robert Ca­tesby, un noble recusante de 33 años, viudo y padre de un hijo. Desde años antes las autoridades le perseguían y acosaban.

El 5 de noviembre de 1605, Guy Fawkes es detenido en los sótanos del parlamento junto a 37 barriles de pól­vo­ra. Los conspiradores confiaban en que, muertos los miembros de la familia real y muchos parlamentarios autores de las leyes inicuas, podrían lograr un levantamiento de los católicos de todo el reino y colocar en el tro­no a Isabel, una hija del rey Jacobo que no asitiría a la ceremonia.

La historia se cuenta con rigor, de manera que los me­dios británicos han podido usar, en algún caso, adjetivos despectivos pero no desacreditar la veracidad del re­lato ni la calidad de la puesta en escena y el gran tra­ba­jo del reparto, que incluye a Mark Gatiss, coguionista y actor en una de las series más prestigiosas de la BBC, Sher­lock. Robert Catesby, el secretario de estado, Robert Ce­cil, conde de Salisbury, y una prima de Catesby, Anne Vaux, son los principales protagonistas reales encarnados con solvencia por Kit Harrington, Mark Gatiss y Liv Tyler. La cuidada factura es sobria porque quiere evi­tarse el espectáculo fácil, grotescamente maniqueísmo. La fotografía, el montaje y la música contribuyen a dar al relato el tono y el ritmo adecuado.

Gunpowder quiere contar unos hechos y evita la tentación de falsearlos, aun a costa de perder dramatismo audio­visual. En los retratos del rey, de Cecil, de Catesby, de los conjurados, incluso de Fawkes hay una contención admirable. Catesby es un hombre atormentado que ha perdido a su esposa y a un hijo, que no encuentra en la corte del rey español (Felipe III) el apoyo para lograr que se respete la libertad de los católicos ingleses para prac­ticar su fe y poder participar en la vida pública.

Una situación de injusticia que algunos quisieron resolver con un crimen atroz. Las consecuencias se vivieron (las vivieron los católicos) en Gran Bretaña hasta fi­nales del siglo XIX. Esa es la historia y por eso es tan im­presionante que la BBC haya encargado esta serie y la emi­tiese en prime time.

  • Creadores: Ronan Bennett, Kit Harington, Daniel West
  • País: Reino Unido (2017)
  • Dirección: J Blakeson
  • Intérpretes: Kit Harington, Mark Gattis, Liv Tyler, Peter Mullan, Derek Ridell
  • Duración: 1 temporada (3 capítulos de 60 minutos)
  • Emisión en España: HBO
  • Público adecuado: +18 años (V)
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor