Hermanos de sangre: Fragmentos de memorial

A punto de cumplir los 20 años, la serie de HBO Hermanos de sangre es un modelo que se ha ido conso­li­dando en las plataformas: historias contadas en 10 ho­ras que tie­nen un tempo propio, que las diferencia de pe­lículas, TV movies o series de larga duración. Es la mi­niserie histó­ri­ca de gran presupuesto y notable ambi­ción narrativa.

Estrenada en el año 2001 (2002 en España), Hermanos de sangre se basa en el libro Band of Brothers, del his­toriador Stephen E. Ambrose. Recrea los principales hi­tos verídicos de la Compañía Easy, tropa de choque del 506º regimiento norteamericano de Infantería Paracaidista y vanguardia resolutiva de la II Guerra Mundial en Europa. La narración abarca desde los meses de instrucción previos al Día D (6 de junio de 1944), hasta el final del conflicto en agosto de 1945, trazando su cruen­to itinerario por Francia, Holanda, Bélgica, Austria y Alemania.

No obstante la independencia de cada entrega, la se­rie es una continuidad orgánica en diez partes (que no ca­pítulos ni episodios), articulada según una premisa fun­damental: la fidelidad histórica; sea a los acon­tecimien­tos recreados, al testimonio personal de los supervivientes, a la memoria de cada miembro de la unidad…

El tributo como causa motriz del relato coincide, pues, con la filosofía de fondo de un tríptico capital en la historia del cine bélico: Salvar al soldado Ryan (1998), de Steven Spielberg (productor ejecutivo de Her­manos de sangre, junto a Tom Hanks), Banderas de nues­tros padres (2006) y Cartas desde Iwo Jima (2007), am­bas dirigidas por Clint Eastwood y coproducidas con Spiel­berg.

Concebidas como argamasa de civilidad personal y co­mún, su temática histórica deviene así memorial de gra­titud a los combatientes, afín a la idea de ‘lápida fíl­mica’ con que Santos Zunzunegui distingue el corto­me­traje Torpedo Squadron 8 (1942), de John Ford. Un enfoque que rehúye el falseamiento panfletario, pues su mis­mo cuño, el culto fúnebre, es aquí respetuoso acto de jus­ticia y expresión de civilización a quienes ahonda­ron las raíces de dichos fundamentos, para cuantos vendríamos detrás.

Conjurar la visión maniquea mediante la ecuánime, con­solida asimismo la verosimilitud de estas humanistas lec­turas de la guerra. Ello contribuye a disipar la adulte­ra­ción propagandística, en pos de un honesto rastreo de en­foques objetivables, tanto más pegados a la verdad ex­periencial, cuanto menos al artificio ficticio.

No en vano, Hermanos de sangre remite al concepto de ‘guerra justa’ basado en la defensa propia, tan defi­ni­torio de la II Guerra Mundial, en un homenaje al serial do­cumental Why We Fight? (1942-1945), de Frank Ca­pra. Cuestión esencial ésa, ‘¿por qué luchamos?’, res­pon­dida en parte con la homónima penúltima parte de la serie, dedicada al descubrimiento y liberación del cam­po de exterminio, Kaufering IV. Una sutil emulación tal vez de la primera visión preservada y testifical del Ho­locausto, filmada en el campo de Falkenau por el soldado y futuro cineasta, Sam Fuller.

Un último salto… 1993 marcó el jalón inicial de la me­jor faceta creativa de Spielberg: la recreación de la His­toria. Una labor que acrecienta la magnitud de su im­pronta como director y/o productor ejecutivo, aquí de largometrajes, documentales y series centrados en las hecatombes comentadas. Algunos ejemplos: La lista de Schindler (1993), Survivors of the Holocaust (1995), de Allan Holzman; The Lost Children of Berlin (1997), de Eli­zabeth McIntyre; The Last Days (1998), de James Moll; A Holocaust szemei (2000), de János Szász; Rodando la guerra (2000), de Richard Schickel; Hermanos de sangre (2001); Estamos solos pero unidos (2001), de Mark Cowen; Broken Silence (2002); El precio de la paz (2002) y Burma Bridge Busters (2003), ambas de J. Moll; Voices From the List (2004), de Michael Mayhew; Spell Your Name (2006), de Sergey Bukovsky; The Pacific (2010); Auschwitz (2015), de J. Moll, o La guerra en Ho­llywood (2017). Habrá más, sin duda.

  • País: EE.UU. (Band of Brothers, 2001)
  • Dirección: David Frankel, Tom Hanks, David Leland, Richard Loncraine, David Nutter, Phil Alden Robinson, Mikael Salomon, Tony To
  • Fotografía: Remi Adefarasin, Joel Ransom
  • Montaje: Oral Norrie Ottey, Frances Parker, Billy Fox, John Richards
  • Música: Michael Kamen
  • Duración: 1 temporada (10 capítulos de 70 minutos)
  • Emisión en España: HBO
  • Público adecuado: +18 años (VD)
Reseña
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Artu Segura
Licenciado en Geografía e Historia (especialidad Historia del Arte) y Diplomado en Estudios Avanzados de Historia del Arte. Autor del libro “John Ford en Innisfree. La homérica historia de ‘El hombre tranquilo’ (1933-1952)”